lunes, 31 de diciembre de 2012

Hazte un regalo agradable

Buenos días, amigo/a.

Te comunico una buena idea. Muchas veces queremos hacernos un regalo
simple que nos gratifique, nos enriquezca de conocimientos al mismo
tiempo que nos haga pasar unas horas de solaz y descanso. La Editorial
Santa María (Buenos Aires, Av. Rivadavia 8517) ha editado nueve
libritos que son una joya por la delicada presentación y por el
selecto contenido de mensajes y cuentos breves de todos los tiempos,
llenos de sabiduría. Aquí van los títulos de cada uno:

- El momento oportuno.
- Tómate tiempo.
- Nunca es tarde.
- A quien corresponda.
- De bueyes perdidos
- Haciendo el bien.
- Llegó por e-mail.
- Todo es posible.
- Lo mejor está porvenir.

Son como parábolas modernas que dan nuevo rostro a perennes verdades,
presentándolas con la fórmula genial de los clásicos: combinar lo útil
con lo agradable. Te informo además que están a precios accesibles y
que los puedes adquirir en las librerías católicas de la ciudad.
Pienso que después que leas uno, se te ocurrirá que es el regalo más
adecuado para un amigo o pariente muy querido. Hasta mañana. P.
Natalio.

domingo, 30 de diciembre de 2012

El don de la vida

Buenos días, amigo/a.

La vida es un regalo del amor sin límites que Dios nos tiene. Que
sepas agradecerle este magnífico don. Pídele también cuanto necesitas
para que tu vida esté inundada de paz, amor y fuerza para hacer
fructificar los talentos recibidos. Aprovecha esta oración del P.
Fernández para expresar tus sentimientos ante Dios.

Señor amado, soy obra de tus manos de Padre. Tú me formaste en el seno
de mi madre, y mi vida es un regalo de tu amor sin límites. Te doy
gracias por la vida, que es un milagro, y te pido que me bendigas en
abundancia. Entra en mi interior y libérame de toda perturbación, para
que conozca tu paz maravillosa. Derrama en mí tu amor, que sana todas
las heridas. Penetra en mi cuerpo con tu fuerza, y libérame de toda
enfermedad. Enséñame a querer a los demás y a desarrollar todos los
dones que me diste. Protégeme de todo mal y acompáñame siempre con tu
ternura de Padre. Amén.

Dos testimonios: “La oración me salvó la vida. Sin ella estaría loco
hace ya mucho tiempo. Si conseguí salvarme de la desesperación fue
gracias a la oración”. Mahatma Gandhi (1869-1948), “Sólo por la
oración podemos alcanzar la completa y armoniosa unificación del
cuerpo, mente y espíritu, que le da a la frágil constitución humana su
fortaleza invencible”. Alexis Carrel. (1873-1944). P. Natalio.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Del silencio a la paz

Buenos días, amigo/a

“Aun en la vida cotidiana más afanosa y complicada, estoy seguro que
es posible reservarse algunos momentos de silencio, si lo deseamos de
verdad, para retomar la conciencia de sí mismo y mirar desde ahí
alrededor”, (Carlos Martini). Comienza desde el silencio a construir
una sólida paz interior, para aportar a los demás lo mejor de ti
mismo.

A la beata Teresa de Calcuta le gustaba entregar una «tarjeta de
visita» en la que estaba escrito: «Fruto del silencio es la oración;
fruto de la oración la fe, fruto de la fe el amor, fruto del amor el
servicio, fruto del servicio la paz».

La agitación y el ritmo descontrolado de las ocupaciones pueden hacer
que te olvides de las cosas esenciales de la vida. No te dejes
perturbar por pequeñeces, que debes sobrevolar y olvidar. La serenidad
de tu espíritu es un valor tan grande que no merece canjearse por
insignificancias. P. Natalio.

viernes, 28 de diciembre de 2012

Serenidad y bondad

Buenos días, amigo/a

¡Cuánta luz, cuánta bondad, cuánto apoyo puedes dar cada día! Dios te
necesita para esta tarea de buen samaritano. Él te da sus dones para
que los irradies con un corazón generoso. Santa Faustina Kowalska
refiere en su “Diario” una anécdota que puede alentarte a actuar todos
los días con serenidad y dulzura.

Hoy llamaron a la puerta cinco desempleados que querían entrar a toda
costa. Una Hermana tras discutir con ellos y sin poder despedirlos,
vino a la capilla a hablar con la Madre quien me ordenó ir. Estaba aún
lejos de la puerta cuando oí sus insistentes golpes en ella. Me
invadieron dudas y temor, no sabía si abrirles o responder por la
mirilla. Pero, de repente oí una voz en el alma: “Ve y ábreles la
puerta y conversa con ellos con la misma dulzura con la que hablas
conmigo”. Abrí la puerta enseguida y me acerqué al más amenazador y me
puse a hablarle con tanta dulzura y serenidad que empezaron a hablar
con gentileza y dijeron:”¿Qué vamos hacer? El convento no puede darnos
trabajo”. Y se han ido en paz
.

Sin duda hay muchos en el mismo círculo de tus relaciones que hoy
necesitan de tu palabra, de tu sonrisa, de tu abrazo o simplemente de
tu compañía. Cuánto puede ayudar la gracia del buen humor al corazón
que se encuentra abatido, la palabra serena al que está irritado, la
dulzura de una voz amable al que yace en el abismo de la
desesperación. P. Natalio.

jueves, 27 de diciembre de 2012

El Salvador

Buenos días, amigo/a.

En Jesús Dios baja desde el cielo para salvarnos: con su palabra
ilumina nuestras tinieblas, con su ejemplo nos señala el camino y con
su muerte nos devuelve la vida en plenitud. Aquí tienes un hermoso
himno, inspirado en Isaías 12, 1-6, para dar gracias a Dios por su
salvación.

Te damos gracias, Señor, porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva, la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre la fuerza que resucita. Amén.

Cuando alguna mañana te cueste levantarte, y necesites fuerza
adicional para empezar la jornada, repite con fe: “Confiaré y no
temeré, porque mi fuerza y mi energía es el Señor; él es mi Salvador”.
Sentirás invadir tu alma y tu espíritu de nuevos bríos y fresca
energía para afrontar los desafíos del trabajo cotidiano. Te deseo un
buen día. Hasta mañana. P. Natalio.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Leonardo da Vinci

Buenos días, amigo/a.

En los dos personajes de la anécdota que te presento hoy, encontrarás
actitudes dignas de elogio y de imitación: modestia, poner lo mejor de
sí mismo, complacer al prójimo, asumir retos, admirar el talento de
los demás… Hay un refrán que dice: “La palabras mueven, los ejemplos
arrastran”. Por eso las anécdotas que presentan modelos ayudan mucho a
superarse.

El viejo maestro de Leonardo cayó un día gravemente enfermo. Pidió a
su joven alumno que terminara una pintura que había dejado sin
terminar. Leonardo no quiso asumir esa obligación porque se sentía
incapaz de concluir una obra de su insigne maestro. Sin embargo el
maestro tanto insistió que convenció al joven pintor. Leonardo lo
aceptó como un reto personal y para agradar al maestro a quien
apreciaba mucho. Puso en el trabajo lo mejor de sí mismo y cuando
concluyó la obra, le llegaron alabanzas de todas partes. Su maestro
quedó tan impresionado por el cuadro terminado por su predilecto
discípulo que, lleno de modestia, dijo a Leonardo:  —Hijo mío, desde
ahora no hace falta que yo pinte más. Y dejó en sus manos la dirección
del taller.

San Pablo exhortaba a los primeros cristianos:”Háganse servidores los
unos de los otros, por medio del amor”, (Gálatas 5, 13). Esto es
precisamente lo que hizo Leonardo, y fue recompensado aún humanamente
pues su maestro lo puso al frente de su escuela de arte pictórico.
Ojalá que también tú arrastres a alguno con tu buen ejemplo de vida.
P. Natalio.

martes, 25 de diciembre de 2012

Concédeme abundancia

Buenos días, amigo/a.

“Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de
nuestras manos”. Prosperidad y abundancia son dos profundos anhelos
del hombre. Porque necesitamos los frutos de la tierra y los
instrumentos que nos ayuden en el trabajo. Pero hay otro nivel de
abundancia y prosperidad en el que tal vez no pensamos tanto. Navidad
es una invitación a meditar en esa otra dimensión.

Concédeme, Señor, abundancia de lágrimas, para mantenerme humano,
abundancia de sonrisas para mantenerme cuerdo, abundancia de
contratiempos para mantenerme humilde.
Concédeme, Señor, abundancia de aciertos para mantenerme confiado,
abundancia de paciencia para seguir esperando, abundancia de esperanza
para sobrevivir en la duda.
Concédeme, Señor, abundancia de amigos para cobrar ánimo, abundancia
de recuerdos para adquirir consuelo, abundancia de fe para encaminarme
a ti.

Navidad se nos presenta con signos de pequeñez, debilidad y carencia.
El Hijo de Dios siendo grande, se hizo pequeño, siendo fuerte se hizo
débil, y siendo rico se hizo pobre. Apenas aparece entre nosotros la
Sabiduría eterna encarnada nos enseña a descubrir el valor de la
humildad, del dolor y del sabio uso de las realidades terrenas. Que
esta Navidad ilumine tu vida. P. Natalio.