Regalos de Dios
Buenos días, amigo/a
Cuántas veces ansías quiméricos jardines que se divisan a lo lejos en
el horizonte, mientras no aspiras la fragancia ni admiras la belleza
del rosal plantado al pie de tu ventana. Gran parte de la infelicidad
humana proviene de no valorar todo lo que tenemos e ilusionarnos por
los bienes de los demás, sin pensar que también ellos tienen sus
propias privaciones y sinsabores
Es maravilloso, Señor, tener mis brazos perfectos, cuando hay tantos
mutilados. Mis ojos miran, cuando tantos no tienen luz. Mi voz canta,
cuando otros enmudecen. Mis manos trabajan, cuando tantos mendigan. Es
maravilloso, Señor, volver a casa, cuando otros no tienen donde ir.
Es bueno sonreír, amar, soñar, vivir, cuando tantos odian y mueren. Es
maravilloso, Señor, tener un Dios para creer, cuando tantos no creen.
Es maravilloso, Señor, tener tan poco que pedir y tanto que agradecer.
Enumera tus bendiciones, todo lo positivo y gratificante que descubres
en tu vida cotidiana, y tendrás sentimientos de gratitud y alegría que
te harán feliz. Está siempre vigilante para no dejarte atrapar de la
insatisfacción y descontento que paralizarían tus energías. El desafío
de tu vida es florecer allí donde Dios te ha puesto. Que él te proteja
y bendiga. P. Natalio.
viernes, 31 de mayo de 2013
jueves, 30 de mayo de 2013
La gaviota y el pescador
Buenos días, amigo/a
Vivir feliz es un arte. Y nada contribuye tanto a la paz del corazón
como valorar todo lo bueno, agradable y valioso de la propia
situación. Serás positivo, optimista y lleno de esperanza cuando te
acostumbres a detectar cada día todo lo que te da satisfacción y
contento, todo lo que te gratifica. Y sencillamente lo agradeces a
Dios, sin compararte con los demás.
Una gaviota amaneció volando muy alto sobre el mar. Allá abajo divisó,
haciendo espumas entre tanto azul, la barca de un pescador. —¡Ah, si
yo tuviera una red como la de ese hombre – se dijo la gaviota– no
tendría por qué resignarme a agarrar un solo pez tras varios intentos
de vuelo en picada en el agua! A su vez, el pescador, embelesado con
el vuelo de la gaviota, se decía: —Si tuviera el privilegio de ver
desde lo alto lo que puedo pescar, no me aventuraría tanto en aguas
profundas y ni siquiera me alejaría de la costa en la madrugada.
La sabiduría consiste entonces en no compararte con los demás, porque
todo humano tiene sus cruces y falencias, sus días de sol y de
nublados, su tiempo de reír y de llorar. Tú enumera tus propios
bienes, y da gracias al Señor, y aprende a agradecer incluso lo que
encierra dolor y fracaso, porque hay también allí misteriosas
semillas de vida y superación. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Vivir feliz es un arte. Y nada contribuye tanto a la paz del corazón
como valorar todo lo bueno, agradable y valioso de la propia
situación. Serás positivo, optimista y lleno de esperanza cuando te
acostumbres a detectar cada día todo lo que te da satisfacción y
contento, todo lo que te gratifica. Y sencillamente lo agradeces a
Dios, sin compararte con los demás.
Una gaviota amaneció volando muy alto sobre el mar. Allá abajo divisó,
haciendo espumas entre tanto azul, la barca de un pescador. —¡Ah, si
yo tuviera una red como la de ese hombre – se dijo la gaviota– no
tendría por qué resignarme a agarrar un solo pez tras varios intentos
de vuelo en picada en el agua! A su vez, el pescador, embelesado con
el vuelo de la gaviota, se decía: —Si tuviera el privilegio de ver
desde lo alto lo que puedo pescar, no me aventuraría tanto en aguas
profundas y ni siquiera me alejaría de la costa en la madrugada.
La sabiduría consiste entonces en no compararte con los demás, porque
todo humano tiene sus cruces y falencias, sus días de sol y de
nublados, su tiempo de reír y de llorar. Tú enumera tus propios
bienes, y da gracias al Señor, y aprende a agradecer incluso lo que
encierra dolor y fracaso, porque hay también allí misteriosas
semillas de vida y superación. P. Natalio.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Aceptar la realidad
Buenos días, amigo/a
Para la persona de fe, todo sucede porque lo quiere o lo permite Dios.
Y él es experto en sacar bien del mal. Imagínate el río de bendiciones
que bajó del Calvario donde murió Jesús en la cruz. También él tiene
proyectos de salvación para cada una de tus contradicciones aceptadas
en paz.
Un profesor de química al mismo tiempo que hacía experimentos solía
dejar enseñanzas inolvidables. Una vez que tenía en la mano una
botella de leche, la dejó caer en la batea del agua. Quedaron los
vidrios y toda la leche se escurrió por el desagüe. “La leche está
perdida, dijo. No podemos rescatarla más. Seamos más cuidadosos y no
lloremos nunca por la leche derramada”.
Hay una oración muy buena para recordar cuando nos sucedan esas cosas
desagradables que no tienen más solución: “Señor, concédeme fortaleza
para solucionar lo que tiene solución; pero, valor para aceptar lo que
ya no tiene solución; y sabiduría para reconocer la diferencia”. Es
una sabia lección que se resume así: “Aceptar, olvidar, y seguir
adelante”. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Para la persona de fe, todo sucede porque lo quiere o lo permite Dios.
Y él es experto en sacar bien del mal. Imagínate el río de bendiciones
que bajó del Calvario donde murió Jesús en la cruz. También él tiene
proyectos de salvación para cada una de tus contradicciones aceptadas
en paz.
Un profesor de química al mismo tiempo que hacía experimentos solía
dejar enseñanzas inolvidables. Una vez que tenía en la mano una
botella de leche, la dejó caer en la batea del agua. Quedaron los
vidrios y toda la leche se escurrió por el desagüe. “La leche está
perdida, dijo. No podemos rescatarla más. Seamos más cuidadosos y no
lloremos nunca por la leche derramada”.
Hay una oración muy buena para recordar cuando nos sucedan esas cosas
desagradables que no tienen más solución: “Señor, concédeme fortaleza
para solucionar lo que tiene solución; pero, valor para aceptar lo que
ya no tiene solución; y sabiduría para reconocer la diferencia”. Es
una sabia lección que se resume así: “Aceptar, olvidar, y seguir
adelante”. P. Natalio.
martes, 28 de mayo de 2013
Oye tu voz interior
Buenos días, amigo/a
No siempre lo que aprueban o desaprueban los demás es lo correcto. Es
mejor prestar atención a nuestra conciencia para percibir la verdad.
No te dejes esclavizar del temor a lo que dirán los otros. El Cura de
Ars decía: “¿Saben cuál es la primera tentación del demonio a una
persona que ha comenzado a servir mejor a Dios? Es el respeto humano”.
El cura de Ars dijo en cierta ocasión: “He recibido hoy dos cartas en
el mismo correo: una decía que yo era un gran santo y, la otra, que
era un hipócrita y un impostor. La primera me hacía mejor de lo que
soy y la segunda me hacía peor de lo que soy. Delante de Dios, todos
somos lo que somos, nada más ni nada menos”.
Con una comparación ingeniosa san Francisco de Sales nos persuade de
lo desacertado que es dar una importancia excesiva al parecer de los
que nos rodean: “Temblar ante el juicio de los demás, es como tener
reparo de viajar en verano por miedo a las moscas”. Que sepas tomar
tus decisiones ante Dios y tu conciencia. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
No siempre lo que aprueban o desaprueban los demás es lo correcto. Es
mejor prestar atención a nuestra conciencia para percibir la verdad.
No te dejes esclavizar del temor a lo que dirán los otros. El Cura de
Ars decía: “¿Saben cuál es la primera tentación del demonio a una
persona que ha comenzado a servir mejor a Dios? Es el respeto humano”.
El cura de Ars dijo en cierta ocasión: “He recibido hoy dos cartas en
el mismo correo: una decía que yo era un gran santo y, la otra, que
era un hipócrita y un impostor. La primera me hacía mejor de lo que
soy y la segunda me hacía peor de lo que soy. Delante de Dios, todos
somos lo que somos, nada más ni nada menos”.
Con una comparación ingeniosa san Francisco de Sales nos persuade de
lo desacertado que es dar una importancia excesiva al parecer de los
que nos rodean: “Temblar ante el juicio de los demás, es como tener
reparo de viajar en verano por miedo a las moscas”. Que sepas tomar
tus decisiones ante Dios y tu conciencia. P. Natalio.
lunes, 27 de mayo de 2013
En las dificultades
Buenos días, amigo/a
La mayoría de las situaciones difíciles de la vida son como esas
complicadas obras de ingeniería que enlazan las supercarreteras
modernas: aunque nos parezca increíble, todas tienen alguna salida.
Recuerda también que “no hay nadie menos afortunado que el hombre a
quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a
prueba”, (Séneca).
Señor, a veces pretendo un paraíso para ser feliz. Me lamento porque
la vida de cada día está llena de límites, de imprevistos, de
cansancios y preocupaciones. Sin embargo, igualmente me invitas a ser
feliz. Ayúdame a encontrar la felicidad en medio de las dificultades,
sabiendo que estás conmigo. Recuerdo que tu cruz siempre trae
bendiciones, y cuando te ofrezco mis dificultades allí siempre nace
una bendición. Te doy gracias, Señor, por las cosas buenas que aprendo
gracias a las dificultades, porque así me enseñas a convivir, a
entregarme y a hacer el bien. Gracias porque me haces madurar y
crecer, y porque estás conmigo en cada momento Amén. (P. Víctor
Fernández).
Aprender de las dificultades, encontrar a Dios en ellas, seguir
luchando por un sueño, son otros tantos desafíos a superar la
mediocridad y el estancamiento. Que no dramatices las dificultades,
porque no pocas veces son fantasmas de la imaginación que racionaliza
nuestras cobardías para no salir de la fácil rutina. ¡Ánimo, sé
valiente y confía en el Señor! P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
La mayoría de las situaciones difíciles de la vida son como esas
complicadas obras de ingeniería que enlazan las supercarreteras
modernas: aunque nos parezca increíble, todas tienen alguna salida.
Recuerda también que “no hay nadie menos afortunado que el hombre a
quien la adversidad olvida, pues no tiene oportunidad de ponerse a
prueba”, (Séneca).
Señor, a veces pretendo un paraíso para ser feliz. Me lamento porque
la vida de cada día está llena de límites, de imprevistos, de
cansancios y preocupaciones. Sin embargo, igualmente me invitas a ser
feliz. Ayúdame a encontrar la felicidad en medio de las dificultades,
sabiendo que estás conmigo. Recuerdo que tu cruz siempre trae
bendiciones, y cuando te ofrezco mis dificultades allí siempre nace
una bendición. Te doy gracias, Señor, por las cosas buenas que aprendo
gracias a las dificultades, porque así me enseñas a convivir, a
entregarme y a hacer el bien. Gracias porque me haces madurar y
crecer, y porque estás conmigo en cada momento Amén. (P. Víctor
Fernández).
Aprender de las dificultades, encontrar a Dios en ellas, seguir
luchando por un sueño, son otros tantos desafíos a superar la
mediocridad y el estancamiento. Que no dramatices las dificultades,
porque no pocas veces son fantasmas de la imaginación que racionaliza
nuestras cobardías para no salir de la fácil rutina. ¡Ánimo, sé
valiente y confía en el Señor! P. Natalio.
domingo, 26 de mayo de 2013
Dibujo libre
Buenos días, amigo/a
Un poeta escribió que “los niños vienen a la tierra con todo el cielo
enredado en los ojos”. Sin duda quiso expresar que tienen unos ojos
tan inocentes y puros que nos hacen pensar en la santidad de ese Dios
que es todo luz y pureza, “en quien no hay tiniebla alguna” (1Jn 1,5).
Lee la anécdota de una niña que parecía traer a Dios prendido en la
diafanidad de sus recuerdos…
Una maestra de Jardín observaba a sus alumnos mientras hacían un
dibujo libre que les había pedido. Al llegar al lado de una niñita que
muy concentrada hacía su trabajo, la maestra le preguntó qué era
aquello que dibujaba. La niña le respondió: “Estoy dibujando a Dios”.
La maestra le replicó: “Pero es que nadie sabe cómo es Dios, porque
nadie lo ha visto”.Sin levantar siquiera la vista del dibujo, la
niñita añadió muy segura: “Lo verán dentro de un minuto”.
“Si no vuelven ustedes a ser como niños, no entrarán en el Reino de
los cielos”, dijo Jesús. Los niños son puros, inocentes, sencillos,
sinceros, humildes, confiados. Pidamos al Señor con insistencia que
estas cualidades vayan configurando nuestro corazón para poder ver ese
divino rostro que sólo se revelará a los puros de corazón. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Un poeta escribió que “los niños vienen a la tierra con todo el cielo
enredado en los ojos”. Sin duda quiso expresar que tienen unos ojos
tan inocentes y puros que nos hacen pensar en la santidad de ese Dios
que es todo luz y pureza, “en quien no hay tiniebla alguna” (1Jn 1,5).
Lee la anécdota de una niña que parecía traer a Dios prendido en la
diafanidad de sus recuerdos…
Una maestra de Jardín observaba a sus alumnos mientras hacían un
dibujo libre que les había pedido. Al llegar al lado de una niñita que
muy concentrada hacía su trabajo, la maestra le preguntó qué era
aquello que dibujaba. La niña le respondió: “Estoy dibujando a Dios”.
La maestra le replicó: “Pero es que nadie sabe cómo es Dios, porque
nadie lo ha visto”.Sin levantar siquiera la vista del dibujo, la
niñita añadió muy segura: “Lo verán dentro de un minuto”.
“Si no vuelven ustedes a ser como niños, no entrarán en el Reino de
los cielos”, dijo Jesús. Los niños son puros, inocentes, sencillos,
sinceros, humildes, confiados. Pidamos al Señor con insistencia que
estas cualidades vayan configurando nuestro corazón para poder ver ese
divino rostro que sólo se revelará a los puros de corazón. P. Natalio.
sábado, 25 de mayo de 2013
Sáname, Señor
Buenos días, amigo/a
Todos, en mayor o menor medida, necesitamos redescubrir el auténtico
significado bíblico del pecado y del perdón. Esto contribuye a la
salud espiritual e incluso psíquica del hombre. Nada más falso y
enfermizo que una persona incapaz de admitir sus faltas. Si soy
sincero y honesto conmigo mismo, sé que me equivoco, que no siempre
elijo el bien, que tengo necesidad de arrepentimiento y perdón. Una
breve oración en forma responsorial (Salmo 41).
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Yo dije, “Señor, ten misericordia”.
- Porque he pecado contra ti.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
- Sáname, porque he pecado contra ti.
“La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero,
también la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por eso, no hay
ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que no nos
permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al hombre la
posibilidad de ser feliz”, (Aportes). Que la paz del perdón divino
inunde tu corazón. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Todos, en mayor o menor medida, necesitamos redescubrir el auténtico
significado bíblico del pecado y del perdón. Esto contribuye a la
salud espiritual e incluso psíquica del hombre. Nada más falso y
enfermizo que una persona incapaz de admitir sus faltas. Si soy
sincero y honesto conmigo mismo, sé que me equivoco, que no siempre
elijo el bien, que tengo necesidad de arrepentimiento y perdón. Una
breve oración en forma responsorial (Salmo 41).
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Sáname, porque he pecado contra ti.
- Yo dije, “Señor, ten misericordia”.
- Porque he pecado contra ti.
- Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
- Sáname, porque he pecado contra ti.
“La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero,
también la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por eso, no hay
ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que no nos
permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al hombre la
posibilidad de ser feliz”, (Aportes). Que la paz del perdón divino
inunde tu corazón. P. Natalio.
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