viernes, 8 de abril de 2011

Las tres hijas del rey


Buenos días, amigo/a.

“La justicia con amor te hace justo, sin amor te hace duro. La bondad
con amor te hace amable, sin amor te hace hipócrita. La inteligencia
con amor sirve a la justicia, sin amor te hace cruel. La agudeza con
amor te hace capaz de adquirir la verdad, sin amor te hace agresivo.
La autoridad con amor te hace guía y protector, sin amor te hace
déspota.

Un rey tenía tres hijas, y a cada una le pidió una explicación del
valor de su amor por él. La mayor dijo que lo quería tanto como el
pan; la segunda, tanto como el vino, y la tercera, tanto como la
sal... El rey se enojó con su hija menor por haber elegido la sal, y
la desterró de su presencia. La hija permaneció desheredada, hasta que
un día el cocinero del palacio le dio un valioso consejo... Preparó a
su padre una de sus comidas favoritas, pero sin sal, totalmente
insípida. Cuando el monarca probó aquel manjar, nada apetecible porque
carecía de sal, comprendió que no podía vivir sin la sal, y recibió
con gusto a su hija, al entender la profundidad de su amor.

La amistad con amor te hace generoso, sin amor te hace interesado. La
alegría con amor te ayuda a ver a Dios en todo, sin amor te hace un
bufón. Tus éxitos con amor te hacen crecer, sin amor te hacen
orgulloso. La vida con amor, lo es todo, tiene sentido; sin amor, no
vale nada” En verdad, el amor es como la sal: da sabor y gusto a la
vida. P. Natalio.

jueves, 7 de abril de 2011

Enséñame a ser generoso


Buenos días, amigo/a.

La generosidad es una virtud que te pone en sintonía con Dios que es
todo amor y donación de sí mismo. Cada día puedes empezar a ser
generoso en gestos pequeños. Con la práctica se te irá abriendo el
corazón, descubrirás la alegría de dar y comprobarás, maravillado, que
recibes mucho más de lo que das.

Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular, a devolver bien
por mal, a servir sin esperar recompensa, a acercarme al que menos me
agrada, a hacer el bien al que nada puede retribuirme, a amar siempre
gratuitamente, a trabajar sin preocuparme del reposo. Y, al no tener
otra cosa que dar, a donarme en todo y cada vez más a aquel que
necesita de mí esperando sólo de ti la recompensa. O mejor: esperando
que tú mismo seas mi recompensa. Amén.

El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los
demás.encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por
ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y
comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los
demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no
vale nada. P. Natalio.

miércoles, 6 de abril de 2011

Para vivir en la Tierra


Buenos días, amigo/a.

Para poder comprender lo mucho que Dios nos ama, contemplemos,
extasiados, el sol de cada mañana... Recorramos los jardines, las
flores también nos hablan. ¿Quién pudo dar tanta belleza, de aroma,
color y gala? Sólo el artista divino, nuestro Padre que nos ama. La
naturaleza nos habla al corazón para decirnos, dulcemente, ¡cómo nos
ama Dios!

Antes de nacer estaba preocupado porque no conocía el mundo al que
llegaría. Entonces le pedí a Dios instrucciones para vivir en la
Tierra. Dios me dijo: “Sé como el sol: levántate temprano, y no te
acuestes tarde. Sé como la luna: brilla en la oscuridad, pero sométete
a la luz mayor. Sé como el pájaro: come, canta, bebe y vuela. Sé como
las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces. Sé como la
fruta: bella por fuera, saludable por dentro. Sé como el día: llega y
se retira sin alardes. Sé como el río, siempre hacia adelante. Sé como
la luciérnaga: aunque pequeña, emite su propia luz”.

Entrar en contacto un poco más prolongado con la naturaleza nos acerca
a una verdadera fuente de sabiduría. Allí surgen emociones y vivencias
que nos hacen amar más la vida, para volver luego a nuestras
ocupaciones habituales con nuevas energías y nuevas ideas. “¡Cuántas
son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría!”. P.
Natalio.

martes, 5 de abril de 2011

Los niños aprenden lo que viven


Buenos días, amigo/a.

“Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”, dice el proverbio. En
efecto, nada es mejor que el testimonio de vida para moldear el
carácter de los niños en el hogar. Por eso es determinante que los
padres evalúen su propia conducta para que todo incida positivamente
en sus hijos. Por ejemplo: dominio de si mismos, sinceridad
permanente, prioridad del deber, etc.

Si un niño vive con tolerancia, aprenderá a ser paciente. Si un niño
vive con aliento, aprenderá a tener confianza. Si un niño vive entre
críticas, aprenderá a condenar. Si un niño vive entre hostilidad y
discordia aprenderá a pelear. Si un niño vive con miedo, aprenderá a
ser aprensivo. Si un niño vive con reconocimiento y estímulo,
aprenderá a apreciar y a tener un objetivo. Si un niño vive con
seguridad, aprenderá a tener fe. Si un niño vive con aprobación,
aprenderá a quererse a sí mismo y a encontrar amor en el mundo. Si un
niño vive con amor y amistad, aprenderá a amar a los demás.

El ejemplo debe subrayar lo que inculcas con las palabras. No puedes
escribir con una mano y borrar con la otra. Sólo es posible influir
positivamente con la coherencia total. Por ejemplo, ¿puede un padre o
una madre orientar por el camino de la sinceridad a sus hijos, cuando
manda responder a quien pregunta por teléfono: “decile que no estoy”?
P. Natalio.

lunes, 4 de abril de 2011

El guerrero y su esposa


Buenos días, amigo/a.

La tormenta es un buen símbolo de nuestras crisis, angustias,
pérdidas, fracasos…En fin de todo lo que se presenta como algo
doloroso, funesto e indeseable en tu vida. Pero son inevitables. Lo
bueno es encontrar en todas ellas el lado positivo. Muy expresivamente
escribió Luis Veuillot: “Hay bendiciones de Dios que entran en casa
rompiendo los cristales”.

Un valiente guerrero regresó a su pueblo después de haber combatido
por su patria. Al llegar a casa, su alma se derrumbó, cuando le
dijeron que su amada esposa había muerto. Abatido por el dolor, fue a
consultar a un sabio anciano y, entre otras cosas, le preguntó: —¿Qué
puedo hacer para no olvidarme de mi querida esposa? —Construye un pozo
en el desierto: -dijo el anciano-. Así, todas las caravanas darán
gracias a Dios por calmar la sed y por tu amada esposa. Hizo el pozo y
descubrió el apenado guerrero que había ganado la batalla más
importante de la vida: Había derrotado la desesperación y al
pesimismo.

“La lección más significativa que puede aprender el hombre en su vida
no es que en el mundo hay dolor, sino que depende de nosotros sacar
provecho de él, pues se nos ha permitido transformarlo en gozo”, (R.
Tagore). Bien recibido y madurado, el dolor acrecentará tu caudal de
sabiduría, paz y amor. P. Natalio.

domingo, 3 de abril de 2011

Si te necesitan, no huyas


Buenos días, amigo/a.

Jesús comenzó a predicar a la gente diciendo: “El tiempo se ha
cumplido. El reino de Dios ha llegado. Conviértanse y crean en la
buena noticia”. Estas palabras que resonaron como una clarinada para
convocar al pueblo de Dios, siguen señalando el camino de la
salvación: volver al Señor, abandonar nuestros caminos equivocados,
purificar el corazón…

Tú no puedes poner fin al hambre, la guerra y la violencia que hay en
el mundo. No puedes curar las espantosas heridas que padece el mundo.
Puedes sufrir por su culpa. Puedes protestar contra ellas. Pero te
duele tu impotencia. O sea que: ¡Tiene que cambiar la sociedad! ¡Hay
que cambiar estas estructuras! Pero resulta que la sociedad se compone
de personas. Y esas estructuras las hacen personas. Si no cambia la
gente, no puede cambiar nada. Y la crítica social es pura hipocresía,
si no me critico a mí mismo. Sólo cuando hayas cambiado tú de verdad,
y no seas ya tan codicioso, ni tan violento, podrás ayudar a los
demás, a iniciar una vida nueva

La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero,
por otra parte, la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por
eso, no hay ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que
no nos permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al
hombre la posibilidad de ser feliz. Esta es una maravillosa “buena
nueva” de Jesús. P. Natalio.

sábado, 2 de abril de 2011

Creando al ser humano


Buenos días, amigo/a.

Ayudar y servir son dos expresiones verificables de un amor que se
brinda generosamente a los demás. De este olvido de ti mismo, surgirá
como por magia, tu propia felicidad y alegría, tu auténtica
realización. Mira, pues, a tu alrededor: cuántos hoy necesitan de tu
palabra, de tu sonrisa, de tu abrazo o simplemente de tu compañía para
llegar a sus metas.

Cuenta una antigua leyenda, que cuando Dios estaba creando al ser
humano, tenía a su alrededor seis ángeles: Uno de ellos preguntó:
—¿Qué estás haciendo? El segundo preguntó: —¿Por qué lo haces? El
tercero: —¿Puedo ayudarte? El cuarto ángel preguntó: —¿Cuánto vale
todo eso? El quinto dijo: —No me gusta – y el sexto se puso a admirar
y a aplaudir. El primer ángel era un científico. El segundo un
filósofo. El tercero un altruista. El cuarto un comerciante. El quinto
un demonio y el sexto un místico. Esos mismos personajes aparecen a
nuestro alrededor cuando queremos hacer algo, y hay que aprender a
reconocerlos. Pocos están dispuestos a ayudar y estimular.

Un pintoresco refrán árabe dice: “Si te detienes a recoger las piedras
que te arrojan en tu camino, jamás llegarás a la meta”. Hay que
bloquearse a los desprecios e insultos de los envidiosos. Es cierto,
sin embargo, que a veces hay críticas que te ayudarán a progresar, a
pesar de que te duelan. Es gran sabiduría aprovecharlas. P. Natalio.