sábado, 31 de marzo de 2012

Cambiar el mundo


Buenos días, amigo/a.

Las grandes realizaciones han comenzado por algo simple. Para
acercarse a la cumbre de una alta montaña, da el primer paso para
lograr tu objetivo, y luego con paciencia y esperanza suma pasos en la
misma dirección. Se trata de hacer realidad un bello ideal desde lo
concreto e inmediato. Lee ahora la experiencia de una persona.

Siendo joven yo era un revolucionario y mi oración a Dios era: —Señor,
dame la energía para cambiar al mundo. Al llegar a los cuarenta y
advertir que la mitad de mi vida se había ido sin que yo hubiese
cambiado una sola persona, modifiqué mi oración: —Señor, dame la
gracia para cambiar a todos aquellos con quienes tengo contacto,
solamente mi familia y mis amigos y estaré satisfecho. Ahora, que ya
soy un anciano y mis días están contados, mi única oración es: —Señor,
dame la gracia de cambiarme a mí mismo. ¡Si hubiera orado de esta
forma desde el principio, no hubiese desperdiciado mi vida!

“Cambiarse a sí mismo”, es en verdad lo más accesible y cercano para
comenzar. Pero también es cuestión de lealtad consigo mismo y los
demás. Jesús señaló esto en los fariseos de su tiempo. No practicaban
lo que aconsejaban a los otros. “Las palabras mueven, pero los
ejemplos arrastran”. Para cambiar el mundo, comienza por ti. P.
Natalio.

viernes, 30 de marzo de 2012


Comparte con generosidad


Buenos días, amigo/a.
.
Encerrarte en ti mismo te dejará atrofiado y no te realizarás jamás.
Una señal de madurez es entregarte más a los demás que a ti mismo. San
Pablo insiste que seamos ricos en buenas obras, que demos con
generosidad. “Así —dice— adquirirán para el futuro un tesoro que les
permitirá alcanzar la verdadera Vida”, (1 Tm 6, 17-19).

Derrama en mi interior, Señor, una gran disponibilidad, para que sea
capaz de dar sin medida, para que aprenda a compartir lo que tengo
buscando la felicidad de los demás. Muéstrame la grandeza de dar con
alegría. Ayúdame a descubrir la hermosura del cántaro, que existe para
saciar la sed de los demás. Descúbreme la inmensa dignidad de todas
las personas, que tienen derecho a ser parte de mi vida. Dame un amor
generoso y humilde dispuesto a compartir con los demás mi propia vida,
mis talentos, mis bienes, mi tiempo. Que pueda entregarme sin
resistirme, que pueda amarlos con tu amor y mirarlos con tu mirada.
Amén.

En vez de buscar el beneficio personal, pregúntate, ¿qué puedo
compartir hoy? Empieza a dar y a darte, guiado por el deseo de
satisfacer las necesidades de los otros. Cada uno tiene algo para
compartir. Dinero, talento, tiempo o una simple oración. La
generosidad nos pone en sintonía con nuestra semejanza divina. Ánimo,
inténtalo. P. Natalio.

jueves, 29 de marzo de 2012

Decídete a servir


Buenos días, amigo/a.

Hay personas que al organizar su propia vida se plantean la pregunta
¿dónde puedo ser más útil a los demás? Es un buen planteo desde el
vamos, porque han dejado a un lado la propia comodidad y ventaja, para
centrarla en el prójimo. Es un enfoque que pone el servicio en primer
lugar.

Pocos son los hombres que construyen ciudades; la mayoría las habita.
Pocos son los que proyectan la construcción de un puente; la mayoría
lo utiliza. Pocos son los que levantan rascacielos y fábricas; la
mayoría trabaja en ellos. Igual que esos pocos privilegiados, la
felicidad llegará a ti cuando te atrevas a poner los cimientos de
grandes estructuras, para satisfacer las necesidades de tus
semejantes. Desarrolla dentro de ti el magnífico sueño de guiar a los
hombres a desarrollar y utilizar todo su potencial, y así les
ayudarás a levantar estructuras gigantescas con sus propias vidas.
Cuando te hayas atrevido a ayudar a tus semejantes, habrás descubierto
el significado de una vida feliz, más rica y abundante. ¡Te reto a que
lo hagas!

La situación difícil que atraviesa la Argentina —economía fluctuante,
inflaciones periódicas, falta de trabajo, crecimiento de la pobreza,
etc.— ha generado un hecho digno de admiración: el voluntariado.
Personas que, dejando la queja estéril, entregan su vida a las
necesidades urgentes que perciben a su alrededor. Son vocaciones de
servicio. P. Natalio.

miércoles, 28 de marzo de 2012


El labrador y la víbora


Buenos días, amigo/a

“No hay en el mundo fruta más sabrosa que la sensación de descanso y
alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga más
desagradable que la que produce el rencor. Vale la pena perdonar,
aunque sea solo por interés, porque no hay terapia más liberadora que
el perdón”, (Larrañaga).

Una víbora se acercó arrastrándose adonde estaba el hijo de un
labrador, y lo mató. Sintió el labrador un dolor terrible y, tomando
su hacha, se puso al acecho junto al nido de la serpiente, dispuesto a
matarla tan pronto como saliera. Asomó la víbora la cabeza y el
labrador le dio un hachazo, pero falló el golpe, partiendo en dos a la
vecina piedra. Temiendo después la venganza del reptil, intentó
reconciliarse con ella; pero ésta repuso: —Ni yo puedo alimentar
hacia tí buenos sentimientos viendo el hachazo en la piedra, ni tú
hacia mí contemplando la tumba de tu hijo. Esopo.

Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de
nuestras fuerzas. Por eso es indispensable suplicar con humildad al
Señor el don de la fraternidad para poder elevarnos sobre nuestros
egoísmos y rencores. Pero cuando el amor de Dios nos invade podemos
perdonar, soportar y esperar sin límites. P. Natalio.

martes, 27 de marzo de 2012


Descubre tus talentos


Buenos días, amigo/a.

Al nacer se nos regaló un capital de tiempo, capacidad de trabajo, un
temperamento y carácter especial, una vocación señalada por nuestras
aptitudes e inclinaciones, y una cantidad de cualidades y
posibilidades a desarrollar… ¿Cómo usas estos dones?. ¿Pasas por la
vida haciendo el bien, ayudando, ofreciendo tus capacidades?

“Señor, tú me ofreces vida y fortaleza. Pero a veces me desgastan mi
desconfianza, mi tristeza y mis miedos. Ayúdame a renunciar a todo eso
que me perturba, Señor, a echarlo fuera, para que despliegues en mi
vida toda tu gloria. Sana toda pereza, toda indiferencia, todo
desánimo, para que no te ofenda con pecados de omisión. Que pueda
levantarme cada mañana con intensos deseos de hacer el bien a los
demás. Ayúdame a descubrir mejor mis talentos, para gastar bien mis
energías. Dios, potente y fuerte, mira mi debilidad y penetra todo mi
ser con ese poder que no tiene límites. Amén.” (V.M.F.)

Hay una realidad indiscutible, normal y prevista por Dios con un
designio de amor: los talentos han sido distribuidos en forma
desigual. ¿No te parece que es con el fin de hacernos crecer en el
amor y el servicio complementándonos, ayudándonos, intercambiando los
dones, integrándonos a la familia humana? Libérate de toda envidia. P.
Natalio.

lunes, 26 de marzo de 2012


Entre empleados


Buenos días, amigo/a.

Saluda con gozo y agradecimiento el don inapreciable de este nuevo
día. Trata con ternura cada hora porque no retornará jamás. Elude con
empeño todo aquello que mata el tiempo. No escuches a labios ociosos,
ni te quedes donde hay manos inactivas, (OM). Valiosos consejos para
no ceder a la holgazanería que aleja tus mejores metas.

Un empleado preguntó a su compañero:
—¿Supiste que falleció el jefe?
— Sí, pero quisiera saber quién falleció con él.
— ¿Por qué lo dices?
— ¿No leíste la esquela que puso la empresa? Decía: “…y con él se fue
un gran trabajador.”

Aprecia la virtud de la laboriosidad. La persona laboriosa ama su
trabajo y trata de hacerlo bien. Está siempre decidida a aprovechar el
tiempo, a concentrarse en el trabajo y a no abandonar actividades a
medio hacer. Haz hoy tu trabajo con entusiasmo y de buena gana, y así
crecerás en esta virtud con traje de faena. P. Natalio.

domingo, 25 de marzo de 2012

La violencia y la paz


Buenos días, amigo/a.

Si tú sabes mirar al otro con un poquito de amor, si tú sabes preferir
la esperanza a la sospecha, si tú estás persuadido que te corresponde
tomar la iniciativa antes que el otro, si todavía la mirada de un niño
llega a desarmar tu corazón, entonces... ¡vendrá la paz!

Estamos inmersos en medio de la violencia y no nos damos cuenta. Las
personas caminan apuradas sin disfrutar el paisaje, van de prisa hacia
ninguna parte, no se miran, no se observan, se evaden, se atropellan,
se distraen. No ven a los pobres, a los niños, a los que sufren, van
ensimismados en sus ruidos, en sus radios, en sus celulares, en sus
problemas, que sin saberlo, son los problemas de todos. Hay un mar de
violencia en nuestras calles: los conductores están a las carreras, a
los bocinazos, a los insultos, no se cede el paso cortésmente, no les
importa el peatón, que siempre alerta, tiene que correr para llegar a
la vereda. (Hernán Pérez E.)

Si tú puedes alegrarte del gozo de tu vecino, si la injusticia que
golpea a los otros te indigna tanto como la que tú puedes sufrir, si
para ti el extranjero es un hermano, si tú puedes dar gratuitamente un
poco de tu tiempo, por amor, entonces... ¡vendrá la paz! Que el Señor
te dé un corazón pacífico. P. Natalio.