sábado, 7 de febrero de 2015


Por los jóvenes


Buenos días, amigo/a

Los años juveniles son para adquirir buenos hábitos. La única diferencia entre el adulto fracasado y el que ha tenido éxito está en la diferencia de sus hábitos. Los buenos hábitos son la clave de todo éxito. Los malos hábitos son la puerta abierta al fracaso. Por lo tanto es tarea ineludible y básica en tu juventud formarte buenos hábitos y ser esclavo de ellos (Og Mandino).

Señor, ayuda a los jóvenes. Ellos poseen los tesoros del porvenir. Son los maestros del entusiasmo y la esperanza. Tienen sed de vivir un mundo sin superhombres, y sin subhombres.
Tú sabes, Padre, que se trata de la juventud auténtica. Ningún facilismo venga a corromper a nuestros jóvenes. Que ninguna dificultad los desanime. Que salgan victoriosos de las más terribles pruebas: el peligro de instalarse, de perder el fuego, de ser jóvenes por fuera, y viejos por dentro. Que sean siempre jóvenes.

“Las acciones del hombre son gobernadas por la pasión, el prejuicio, la avaricia, el amor, el medio ambiente, los hábitos, y el peor de estos tiranos es el hábito. Así pues, si tienes que ser esclavo, sé esclavo de tus buenos hábitos. Si has adquirido algún mal hábito, destrúyelo; y prepara surcos para la buena semilla”. Con una disciplina simple puedes triunfar. P. Natalio. 

viernes, 6 de febrero de 2015


Inesperada reacción


Buenos días, amigo/a

La anécdota que te presento hoy ilustra muy bien, que no pocas veces nos dejamos llevar por sospechas desprovistas de toda base real. Permitimos que vuele la imaginación y hacemos suposiciones que perjudican nuestras relaciones humanas. Una mente amplia y sin prejuicios es señal de gran nobleza de corazón.

En cierta ocasión invitaron al insigne y culto Juan Kieran a dar una conferencia en la famosa Universidad de Yale. En esa época Kieran era cronista deportivo del Times de Nueva York, y hubo alguna resistencia entre los estudiantes, pues pensaban que la charla de un redactor deportivo no era adecuada al ambiente humanista y clásico de la Universidad. Kieran rebatió sencillamente estas prevenciones y quejas, improvisando el discurso de principio al fin en perfecta lengua latina.

Hay otro detalle. Los jóvenes universitarios tenían prejuicios sobre la idoneidad del personal directivo para presentar un conferencista capaz de colmar las expectativas del alumnado. Los prejuicios son fuente de errores y, a veces, muy graves. Busca con objetividad la verdad, confrontando continuamente la realidad. P. Natalio.

jueves, 5 de febrero de 2015


Polvo y ceniza


Buenos días, amigo/a

El lenguaje de la Biblia es rico en símbolos. Si te familiarizas con ellos comprenderás y gozarás más sus mensajes. Para describir la abismal distancia entre Dios y el hombre, compara a éste con el vil y despreciable polvo del camino y con las cenizas. Ante la inmensidad, sabiduría y poder del Señor que nos ha creado nos corresponde un actitud de profunda humildad, en otras palabras, saber ubicarnos correctamente.

Génesis 18, 27: Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor”.
Eclesiástico 10, 9: ¿De qué se ensoberbece el que es polvo y ceniza, si aún en vida sus entrañas están llenas de podredumbre?
Job 42, 5-6: Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

Por otra parte la actitud humilde del hombre atrae y seduce a Dios que acude en su auxilio: “En ése fijaré mis ojos dice Dios en el humilde y abatido, en el que se estremece ante mis palabras” (Is. 66,2).  La humildad es la madre de todos los bienes. Paciencia, dulzura, dominio de sí mismo, confianza en los otros, todos estos frutos del Espíritu, de los cuales habla san Pablo, crecen en un árbol cuya raíz es la humildad. Jesús, manso y humilde de corazón, te enseñe a apreciar esta sólida virtud. P. Natalio.

miércoles, 4 de febrero de 2015


El águila y la zorra


Buenos días, amigo/a

La fidelidad es un valor que hoy por hoy anda rebajado y atenuado. No hay compromisos firmes. No pocos cambian de esposa como se deja una camiseta por otra. Señal de inmadurez e inconsistencia. Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla. Los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades para al fin no hacer nada. Madurez significa confiabilidad, mantener la propia palabra, superar las crisis.

Un águila y una zorra que eran amigas decidieron vivir juntas para ayudarse. El águila eligió un árbol elevado para poner allí sus huevos, mientras que la zorra crió a sus hijos bajo unas zarzas junto al mismo árbol. Un día la zorra salió a buscar alimento. El águila, acosada por el hambre, bajó a las zarzas, atrapó los zorritos y con sus crías se dieron un banquete. Al regresar la zorra, le dolió más no poder vengarse que la muerte de sus pequeños. ¿Cómo podría ella alcanzar a un ave voladora? Se consoló maldiciendo de lejos a su ahora enemiga. Al poco tiempo mientras unos pastores sacrificaban una cabra, el águila cayó sobre ella y se llevó una víscera humeante, colocándola en su nido. Vino un fuerte viento que transmitió el fuego a las pajas, ardiendo también los aguiluchos que aún no sabían volar. Cayeron al suelo, la zorra corrió y se los devoró uno tras otro, ante los ojos de su enemiga.

En la base de esas decisiones firmes que dan continuidad a los esfuerzos, hay siempre serias y sólidas motivaciones. Esto requiere tiempo de reflexión para medir el alcance del compromiso, la propia capacidad de superar crisis, y el auténtico valor de la meta que nos atrapa y entusiasma. Es el precio del crecimiento y la madurez. Pero vale la pena. P. Natalio.

martes, 3 de febrero de 2015


Anhelar a Dios


Buenos días, amigo/a

Los salmos ayudan a expresar los sentimientos fundamentales que nos relacionan con Dios. Entre ellos destaca el anhelo de Dios: “Dios mío, mi alma está sedienta de ti, mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua” (Sl 63). “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío! (Sl 42). La Reina de la Paz nos recomienda vivir anhelando a Dios.

“¡Queridos hijos! En este tiempo, en que piensan en el descanso del cuerpo, yo los llamo a la conversión. Oren y trabajen de modo que su corazón anhele a Dios Creador, quien es el verdadero descanso de su alma y de su cuerpo. Que él les muestre su rostro y les done su paz. Yo estoy con ustedes e intercedo ante Dios por cada uno de ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado! ”.

También nos recuerda que el descanso esencial y básico, sin el cual no hay auténticas vacaciones, es la paz del que vive en armonía con Dios. Jesús dijo: “Vengan a mí todos los que están afligidos y cansados, y yo los aliviaré”. Que sepas destinar generosos espacios de tiempo para encontrarte con Jesús, alegría y gozo del corazón. P. Natalio.

lunes, 2 de febrero de 2015


El poder del amor


Buenos días, amigo/a

Un refrán dice “las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran”. El poder del testimonio es enorme y decisivo. Las palabras están devaluadas. Nunca el mensaje de Jesús tuvo tanta fuerza como cuando pregonó el amor desde la cruz. Para construir a tu alrededor una civilización del amor aporta cada día gestos de servicio, de humildad y generosidad. Cuenta Madre Teresa de Calcuta.

Un hombre vino a nuestra “Casa del Moribundo” cuando acabábamos de traer a un enfermo recogido en la calle. Seguramente lo habían sacado de una alcantarilla, porque estaba cubierto de gusanos. Sin saberse observada, una hermana acudió a atender al recién llegado. Aquel  hombre se quedó mirando a la hermana: con qué delicadeza lo trataba, lo lavaba, le sonreía…  Aquel hombre, tras observar el espectáculo sin perderse un detalle, se dirigió a mí para decirme: Vine aquí sin Dios, con el corazón lleno de odio…  Ahora me voy lleno de Dios.  A través de las manos de esa hermana, a través de su ternura hacia aquel pobre infeliz, he visto descender el amor de Dios a aquel hombre. Ahora creo.

San Francisco de Asís salió un día con un fraile joven para predicar. Volvieron sin haber hecho ningún discurso. El fraile joven quedó muy extrañado. San Francisco le dijo: ¿No has observado cómo la gente quedaba admirada de nuestro porte sencillo y modesto, de nuestra alegría y fraternidad? Está tranquilo. Hemos predicado muy bien. Que el Señor te ilumine hoy y fortalezca. P. Natalio.

domingo, 1 de febrero de 2015


Qué es un niño


Buenos días, amigo/a

“Un niño es un muchachito que tiene el apetito de un caballo, el estómago de un tragaespadas, la energía de una carreta cargada de piedras, la curiosidad de un gato, los pulmones de un dictador, la fantasía de un Julio Verne y, cuando se pone a fabricar algo, tiene cinco martillos por mano” (Alan Beck). Los escritores nos han dejado simpáticas semblanzas del niño. Aquí tienes otra, cuyo autor desconozco.

Un niño es el regalo de Dios para tus días tristes. Es el movimiento y el torbellino de la vida que se agita, que salta, que corre, que sueña, que sonríe y se duerme. Un niño es siempre una esperanza, un por qué vivimos y trabajamos sin dar lugar a la fatiga. Un niño es un misterio impenetrable: ¿qué será de él en el futuro? Un niño es el interrogante permanente sobre el mundo que hemos construido, sobre los valores que nos movilizan, sobre el destino de nuestra humanidad... ¿Saldría el sol cada mañana si ellos no iluminaran nuestras noches? ¿Podríamos vivir sin su bullicio, sin sus sonrisas, sin la abismante profundidad de sus preguntas? Sí, un niño es un hermoso regalo de Dios para tus días tristes.

“Un pequeñín vale tanto que es nuestro carcelero, nuestro superior, nuestro mandamás: un terremoto en miniatura con la cara manchada de chocolate y barro. Pero cuando por la tarde vuelven padre y madre, cansados, disgustados y llenos de preocupaciones, él es el único capaz de renovar las esperanzas y de colmar de alegrías con sus mágicas palabras: "hola, papá"; "un besito, mamá". (Alan Beck). Que este regalo de Dios renueve tu alma y tus energías al comenzar un nuevo día. P. Natalio.