sábado, 30 de julio de 2011


El oso hormiguero


Buenos días, amigo/a.

“Saluda con gozo y agradecimiento el don inapreciable de este nuevo
día. Trata con ternura cada hora porque no retornará jamás. Elude con
empeño todo aquello que mata el tiempo. No escuches a labios ociosos,
ni te quedes donde hay manos inactivas”, (Mandino). Valiosos consejos
para no ser presa de la holgazanería que frustra tus propósitos y
aleja tus mejores metas.

Tendido al sol y bien envuelto en su espeso traje negro listado de
blanco, el oso hormiguero gozaba de la vida. Su mayor placer era,
siendo él muy haragán, observar el trabajo de las hormigas afanosas.
Pasaba las horas enteras mirándolas: admiraba su ingenio, su
constancia, su actividad, su destreza, su fuerza. Habiendo oído decir
que a otros les bastaba vestir traje, lo mismo que él, negro con algo
de blanco, y tener, también como él, la lengua melosa, para vivir bien
sin hacer nada, tomó la costumbre, cuando tenía apetito, de estirar la
lengua entre las hormigas; y éstas, creyendo que era azúcar, se le
pegaban en tropel y las tragaba con toda tranquilidad. Daireaux.

Aprecia la virtud de la laboriosidad. Laboriosa es la persona que ama
el trabajo y trata de hacerlo bien. La laboriosidad lleva consigo la
decisión de aprovechar el tiempo, de concentrarte en el trabajo y de
no abandonar actividades a medio hacer. Haz hoy tu trabajo con
entusiasmo, de buena gana, con empeño, y así crecerás en esta virtud
con traje de faena. P. Natalio.

viernes, 29 de julio de 2011

Anuncio urgente


Buenos días, amigo/a.

Minuto a minuto, con la mano abierta, en el surco de la vida,
¡siembra! Deja caer el grano, entrega al mundo tu ofrenda, como el
Sembrador Divino, ¡siembra! Nada se pierde de lo que se entrega; el
Señor cosecha, tú, ¡siembra! No importa que nunca veas el fruto en
sazón; tú sólo eres instrumento: ¡siembra!

Se necesita: un ejército pacífico y unido que crea en el valor de las
pequeñas cosas; gente que construya la historia y no se deje arrastrar
por los acontecimientos; más corazones desarmados, en un mundo lleno
de rivalidades; almas magnánimas en una sociedad interesada; espíritus
fuertes para un tiempo de mediocridades; más trabajadores y menos
personas que critiquen. Necesitamos con urgencia, sin falta, una
asociación de manos bienhechoras encendiendo una luz para iluminar el
pesimismo de la multitud con un fósforo en las manos, pequeño,
insignificante, pero que ilumine disipando la oscuridad que trata de
envolvernos.

Que este mensaje genere en tu corazón el propósito de aprovechar mejor
cada día “en todo lo que es verdadero y noble, en todo lo que es justo
y puro, amable y digno de honra, en todo lo que haya de virtuoso y
merecedor de alabanza” (Fil. 4, 8). . P. Natalio.

jueves, 28 de julio de 2011

Amor para siempre


Buenos días, amigo/a.

Cuando dos novios ante el altar se dicen el “sí” del compromiso, Dios
les toma la palabra de una vez para siempre. Pero no sólo les toma la
palabra, que eso sería demasiado despótico. Dios les regala su gracia,
la gracia del sacramento, para que puedan cumplir esa palabra.

El había fallecido hacía un año, y se acercaba el día de San Valentín.
Todos los años, él le había enviado a su esposa en ese día un ramo de
rosas, con una tarjeta: "Te amo más que el año pasado”. Estaba
extrañando esos momentos, cuando llamaron a la puerta y, para su
sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella. La tarjeta
estaba escrita por su mismo esposo, y decía: "Hola, mi amor, sé que ha
sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer pronto, pero
quería decirte que te amaré para siempre, y que volveremos a estar
juntos otra vez. Se te enviarán rosas todos los años; si no contestan
harán cinco intentos más, y si aún no contestas, estarán seguros de
llevarlas a donde tú estés, que será junto a mí. Te ama, tu esposo"

Dios, que es eterno, les comunica paternalmente algo de su eternidad
para que el amor de los nuevos esposos dure para siempre. Por lo tanto
el mejor augurio que podemos hacerles,
es que secunden con todas las fuerzas del alma esa gracia de eternidad
que les ha concedido el Señor. P. Natalio.

miércoles, 27 de julio de 2011


Oración simple


Buenos días, amigo/a.

Te ofrezco hoy una conocida oración de san Francisco de Asís. Es una
oración que derrama luz en nuestra mente y enciende con el fuego del
Espíritu Santo el corazón. Pronúnciala lentamente para que las
palabras impriman en tu alma los delicados sentimientos que expresan y
puedas así orientarte luego, con su fuerza, a lo largo de toda la
jornada

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz; donde haya odio ponga yo
amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya discordia, ponga
yo unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga yo
fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya
tinieblas, ponga yo luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Maestro, que no busque tanto ser consolado como consolar, ser
comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque dando se
recibe; olvidando se encuentra; perdonando se alcanza el perdón;
muriendo se resucita a la vida eterna. Amén.

Anímate a irradiar hoy la luz que hay en ti, pero ten en cuenta lo que
escribió un autor: “¡Si puedes ser una estrella en el cielo, sé una
estrella en el cielo! ¡Si no puedes ser una estrella en el cielo, sé
una hoguera en la montaña! ¡Si no puedes ser una hoguera en la
montaña, sé una lámpara en tu casa!”. P. Natalio.

martes, 26 de julio de 2011

El viaje


Buenos días, amigo/a.

El hombre se define como un ser que no puede vivir en equilibrio
psicológico si no ama y no es amado. El amar y el ser amado son para
su vida psicológica tan indispensables como el respirar para su vida
biológica. Te ofrezco una curiosa constatación.

Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de
Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de
salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como
buscando a alguien. Otros médicos, que se ocupan de los que ya han
vivido, dicen que los ancianos, al fin de sus días, mueren queriendo
alzar los brazos. Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al
asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple,
se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre el
viaje

Hijos de un Dios que es amor, sólo podremos realizar y dignificar
nuestra vida ejercitándonos en el amor, porque el examen final será
precisamente sobre el amor, y nuestra eternidad feliz consistirá en
vivir en plenitud el amor a Dios y a los hermanos. P. Natalio.

lunes, 25 de julio de 2011


A partir de hoy…


Buenos días, amigo/a.

Las grandes realizaciones han comenzado por algo simple, accesible,
fácil. Para acercarte a la cumbre de una alta montaña, das el primer
paso para lograr tu objetivo, y luego con paciencia y gran esperanza
sumas pasos en la misma dirección. Como ves, se trata de hacer
realidad un bello ideal comenzando de lo concreto e inmediato.

La única manera de salir adelante en la vida es no culpar a los demás
de lo que te sucede. Tú eres el arquitecto de tu vida. Y si la vida no
te ha sido muy favorable hasta ahora, el futuro puede cambiar y
depende especialmente de ti. Si has tenido muchos fracasos, estás en
una excelente posición para comenzar una nueva vida, pues eres experto
en conocer cómo no deben hacerse las cosas. A partir de hoy tu vida
puede tomar uno de dos rumbos. El éxito o el fracaso. La forma de
tomar el sendero del triunfo es... ¡dejar de culpar a los demás!
Asumir tu propia responsabilidad y virar hacia una actitud mental
constructiva y llena de esperanza. (S. Valdivia).

Resultado de un cambio positivo es la maduración personal. Serás
maduro cuando tengas la habilidad de controlar la ira y resolver las
discrepancias sin violencia. Signo de madurez es también la voluntad
de posponer el placer inmediato por un beneficio a largo plazo. Acepta
el desafío de cambiar un poco cada día y crecer en valores, sin pausa
y sin prisa. P. Natalio.

domingo, 24 de julio de 2011


El águila de las alas cortadas


Buenos días, amigo/a

Ser agradecido es propio de corazones nobles. No es lo común. Cuando
Jesús curó a diez leprosos, sólo uno regresó a dar las gracias. El
reconocimiento de los favores recibidos hace quedar bien consigo mismo
por haber hecho lo que es justo y correcto. Desde luego, el que
beneficia a alguien debe hacerlo por pura bondad. Pero le es grato
verse agradecido.

Cierto día un hombre capturó un águila, le cortó sus alas y la soltó
en el corral junto con todas sus gallinas. El águila, profundamente
deprimida añorando su grandeza, bajaba la cabeza y no comía al
sentirse como una reina encarcelada. Un hombre al pasar la vio, le
gustó y decidió comprarla. Le arrancó las plumas cortadas y se las
hizo crecer de nuevo. Cuando repuso el águila sus alas, alzó vuelo y
apresó enseguida a una liebre para llevársela en agradecimiento a su
liberador. Una zorra la vio y maliciosamente le dio este consejo: --No
le lleves la liebre a ése que te liberó, sino al que te capturó; pues
el que te liberó ya es bueno sin más estímulo. Procura más bien
ablandar al otro, no vaya a atraparte de nuevo y te arranque
completamente las alas.

Esta fábula ofrece varias enseñanzas. Por ejemplo: la de permitir a
los animalitos vivir felices en su hábitat natural y no tenerlos
cautivos. Otra es la de actuar con simplicidad y sencillez, sin otras
intenciones escondidas, como maliciosamente sugería la zorra. Empieza
hoy por intentar cumplir lo que dice san Pablo: “Vivan dando gracias a
Dios”. P. Natalio.