lunes, 31 de marzo de 2014

Te llamé a vivir


Buenos días, amigo/a.

Puede que tú no me conozcas, pero yo conozco todo sobre ti.  Salmos 139, 1. Yo sé cuándo te sientas y cuándo te levantas. Salmos 139, 2. Todos tus caminos me son conocidos. Salmos 139, 3. Hasta los cabellos de tu cabeza están contados. Mateo 10, 29-30. Porque tú has sido hecho a mi imagen. Génesis 1, 27. En mí tú vives, te mueves y existes. Hechos 17, 28.

Te comuniqué mi vida. Deposité en ti mi propio amor con abundancia. Te hice ver el paisaje y el color. Te di el oído, para que escucharas el canto de los pájaros y la voz de los hombres. Te di la palabra para decir "padre", "madre", "amigo", " "hermano", "te amo", "eres importante para mí". Te di mi amor más profundo. No sólo te di vida, te estoy sosteniendo en ella. Tú eres mi hijo amado; te conozco cuando respiras y te cuido cuando duermes. No lo dudes. ¿O es que crees que yo, como Padre, puedo olvidar a mi hijo? ¡Eres mi hijo! ¡Te amo! Tu Padre Dios.

Te conocí aún antes de que fueras concebido. Jeremías 1,4-5. Yo te escogí cuando proyecté la creación. Efesios 1, 11-12. Tú no fuiste un error, porque todos tus días están escritos en mi libro. Salmos 139,15-16. Tú has sido creado de forma maravillosa. Salmos 139, 14. Yo no estoy enojado y distante, soy la manifestación perfecta del amor. 1 Juan 3, 1. Cada dádiva que tú recibes viene de mis manos. Santiago 1, 17. Que la Palabra de Dios ilumine tu vida. P. Natalio

domingo, 30 de marzo de 2014

La chicharra y la rana
 
Buenos días, amigo/a

La incomprensión entre las personas es una realidad cotidiana. Entre los mismos miembros de la familia, en las asociaciones apostólicas y grupos humanos sucede lo que la Reina de la Paz señaló en un mensaje: “Hijitos, oren y no permitan que Satanás actúe en sus vidas con malentendidos, incomprensiones y faltas de aceptación entre unos y otros”.

Entre las tupidas hojas de un árbol la chicharra cantaba estridentemente. De repente se calló, dejando sordos a todos su mismo silencio; y la rana aprovechó la ocasión para contestarle con su potente croar. Oyendo esto, la chicharra volvió a chirriar. La rana, ella, siguió, como si tal cosa, y durante horas, ambas cantaron así juntas, sin hacerse caso una a otra. Hasta que, cansadas de tanto gritar, se callaron, exclamando ambas a la vez, en son de crítica: «¡Qué lata tiene!».(Daireaux).

San Pablo a los colosenses los pone en guardia contra las rivalidades, envidias y discordias, obras propias del hombre carnal y terreno. Desea, por el contrario, verlos llenos de los frutos del Espíritu, a saber: amabilidad, bondad, confianza mutua, alegría, amor y paz. Por lo tanto, vigila y ora al Espíritu Santo para que encienda en tu corazón el fuego de su amor. P. Natalio.

sábado, 29 de marzo de 2014

Nuestra necesidad básica


Buenos días, amigo/a.

“Tú ves, oh Jesús, nuestra necesidad. Necesitamos de ti, y de nadie más. Sólo tú puedes advertir cuán grande es la necesidad que tenemos de ti en esta hora del mundo. El hambriento se imagina que busca pan, y en realidad tiene hambre de ti. El sediento cree desear tan sólo tomar agua y en realidad tiene necesidad y sed de ti. El enfermo se ilusiona con el ansia de la salud y su mal está en la ausencia de ti”.

Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de dinero, Dios hubiera mandado a un economista. Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de conocimiento, Dios hubiera mandado a un educador. Si nuestra más grande necesidad hubiera sido de diversión o entretenimiento, Dios hubiera mandado a un animador o a un artista. Pero como nuestra mayor  necesidad es de amor y salvación, Dios mandó a su Hijo, que es amor y Salvador. Dios, como un padre bondadoso, siempre nos da más de lo que necesitamos. Él nos da bendiciones pero depende de nosotros la manera en que veamos nuestra vida y el mundo.

“Pan de vida”, “luz del mundo”, “la puerta de las ovejas”, “el buen pastor”, “la resurrección y la vida”, “la vid verdadera”, “rey”, “camino, verdad y vida”, son algunos rasgos del perfil de Jesús que nos descubren su rica personalidad y su misión en la tierra. La lectura meditada del Evangelio te haga crecer en el conocimiento de las insondables riquezas del Señor. P. Natalio.

viernes, 28 de marzo de 2014

No sólo palabras


Buenos días, amigo/a.

La persona honesta es coherente entre lo que hace y lo que dice. Vive de principios. Vive auténticamente como un ser humano. No se justifica diciendo que todos actúan así; o que es la única forma de salir adelante. Es sincero y yeraz, no aparenta una imagen que no corresponde con su vida real. Por ejemplo, aparentar virtudes que no tiene.

Un candidato a un puesto público de nuestro país estaba haciendo su campaña, para obtener el mayor número de votos. Uno de los electores decidió someterlo a una prueba. Una noche, ya tarde, llamó a la puerta del candidato y le dijo: Necesito ayuda. Se paró mi coche. ¿No podría usted hacerme el favor de darme un empujón?  Por supuesto - se oyó desde el interior de la casa y los dos hombres salieron rumbo al coche. Al llegar al automóvil, el propietario se subió y dejó sorprendido al candidato, poniendo enseguida en marcha el motor. Asomándose por la ventanilla, el elector le dijo al admirado candidato: Únicamente quería saber si usted es el tipo de hombre por quien se puede votar.

Para vivir en una Patria noble y digna cada ciudadano debe aportar su conducta honesta.  Ser honesto es ser transparente; Es necesario desprenderse de las máscaras que el ser humano se pone para defenderse, para ocultar sus inseguridades o miedos. El recelo, la agresividad, las apariencias son algunas de estas máscaras. Básica tarea para cada ciudadano. P. Natalio.

jueves, 27 de marzo de 2014

Lleno de entusiasmo


Buenos días, amigo/a.

La oración que hoy te ofrezco es muy buena para sanar tristezas, desganas, negatividades, que te pueden envolver alguna vez. Es del libro del P. Fernández, “Un estímulo todos los días”, libro que te aconsejo y que persigue la misma finalidad de los “Buenos días” de nuestro sitio web: regalar propuestas cotidianas para vivir mejor.

Señor, yo no quiero desperdiciar tus dones, no quiero desaprovechar los impulsos de tu gracia. Tengo a mi disposición la vida nueva de la Resurrección y el poder del Espíritu. No quiero desgastarme en lamentos inútiles. Tú me sostienes, tú me das vida, con tu bendición yo puedo correr sin fatigarme. Contigo no debo temer que mis energías se desgasten, porque eres inagotable. Lo que me desgasta es mi desconfianza, mi tristeza, mis miedos. Renuncio a toda esa negatividad, Señor, para que despliegues en mi existencia toda tu gloria. Rodéame, penétrame, Señor, lléname de tu entusiasmo infinito y de tu potencia de vida. Amén.  

En esta oración hay resonancias del profeta Isaías muy hermosas: “Confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él es mi salvación” (12, 2) y “Los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas, desplegarán alas como las águilas; correrán y no se agotarán, avanzarán y no se fatigarán”. (40, 31). El Señor renueve tu entusiasmo. P. Natalio.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Si pudiéramos cambiar...


Buenos días, amigo/a.

Con frecuencia Dios, por sus profetas, invitó a Israel a revisar su estilo de vida para hacer los necesarios reajustes que exigía la alianza solemnemente pactada. La Palabra de Dios sigue invitándonos a cambiar para bien, y nos motiva con sabiduría a dar pasos de crecimiento espiritual. Ábrete a su mensaje y aprovecha su fuerza renovadora.

Si pudiéramos cambiar la mentira por la verdad. El recibir por el dar. El odio por el perdón. La duda por la fe. La envidia por la aceptación. La intolerancia por la paciencia. La dureza por la flexibilidad. El miedo por el coraje. El abandonar por el perseverar. Las palabras de más por la prudencia. La soberbia por la humildad. La burla por la piedad. El conformarse por el progresar. El ocio por el trabajo. Los sueños por su realización. La ambición desmedida por el honor. Si pudiéramos cambiar esto, sentiríamos más cerca que nunca la presencia de Dios en nuestro corazón.

“Si yo cambiara mi manera de pensar hacia otros, me sentiría sereno. Si yo cambiara mi manera de actuar ante los demás, los haría felices. Si yo aceptara a todos como  son, sufriría menos. Si yo me aceptara tal cual soy, quitándome mis defectos, ¡cuánto mejoraría mi hogar y mi entorno! Si yo cambiara... ¡cambiaría el mundo!”. Anímate a dar pasos positivos. P. Natalio. 

martes, 25 de marzo de 2014

Un amigo es…


Buenos días, amigo/a.

¿Qué es la amistad? Es... una puerta que se abre, una mano extendida, una sonrisa que te alienta, una mirada que te comprende, una lágrima que se une a tu dolor, una palabra que te anima y una crítica que te mejora. Es... un abrazo de perdón, un encuentro que te regocija, un favor sin recompensa, un dar sin exigir, una entrega sin calcular y un esperar... sin cansancio.

Un amigo es el que siendo leal y sincero, te comprende  El que te acepta como eres y tiene fe en ti. El que sin envidia reconoce tus valores, te estimula y elogia sin adularte. El que te ayuda con desinterés y no abusa de tu bondad. El que con sabios consejos te ayuda a construir y pulir tu personalidad. El que goza con tus alegrías. El que sin herirte te aclara lo que entendiste mal, o te saca del error. El que levanta tu ánimo cuando estás caído. El que te perdona con generosidad, olvidando tu ofensa. El que ve en ti un ser humano con alegrías, esperanzas, debilidades y luchas. "Los amigos son la manera como Dios nos cuida”

 “La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido” (R. Tagore). “Para conservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente y ayudarlo cuando lo necesite”, (Proverbio italiano). Dios te conceda el tesoro de uno o más amigos. P. Natalio.