lunes, 30 de abril de 2012


Oración de entrega



Buenos días, amigo/a.

Pasamos años enteros, a menudo toda la vida, discutiendo si nos
daremos enteramente a Dios. No somos capaces de hacer la donación
entera. Combatimos contra Dios años enteros y resistimos a los
impulsos de la gracia. ¿Por qué no le dices de una vez al Señor: “Aquí
estoy del todo y para siempre”? (A. Milagro).

"Señor Jesús, Hijo de David, en este día te pido perdón por todas las
cosas que he dicho y hecho que no son dignas de Ti, Señor. Tú que
sondeas la mente y miras el corazón, renuévame en Ti, Jesús. Ya no
quiero ser el de antes, es mi deseo ser una nueva criatura, Señor, te
ofrezco mi ser, te doy mi corazón y lo pongo en tus manos, Dios. Me
entrego por completo a Ti, y quiero que hagas tu obra en mi vida.
Quiero recibir dones y gracias de tu Espíritu Santo hoy mismo, Jesús,
a partir de hoy yo vivo para Ti. Dejo atrás todo mi pasado y declaro
que a partir de ahora haré tu Divina Voluntad. Y podré ver tus
maravillas en mi vida, y compartiré estas bendiciones con mis seres
queridos y ellos también podrán ver tu Gloria, Jesús. Amén."


Quien vive abandonado en el Señor crece en una relación filial con
Dios, su Padre; está disponible a todo lo que se presente, su corazón
se vuelve simple y libre, tiene facilidad para vivir con humildad de
corazón los misterios de la vida, se libera de toda ansiedad por el
porvenir incierto: “Será lo que el Padre quiera”, dice con total
sumisión. P. Natalio.

domingo, 29 de abril de 2012

Cuando callas


Buenos días, amigo/a.

Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría y prudencia, pero
también un signo de temor y complicidad. Aunque no lo quieras, cuando
callas hablas bien claro de ti mismo. Al callar un secreto, pones en
evidencia la fidelidad para con tu amigo. Cuando callas tu propio
dolor, pienso en tu fortaleza.

Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto.
Cuando callas ante la injusticia, revelas tu miedo y tu complicidad.
Cuando callas ante lo imposible, conozco tu madurez y dominio. Cuando
callas ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría. Cuando callas
ante los fuertes y poderosos, revelas tu temor y cobardía. Cuando
callas ante lo que ignoras, conozco tu prudencia. Cuando callas tus
propios méritos, conozco tu humildad y grandeza.


Sí, hablar es fácil, pero callar requiere prudencia y dominio. Hablar
oportunamente, es acierto. Hablar ante una injusticia, es valentía.
Hablar para rectificar, es un deber. Hablar para defender, es
compasión. Hablar ante un dolor, es consolar. Hablar para ayudar a
otros, es caridad.  Discierne con rectitud. P. Natalio.

sábado, 28 de abril de 2012

Profesor universitario


Buenos días, amigo/a.

El hombre moderno está orgulloso del progreso, del avance de la
ciencia y la tecnología, vive devorado por la fiebre del “adelanto”,
pero ¿va a alguna parte? ¿Es exagerado decir que el hombre de hoy ya
no sabe a dónde va ni para qué vive? Vive “nadando” entre el placer y
la comodidad pero, insatisfecho, no experimenta la alegría de vivir.

Un profesor universitario de lengua española, soñó que se encontraba
con Dios y decidió preguntarle por qué nunca había sido feliz, a pesar
de su exitosa carrera y sus conocimientos. Dios le dijo: “Sé que eres
profesor de gran trayectoria en el idioma. Dime, pues, cuáles son las
tres primeras personas en la gramática”. El profesor sorprendido ante
pregunta tan fácil, respondió: “Esto es muy simple, son: YO, TÚ y ÉL”.
Dios lo miró y dijo: “Ves, ése es el problema. Aún con tu saber, lo
has dicho al revés. Por eso no eres feliz. Siempre debes decir “EL”
primero, refiriéndote a mí, para que yo sea el primero en tu vida.
“TÚ”, para que el prójimo sea la segunda persona importante para ti. Y
finalmente cuando me hayas buscado y ayudado a tu prójimo, entonces
estará el ‘YO”. Así pues, para ser feliz, di siempre: “ÉL, TÙ y YO”.


El sentido de la vida no cabe en el corto espacio que hay entre la
cuna y la tumba. Hay que buscarlo más allá. El Eclesiastés señala que
las cosas de este mundo son "poca cosa", ”vanidades”. No bastan para
hacernos felices. No basta toda la prosperidad del mundo para colmar
las ansias eternas del corazón humano, sólo Dios. P. Natalio.

viernes, 27 de abril de 2012

Es maravilloso, Señor


Buenos días, amigo/a

“Empezar a dar gracias a Dios invita a descubrir sus dones, y cuanto
más se busca, más se encuentra. Es como recoger flores en un prado: no
se ha concluido de cortar una flor, cuando otra se presenta más
hermosa”, (A. Gasparino).

Es maravilloso, Señor, tener mis brazos perfectos, cuando hay tantos
mutilados. Mis ojos miran, cuando tantos no tienen luz. Mi voz canta,
cuando otros enmudecen. Mis manos trabajan, cuando tantos mendigan. Es
maravilloso, Señor, volver a casa, cuando otros no tienen donde ir.Es
bueno sonreír, amar, soñar, vivir, cuando tantos odian y mueren. Es
maravilloso, Señor, tener un Dios para creer, cuando tantos no creen.
Es maravilloso, Señor, tener tan poco que pedir y tanto que agradecer.


“Vivir dando gracias a Dios” (san Pablo), te ayuda a relacionarte con
él de una forma muy concreta, descubriendo los dones que te regala a
cada paso. Por otra parte es una oración que te ensanchar el corazón y
descansar tu mente. Si tienes alguna dificultad, ¿por qué no ensayas
escribir brevemente los motivos de tu gratitud? El Señor te bendiga.
P. Natalio.

jueves, 26 de abril de 2012


Clase de medicina



Buenos días, amigo/a

Según una fábula, Zeus colocó dos alforjas a cada ser humano: una
sobre el pecho y otra, atrás a la espalda. Los hombres, sin excepción,
han puesto en la alforja que está a la vista los defectos de las
personas conocidas, mientras que los defectos propios en la alforja
que tienen en la espalda. Por eso son expertos en debilidades ajenas,
y analfabetos en sus propias fallas.

En un hospital universitario un doctor explica a sus alumnos ante la
cama de una anciana enferma, los síntomas de su enfermedad. —Fíjense,
en la arrugada frente, en los ojos hundidos y brillantes, en la piel
arrugada y roja, en las uñas… La enferma, cansada de oír epítetos
desfavorables, exclamó: —¡Ya está  bien, doctor, que usted tampoco es
un Apolo!


El conocimiento de uno mismo es llave de sabiduría, porque desde tu
realidad personal puedes crecer y superarte. Con un ojo en tus
virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro ojo en tus
debilidades para neutralizarlas, afronta con esperanza esa labor
cotidiana de  realizar el proyecto de Dios sobre tu vida. P. Natalio.

miércoles, 25 de abril de 2012

Hoy, un día especial


Buenos días, amigo/a.

Cuando comienzas el día es muy efectivo repetirte consignas e ideales
para fortalecer los propósitos de tu corazón. De esa manera logras que
se fijen en tu interior, desde dónde seguirán a lo largo de la jornada
marcándote el camino de bondad y fidelidad que tú has elegido. Aquí te
ofrezco una buena síntesis de excelentes decisiones.

Hoy invertiré el recurso más importante, mi tiempo, en la obra más
trascendental: mi vida. Cada minuto lo realizaré apasionadamente para
hacer de hoy un día diferente y único en mi vida. Hoy opondré
resistencia al pesimismo y conquistaré al mundo con una sonrisa, con
la actitud positiva de esperar siempre lo mejor. Hoy haré de cada
tarea ordinaria un expresión sublime, demostrando en cada momento la
grandeza de mi ser. Hoy tendré los pies en la tierra comprendiendo la
realidad y la mirada en las estrellas para inventar mi porvenir. Hoy
tendré tiempo de ser feliz y dejaré mi aroma y mi presencia en el
corazón de los demás convirtiendo cada una de mis acciones en
manifestaciones de bondad.

Responsabilidad, valor de las pequeñas tareas, expresiones de bondad,
superación del egoísmo, son líneas maestras de un serio programa
espiritual que ayuda a crecer y madurar cada día. “Ser maduro es un
aprendizaje que culmina cuando nos retiramos de esta fiesta que es la
vida”. El Señor te acompañe con su gracia. P. Natalio

martes, 24 de abril de 2012



La zorra y el cuervo gritón


Buenos días, amigo/a.

La adulación es un elogio exagerado y/o insistente con la finalidad de
obtener un favor. Se basa en el egoísmo, no en la admiración sincera.
Se ha escrito que “es una moneda falsa que tiene curso gracias sólo a
nuestra vanidad.” Si te conoces bien a ti mismo, sentirás rechazo ante
la bajeza de la adulación.

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se posó en un
árbol. Lo vio una zorra y deseando apoderarse de la carne, empezó a
halagar al cuervo. Alababa sus elegantes proporciones y su gran
belleza; decía, además, que no había encontrado a nadie mejor que él
para rey de las aves, pero, ¡lástima que le faltara voz!. El cuervo,
para demostrarle a la zorra que no le faltaba voz, soltó la carne para
lanzar con orgullo fuertes gritos. La zorra, sin perder tiempo,
rápidamente recogió la carne, y le dijo: -Amigo cuervo, si además de
vanidad tuvieras entendimiento, nada te faltaría para ser el rey de
las aves.


La vanidad desvirtúa el mérito de nuestras buenas obras. Jesús pone al
Padre como fundamento de esta nueva actitud: el Padre es el que nos
ve, en lo secreto, y él es el que nos recompensa con su amor cuando
nosotros no vemos la aprobación humana. Jesús nos invita a vivir ante
la mirada de Dios que sondea el corazón.  P. Natalio