martes, 30 de junio de 2015


Yo he sentido, Señor


Buenos días, amigo/a

La oración auténtica es un encuentro personal con Dios. Por ella te acercas a la realidad de un Dios vivo, cercano, presente: un Dios persona. El núcleo de la oración es saber escuchar a Dios, porque el personaje clave en este diálogo de amor, no soy yo, sino Dios. La actitud de humilde escucha es una prueba de amor: es abrirse a la voluntad de un Dios que ilumina.

Yo he sentido, Señor, tu voz amante, en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas la armonía gocé de tu semblante.

No me llegó tu acento amenazante entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas como el tenue vagido de un infante.

¿Por qué no obedecí cuando te oía? ¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?

Haz, mi dulce Señor, que en la serena noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! 

Para disponerte a escuchar, puedes presentar al Señor alguna pregunta que centre tu atención e impida cualquier divagación. Por ejemplo, puedes decirle: Señor, ¿qué quieres de mí en esta situación? O bien, ¿qué deseas insinuarme con esta página del Evangelio? Si al orar buscas con decisión la voluntad de Dios, tu vida cristiana crecerá solidamente. P. Natalio.

lunes, 29 de junio de 2015


Todo depende de ti


Buenos días, amigo/a

Hay personas que transforman su debilidad en fortaleza. Los límites reales que tienen en la vida los impulsan de tal modo que se distinguen entre sus iguales. Saben transformar un obstáculo en un punto de apoyo para lanzarse adelante con más fuerza que el común de la gente. Ingéniate en cambiar un menos en más, un signo negativo en otro positivo.

Aunque no tengas gran cultura, puedes cultivar la sabiduría de la caridad.
Aunque tu trabajo sea humilde, puedes convertir tu día en oración.
Aunque tengas cuarenta, sesenta o setenta años, puedes ser joven de espíritu.
Aunque las arrugas ya marquen tu rostro, vale más tu belleza interior.
Aunque tus pies sangren en los tropiezos y piedras del camino, tu rostro puede sonreír.
Aunque tus manos muestren las cicatrices de la lucha por la vida, tus labios pueden agradecer.
Aunque lágrimas amargas recorran tu rostro, tienes un corazón para amar.
Aunque no seas un santo, ni un ángel, en el cielo tienes reservado un lugar.
Todo, todo... depende de ti.

Cuando tu vida se encrespa con alguna tormenta, no pierdas el ánimo, porque hay dentro de ti fuerzas insospechadas. Entre todas sobresale una que debes valorar, cuidar, entrenar y servirte de ella: la voluntad. El éxito comienza siempre con una voluntad decidida a permanecer firme en la lucha, ése es el gran regalo de Dios. Utilízalo con humildad. P. Natalio.

sábado, 27 de junio de 2015


Hazme fuerte y sano


Buenos días, amigo/a

El P. Víctor Manuel Fernández ha escrito el libro “Un estímulo todos los días”, en el que distribuye a lo largo del año propuestas para una vida mejor, más plena, alegre y dinámica. Hay en él oraciones que son una ayuda excelente para obtener sanación de miedos, ansiedades y obsesiones diversas. Aquí te ofrezco una para pedir salud y fuerza.

Señor Jesús, lleno de salud y fuente de salud, penetra en cada uno de mis órganos con tu poder y fortalece todo mi cuerpo. Pero te ruego también que me liberes de todo temor a la enfermedad, al cansancio, al dolor, al desgaste. No permitas que viva obsesionado por mi bienestar y hazme fuerte con tu poder. Muéstrame la hermosura de participar de tu Pasión con mis dolores, ofreciéndote con amor mis molestias de cada día. Enséñame a entregarme a mis trabajos sin temor a debilitarme o desgastarme. Libérame del temor a la muerte y de todas las angustias que me perturban. Porque tú eres poderoso. Amén.

Me agrada esta oración porque es concreta, usa un lenguaje claro y actual, revela conocimiento de las enfermedades sicológicas, y ofrece una perspectiva bíblica y teológica para sublimar dolores y molestias de la vida. Aprovéchala para beneficio de tu cuerpo y espíritu. P. Natalio.

viernes, 26 de junio de 2015


Humor en el cuartel


Buenos días, amigo/a

Al nacer se nos regaló un capital de tiempo, capacidad de trabajo, un temperamento y carácter especial, y una vocación señalada por nuestras aptitudes e inclinaciones… ¿Cómo usas estos dones? ¿Pasas por la vida haciendo el bien, ayudando, ofreciendo tus capacidades? No las escondas con egoísmo, porque se atrofiarían.

Reúnen a todos los soldados en el patio del cuartel y forman una línea, y el sargento dice: El que tenga una navaja, dé un paso al frente. Y un soldado dijo: Yo tengo una, mi sargento. Y el sargento dice: Okay, usted se va a Hawai por una semana, y todos los gastos pagados. Al siguiente día, el sargento vuelve a preguntar: El que tenga una navaja, dé un paso al frente. Y todos dan un paso al frente y el sargento les dice: ¡Okay, hoy, todos a pelar papas!

El mal ha entrado en el mundo por la puerta del egoísmo humano, que es negación del amor y búsqueda desenfrenada del propio bienestar. Cada día puedes empezar a ser generoso en gestos pequeños. Con la práctica se te irá abriendo el corazón, descubrirás la alegría de dar y comprobarás, maravillado, que recibes mucho más de lo que das. P. Natalio.

jueves, 25 de junio de 2015


Bondad de corazón


Buenos días, amigo/a

Un corazón bondadoso es fuente de paz y serenidad para todos los que conviven con él, y en primer lugar para él mismo. El salmo 128 describe la paz del hogar de un hombre justo. Comienza así: “Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos”. Y sigue describiendo la paz de su hogar con su esposa y sus hijos. Y añade: “Todo le irá bien”. Lee ahora con detención:

Además de razones poderosas y claras que te aconsejan ser bueno, te conviene serlo hasta por egoísmo, ya que nunca la dicha y la maldad se vie­ron juntas. El daño que causemos a los demás se volverá contra nosotros mismos. Para comprobarlo, fíjate en lo que te ocurre cuando, por ejemplo, lastimas a un compañero con una frase grosera. Al poco rato reflexionarás en lo que dijiste; comprenderás que has procedido mal; preferirías haberte expre­sado de otro modo. Sólo tienes un medio para librarte de la pena: ir hacia esa persona que has ofendido y pedirle disculpa por tus palabras. Mayor será tu amargura si empleas la violencia de hecho contra alguien. Te dolerá más a ti, pues te dolerá en el alma. Te durará más el sufrimiento, porque la conciencia te recordará tu crueldad du­rante meses y años. Ser bueno es la primera condición para sentirse feliz.

Es verdad que el daño que hacemos a los demás se vuelve contra nosotros, pero es muy cierto que la bondad que irradiamos también retorna a nosotros con más alegría, paz y felicidad del corazón. Que pases un día sembrando cordialidad. P. Natalio Bértolo.

miércoles, 24 de junio de 2015


El perro y su imagen


Buenos días, amigo/a

Cuántas veces ansiamos maravillosos jardines que se ven a lo lejos en el horizonte, mientras nos olvidamos de aspirar la fragancia y admirar la belleza del rosal plantado junto a nuestra ventana. Gran parte de la infelicidad humana nace de no valorar lo que tenemos y dejarnos arrastrar por la envidia, comparándonos con los demás. Pero, ¿conocemos la realidad total de los demás, en forma objetiva?

Vadeaba un perro un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo. Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre. Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente. Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo. Esopo.

Enumera tus bendiciones, todo lo positivo y gratificante que descubres en tu propia vida, y tendrás sentimientos de gratitud y alegría que te harán feliz. Está siempre vigilante para no dejarte atrapar de la insatisfacción y descontento que paralizarían tus energías. El desafío de tu vida es florecer allí donde Dios te ha puesto. Que él te proteja y bendiga. P. Natalio.

martes, 23 de junio de 2015

Abrir el corazón

Buenos días, amigo/a

La oración que haces al comenzar la jornada y al terminarla, es la expresión de tu amor y confianza en Dios. Entre estos dos momentos, si amas de verdad a Dios con toda el alma y con todas las fuerzas, como dice la Palabra, de alguna manera el recuerdo y la presencia del Señor te acompañarán en las variadas tareas de tu jornada. La Reina de la Paz te dice al respecto:

“¡Queridos hijos! Oren y aprovechen este tiempo, porque este es un tiempo de gracia. Yo estoy con ustedes e intercedo por cada uno de ustedes ante Dios, para que cada corazón se abra a Dios y al amor de Dios. Hijitos, oren sin cesar, hasta que la oración llegue a ser gozo para ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

Si amas de verdad tu mente vuela con frecuencia a la persona amada. Que lo digan si no los enamorados. Ahora bien: Dios te ama como nadie puede amar. En Isaías él pregunta: “¿Puede una madre olvidarse del hijito de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvidara —dice Yavhé—, yo jamás me olvidaré de ti. Te llevo tatuado en mi mano”. Si descubres el inmenso amor de   Dios por ti, la  oración —diálogo de amor— invadirá tu vida. Te lo deseo de corazón. P. Natalio.