martes, 24 de abril de 2012



La zorra y el cuervo gritón


Buenos días, amigo/a.

La adulación es un elogio exagerado y/o insistente con la finalidad de
obtener un favor. Se basa en el egoísmo, no en la admiración sincera.
Se ha escrito que “es una moneda falsa que tiene curso gracias sólo a
nuestra vanidad.” Si te conoces bien a ti mismo, sentirás rechazo ante
la bajeza de la adulación.

Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se posó en un
árbol. Lo vio una zorra y deseando apoderarse de la carne, empezó a
halagar al cuervo. Alababa sus elegantes proporciones y su gran
belleza; decía, además, que no había encontrado a nadie mejor que él
para rey de las aves, pero, ¡lástima que le faltara voz!. El cuervo,
para demostrarle a la zorra que no le faltaba voz, soltó la carne para
lanzar con orgullo fuertes gritos. La zorra, sin perder tiempo,
rápidamente recogió la carne, y le dijo: -Amigo cuervo, si además de
vanidad tuvieras entendimiento, nada te faltaría para ser el rey de
las aves.


La vanidad desvirtúa el mérito de nuestras buenas obras. Jesús pone al
Padre como fundamento de esta nueva actitud: el Padre es el que nos
ve, en lo secreto, y él es el que nos recompensa con su amor cuando
nosotros no vemos la aprobación humana. Jesús nos invita a vivir ante
la mirada de Dios que sondea el corazón.  P. Natalio

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