miércoles, 27 de julio de 2011


Oración simple


Buenos días, amigo/a.

Te ofrezco hoy una conocida oración de san Francisco de Asís. Es una
oración que derrama luz en nuestra mente y enciende con el fuego del
Espíritu Santo el corazón. Pronúnciala lentamente para que las
palabras impriman en tu alma los delicados sentimientos que expresan y
puedas así orientarte luego, con su fuerza, a lo largo de toda la
jornada

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz; donde haya odio ponga yo
amor; donde haya ofensa, ponga yo perdón; donde haya discordia, ponga
yo unión; donde haya error, ponga yo verdad; donde haya duda, ponga yo
fe; donde haya desesperación, ponga yo esperanza; donde haya
tinieblas, ponga yo luz; donde haya tristeza, ponga yo alegría.
Maestro, que no busque tanto ser consolado como consolar, ser
comprendido como comprender, ser amado como amar. Porque dando se
recibe; olvidando se encuentra; perdonando se alcanza el perdón;
muriendo se resucita a la vida eterna. Amén.

Anímate a irradiar hoy la luz que hay en ti, pero ten en cuenta lo que
escribió un autor: “¡Si puedes ser una estrella en el cielo, sé una
estrella en el cielo! ¡Si no puedes ser una estrella en el cielo, sé
una hoguera en la montaña! ¡Si no puedes ser una hoguera en la
montaña, sé una lámpara en tu casa!”. P. Natalio.

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