sábado, 9 de mayo de 2015


Una clave de felicidad


Buenos días, amigo/a

“Nada en exceso”, decían los clásicos. Esta norma para llevar una vida feliz y armoniosa, debes aplicarla también a actitudes que de por sí son excelentes y meritorias, por ejemplo, la entrega generosa a los demás. La virtud de la prudencia ayuda a tener ciertas precauciones para que esta actitud de servicio permanente, no degenere en conductas nocivas e irracionales.

Para encontrar la felicidad hay que elegir bien los caminos. Es necesario aprender las estrategias adecuadas. Nadie nace sabiendo cómo se alcanza la felicidad. Es necesario realizar aprendizajes. Entre ellos te subrayo hoy uno: aprende a pensar en ti mismo. Si alguien no se preocupa de sí mismo, no atenderá su felicidad. Si uno siempre se posterga, siempre se “sacrifica”, estará olvidando sus necesidades y generando su propio malestar. Expresar a otros lo que uno necesita y decirles lo que espera de ellos; pedirles ayuda, defender el propio espacio de autonomía, darse tiempo a sí mismo, éstos son también caminos de felicidad. La felicidad no es sólo dar, es también pedir.

Sófocles, autor de famosas tragedias, escribió: “La prudencia es la base de la felicidad”. Esta apreciable virtud te ayudará a armonizar tu generosidad en dar con la justa atención a ti mismo. A veces no es fácil. Pide al Espíritu Santo el don del discernimiento, y su luz te guiará. P. Natalio.

viernes, 8 de mayo de 2015


Lucha de gladiadores


Buenos días, amigo/a

En las grandes ciudades del imperio romano, los gladiadores eran hombres libres que luchaban a sueldo, o bien esclavos y ladrones sentenciados a pelear a muerte en el anfiteatro para divertir al pueblo. Éstos, si triunfaban, recuperaban su libertad. Algunos adquirieron fama y buena situación económica. Empezaron en el siglo VI a. C. y perduraron hasta el IV d. C.

Un monje del desierto, llamado Telémaco, había venido del oriente a Roma, animado por un santo propósito. En el momento en que se llevaban a cabo en el circo los abominables juegos, Telémaco penetró en el estadio, se presentó en la arena e intentó separar a los gladiadores. Los espectadores, furiosos al ver interrumpida su diversión e impulsados por el abominable gusto de ver correr sangre, mataron a pedradas al mensajero de la paz. Al enterarse de lo ocurrido el emperador Honorio abolió estos juegos criminales y el Papa puso entre los mártires a san Telémaco.

Crea en torno a ti sentimientos y actitudes de paz, concordia y convivencia. Perdona las injurias presentes y pasadas, líbrate de las garras del odio, guarda la libertad de tu corazón para amar y comenzar una vida nueva cada día. Desea sinceramente la colaboración, la buena vecindad y el gozo de la fraternidad y del servicio. Así serás como Telémaco un hombre de paz. P. Natalio.

jueves, 7 de mayo de 2015


Al comenzar la jornada


Buenos días, amigo/a

Comenzar bien el día es importante: para darle una justa orientación, suscitar en tu corazón los sentimientos favorables, animarte a poner lo mejor de ti mismo, conectarte con los ideales y propósitos fundamentales de tu vida, implorar de Dios salud y protección, fuerza y constancia, alegría y paz. Con una oración el P. Víctor Fernández te ayuda a un buen inicio de tus tareas.

Te doy gracias, Señor, porque me diste capacidades y creatividad para hacer cosas. Te doy gracias porque puedo hacer algo por este mundo. Siempre puedo aportar algo con mis pequeños esfuerzos de cada día y con mi sencilla oración. Porque me has llamado a ser un instrumento de tu luz, de tu fuerza y de tu amor. Te ofrezco todos mis trabajos y mis tareas, Señor. Quiero que sean para tu gloria. Que todo lo bueno que pueda hacer sea para adorarte a ti, mi Señor amado, ya que todo lo he recibido de tu amor inmenso. Enséñame a convertir cada tarea en un acto de amor y de adoración, para que pueda vivirla con profundidad y gozo. Amén.

Que el hábito de comenzar bien cada jornada llegue a ser para ti una práctica ineludible: porque los buenos hábitos son la clave de todo éxito, mientras que los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso. Por lo tanto adquiere este excelente hábito de comenzar cada jornada con una oración y reflexión que te conecten con lo mejor de ti mismo. P. Natalio

miércoles, 6 de mayo de 2015


Mentiroso al infierno


Buenos días, amigo/a

El salmista identifica a los malvados, porque “en su boca no hay sinceridad, su corazón es perverso; su garganta es un sepulcro abierto, mientras halagan con la lengua”. Por otra parte sabe muy bien que “Dios detesta al mentiroso y aborrece al hombre sanguinario y traicionero” (Sal 5). En la Biblia el malvado y perverso es siempre falso, mentiroso y fraudulento. Una anécdota humorística al respecto.

Antes de llegar al Infierno, el alma del difunto protestó violentamente:
—En vida yo fui noble, generoso y bien intencionado. ¿Se puede saber por qué me mandan aquí?
—No sé —respondió el encargado de recibir a los que iban llegando—. Lo único que puedo decirle es que tengo órdenes de ubicarlo en la sección “Mentirosos”.

Desgraciadamente la mentira es una puerta abierta a otras transgresiones más graves. No hay ladrón, ni adúltero, ni orgulloso que no sean mentirosos, porque necesitan ocultar las obras de las tinieblas. Sin embargo es experiencia común que la verdad tarde o temprano sale a la luz. “Vivir en la verdad nos hace realmente libres”, (Juan 8, 32). P. Natalio.

martes, 5 de mayo de 2015


Prodigios de misericordia


Buenos días, amigo/a

Te ofrezco hoy un “colage” con fragmentos de salmos en que el autor expresa su admiración y gratitud al Señor que siempre protege a quien lo toma por refugio y defensa. Este tema está muy bien desarrollado en el salmo 91, clásico salmo de protección.

Bendito el Señor que ha hecho por mí prodigios de misericordia (31). En el día del peligro te llamo, y tú me escuchas. No tienes igual entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas (86). Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo, las obras de tus manos. ¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios! (92). Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos (95). Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra, en toda la tierra (8). Alaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista (146).

Los salmos son poesías inspiradas por Dios. Hay una distancia abismal entre la poesía humana y la inspirada. Por eso debes acercarte a ella “quitándote las sandalias”, como ordenó Dios a Moisés desde la zarza que ardía sin consumirse. Ése es el secreto: tratarlos con fe, humildad y devoción. Con esta actitud alimentan la adoración, la alabanza, la gratitud… P. Natalio.

lunes, 4 de mayo de 2015


Un magnífico perro


Buenos días, amigo/a

Jorge Manrique dejó unas famosas coplas, donde señala que la muerte no perdona a nadie: rico o pobre, letrado o ignorante, rey o plebeyo: “Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el morir; allí van los señoríos derechos a se acabar y consumir; allí los ríos caudales, allí los otros, medianos y más chicos, allegados son iguales los que viven por sus manos y los ricos”. Lee esta pintoresca fábula campera de Godofredo Daireaux.

Un magnífico perro, de gran precio, había muerto en la estancia, y su amo, para perpetuar su memoria, le hizo edificar un soberbio sepulcro a donde lo llevaron en solemne procesión. Al ver pasar el acompañamiento, en el cual figuraban todos los animales de la estancia, el cuis, que es pobre y vive como puede en su miserable cuevita, siguió también, de curioso y no sin sentir cierta envidia hacia esos ricos que, aun muertos, parecen otra cosa que la demás gente. Pero cuando lo hubo visto encerrar en el monumento aquel, volvió, curado ya de envidia, a su casa, pensando con razón que más vale un pobre cuis en su miserable cueva, que cualquier perro rico en su bóveda de gran lujo.

Pensar en la muerte es valioso, si te impulsa y motiva a vivir con sabiduría e intensidad. La vida del buen cristiano es un confiado caminar hacia la Casa del Padre, y la muerte es la puerta. Junto a ella está esperando Dios Padre para introducirnos en la eterna fiesta de su inmenso corazón. En una lápida se leía: “Vive moriturus”, vive como quien debe morir. P. Natalio.

viernes, 1 de mayo de 2015


La bondad: el primer valor


Buenos días, amigo/a

Cuando de alguien se dice, “es una buena persona”, así simplemente, se la está calificando con la nota más excelente: la bondad. Ser bueno es ser de nobles sentimientos, honrado, servicial, respetuoso con todos, amable, generoso. La bondad sintetiza aspectos muy valiosos de la personalidad, que generan en los demás, aprecio y admiración. 

La primera persona a quien has de con­vencer de tu bondad eres tú mismo. Tu conciencia no te engañará. Y cuando ella te diga que eres bueno, cuando esa voz de adentro te lo afirme, tu corazón desbor­dará de gozo. Porque tú serás dueño de decidirte entre muchos oficios y profesiones y ad­quirirás, acaso, una habilidad especial que te destaque; pero nada hay en el mundo que supere a la bondad. Cuando dicen de un hombre: "Es un gran ingeniero", de otro que es un herrero muy hábil, de otro: "Es un pintor famoso", queda por saber lo principal: si es bueno. Ser bueno es la gran tarea, la más noble profesión, el tesoro inagotable, la mayor sabiduría, el mejor negocio, la ver­dadera gloria, la felicidad suprema.

Para lograr esta meta moral hay que orientarse por los principios fundamentales de la buena conducta. En el libro de Tobías, el padre da preciosos consejos a su hijo para que lleve una vida honesta y feliz. Por ejemplo: “Si vives conforme a la verdad, te irá bien en todas tus obras”, y “No hagas a nadie lo que no te gusta a ti”. La palabra de Dios sea luz en tu sendero. P. Natalio.