viernes, 30 de septiembre de 2011


Señor, tú me amas


Buenos días, amigo/a.

Para amar a Dios ayuda meditar en su amor por ti, con la Biblia en la
mano Te sugiero que leas lentamente, el salmo 23 del Buen Pastor,
diciendo “Gracias, Señor”, a cada frase del mismo. Sentirás
conmoverse tu corazón por el amor delicado y tierno de Dios que te
proporciona seguridad, descanso, renovación, defensa, alimento e
indefectible amor.

Señor mi Dios, puro amor, que me amas desde siempre. Te pido que mires
aquel momento sagrado, cuando mamá y papá me dieron la vida. Cuando yo
estaba en el vientre de mi madre, tú me amabas con ternura. Te pido
perdón porque siempre me buscaste y muchas veces rechacé tu amor. Pero
ahora quiero decirte que a pesar de todo te quiero, te necesito, mi
alma te busca. Y en este momento me estás amando, y estás alegre
porque te dejo entrar en mi corazón. Quiero hacer una alianza contigo,
un pacto de amistad, quiero dejar que me abraces y abrazarte. Ayúdame.
Te quiero. Amén.

Con esta oración aviva esa llama interior del amor a Dios. El merece
ocupar el primer lugar de nuestro afecto, preocupaciones, tiempo… Hay
un motivo evidente: Dios nos ama tanto, se ha jugado tanto por
nosotros, que no nos queda sino organizar toda nuestra vida como
respuesta coherente a su inmensa bondad. Que lo ames con todas tus
fuerzas. P. Natalio.

jueves, 29 de septiembre de 2011

La urraca y la cotorra


Buenos días, amigo/a.

El abuso verbal, aunque invisible, ataca la mente y el espíritu de los
que lo sufren. Las palabras que se dicen con rabia o resentimiento
lastiman con efectos prolongados. En verdad las palabras pueden doler
como los golpes físicos. Especialmente los padres deben saber que la
crítica, el desprecio y los insultos pueden dañar la autoestima de sus
hijos.

Estaba de visita la urraca en lo de la cotorra, y como, desde el día
anterior no se habían visto, tenían muchas cosas que contar. Ambas
hablaban a la vez y se apuraban tanto en chacharear que casi no se
entendían. Pero lo principal era mover el pico sin descanso. Y cuando
en lo mejor estaban de una historia que contaba la urraca sobre la
hija del vecino, llegó la sirvienta de la cotorra y le dijo, alarmada:
—Señora, ¡está llorando la chica! —¡Oh!, exclamó la cotorra, ¡qué
fastidio! Bueno, ya voy, ya voy. Y quedóse escuchando hasta el fin el
interesante cuento de la urraca sobre la hija del vecino. Daireaux.

Santa Faustina escribió en su “Diario”: «Cuando recibo a Jesús en la
Santa Comunión, le ruego con fervor que se digne sanar mi lengua para
que no ofenda con ella ni a Dios ni al prójimo. Grandes culpas se
cometen con la lengua. Un alma no llegará a la santidad si no tiene
cuidado con su lengua». El Señor, pues, sane nuestras lenguas. P.
Natalio.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¡Qué camino tomar?


Buenos días, amigo/a.

Jesús es la “gran noticia” que necesita el hombre de hoy. Es la única
respuesta a tus más íntimas aspiraciones. El es el Camino, la Verdad y
la Vida. La ciencia y la tecnología mejoran el diario vivir, pero no
alivian el corazón que sufre ni liberan de la angustia de la muerte:
nada reemplaza la presencia de Dios en ti y el amor de Jesús
iluminando tu camino.

Supongamos que estamos en una ciudad extraña y pedimos indicaciones
para llegar a determinado lugar. La persona abordada nos responde:
“Tome la primera calle a la derecha y la segunda a la izquierda. Cruce
la plaza, pase por delante de la iglesia y doble en la tercera cuadra
a la derecha. El camino que Ud. busca es el cuarto a la izquierda”.
Con esas indicaciones, lo más probable es que nos perdamos a la
segunda cuadra. Supongamos en cambio, que otra persona con mucha
amabilidad nos dice: “Venga. Yo lo llevaré hasta allí”. En ese caso la
persona que nos lleva es el camino y no nos podemos perder (W.
Barclay).

Esto es precisamente lo que hace Jesús por nosotros. No se limita a
darnos consejos e indicaciones. Nos toma de la mano y nos guía, camina
con nosotros, nos fortalece, nos conduce y dirige todos los días de
nuestra vida. No habla sobre el camino. Es el camino. Aprovecha y
agradece esta delicada condescendencia del Señor. P. Natalio.

martes, 27 de septiembre de 2011

Oración por la familia


Buenos días, amigo/a.

La familia es escuela de humanidad, de sociabilidad y de amor. En su
seno se reconoce la propia dignidad, se aprende a convivir y a
descubrir la maravilla del amor. La familia es la solución básica para
superar el desamparo y el abandono, con las trágicas consecuencias de
violencia, delincuencia y adicciones, que sufren en especial los
jóvenes. (CEA).

Señor, escucha a esta familia que te pide la unión para ser testimonio
de amor ante un mundo violento y descreído. Ayúdanos para que
venciendo el egoísmo y la comodidad, abramos las puertas de nuestra
casa y de nuestro corazón a aquel que necesite de nosotros. Haz que
nuestras familias sean misioneras y hagan partícipes de nuestras
riquezas materiales y espirituales a las demás familias, y que
formemos una comunidad viva que manifieste ante el mundo tu verdadero
rostro revelado en el amor a ti y a nuestros hermanos. Amén. (Juan
Pablo II).

La familia que reza unida permanece unida y reproduce el clima de la
casa de Nazareth: Jesús está en el centro, se comparten con él
alegrías y dolores, se ponen en sus manos las necesidades y proyectos,
se obtienen de él la esperanza y la fuerza para el camino. La oración
alcanza su culmen cuando la familia participa de la Misa del domingo.
P. Natalio.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Yo soy tu Dios


Buenos días, amigo/a.

Está alerta porque vendrán tentaciones de desanimación y desesperanza.
El enemigo entrará en tu imaginación y levantará en el aire castillos
de dificultades insuperables. Déjale al Señor el cuidado de todas tus
cosas y verás que todo te irá mejor. Abandónate en él y todo se
resolverá con tranquilidad según sus designios. La confianza en Dios
es la clave.

Yo soy tu Dios, y pienso en ti desde la eternidad. Tu nombre está
escrito de tal modo en mi corazón, que jamás podré olvidarte. Dirijo
todas las cosas para tu bien. Si ahora no lo comprendes, un día lo
verás claramente. Yo soy tu Dios, y te amo: conozco a la perfección
todo lo que te aflige e inquieta. Acéptalo con tranquilidad y en paz.
Yo estoy siempre contigo, ¿qué más deseas? Si estás triste, corre a
refugiarte en mí. Si sientes la alegría del triunfo, vuela junto a mí.
Si estás cansado, échate en mis brazos y se multiplicarán tus fuerzas.
El mundo pasa, los hombres desaparecen. Sólo te quedará siempre tu
Dios.

En los salmos varias veces se declara feliz al hombre que busca
refugio en Dios cuando llegan las tribulaciones y angustias de la
vida: “Dichoso el hombre que confía en Dios, porque no quedará
defraudado”. Los hombres fallan y desilusionan, Dios no. Que él te
conceda coraje y gracia para abandonarte en sus brazos paternales. P.
Natalio.

domingo, 25 de septiembre de 2011


“Soy polvo y ceniza”


Buenos días, amigo/a.

Ubicarse ante Dios significa ser conscientes de nuestra pequeñez y
dependencia, porque “El Señor es un Dios grande, tiene en su mano los
abismos de la tierra, son suyas las cumbres de los montes, suyo es el
mar, porque él lo hizo, suya la tierra que modelaron sus manos”, (Sal
95). Antes de hablar a Dios, Abrahán le pedía perdón porque se sentía
“polvo y ceniza”.

Una vez el Cura de Ars manifestó a quien se confesaba: —Hija mía, no
vaya Ud. a pedirle a Dios que le dé el conocimiento total de su
miseria. Yo lo pedí una vez, y lo alcancé. Si Dios no me hubiera
sostenido, hubiera caído al instante en la desesperación. Semejante
confidencia también la hizo al Hermano Atanasio, religioso de las
Escuelas Cristianas:
—Quedé tan espantado al conocer mi miseria, que enseguida pedí la
gracia de olvidarme de ella. Dios me escuchó, pero me dejó la
suficiente luz sobre mi nada, para que entienda que no soy capaz de
cosa alguna.

“Oh humildad, flor hermosa, veo que son pocas las almas que te poseen.
¿Será porque eres tan bella y a la vez tan difícil de conquistar? Oh
sí, una y otra cosa. Dios mismo se complace en ella. Sobre un alma
humilde están entreabiertas las puertas celestiales y un mar de
gracias fluye sobre ella, (Santa Faustina). Busca, pide y practica la
humildad. P. Natalio.

sábado, 24 de septiembre de 2011


El picaflor enojado


Buenos días, amigo/a.

La paciencia es una madurez. Vence la ira y los arrebatos de cólera
Conseguirás la paciencia meditando en Jesús bondadoso, sufrido,
servicial, y suplicándole vuelva tu corazón a semejanza del suyo,
manso y humilde. Que el Señor te ayude a dar pasos para crecer en esta
virtud tan necesaria.

Un joven picaflor solía visitar un jardín donde colocaron un gran
espejo en forma de globo, para que en él se miraran las flores y las
mariposas. Al día siguiente el picaflor entró como flecha en el
jardín, pinchando aquí, pinchando allá a las flores que caían vencidas
por los besos de su largo pico. De repente, vio relucir en el gran
globo de cristal las flores de la planta que saqueaba. Seducido por
sus deseos, fue a dar de picotazos al espejo. Como nunca había
encontrado resistencia, se encegueció por la ira y siguió picoteando
hasta romperse el pico y caer moribundo por tierra, víctima de su
locura. Daireaux.

¿No has comprobado que una palabra dura dicha en un acceso de ira te
trajo semanas de amargura? Un refrán tibetano afirma: “la paciencia en
un momento de enojo te evitará cien días de dolor”. Cada día pídele al
Señor toda la paciencia que necesites. Dile “Concédeme hoy fortaleza,
mucha paciencia y serenidad. Que nada ni nadie me perturbe”. P.
Natalio