viernes, 15 de agosto de 2014

15 de agosto de 2014
Subes al cielo


Buenos días, amigo/a.

Este es el día glorioso en que la Virgen Madre de Dios subió a los cielos; todos la aclamamos, tributándole nuestra alabanza: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Dichosa eres santa Virgen María, y digna de toda alabanza. De ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios”.

V. Bella y hermosa eres, Hija de Jerusalén.
R. Bella y hermosa eres, Hija de Jerusalén.
V. Subes al cielo, resplandeciente como la aurora cuando amanece.
R. Hija de Jerusalén.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bella y hermosa eres, Hija de Jerusalén.

Los santos Padres en las homilías dirigidas al pueblo en esta fiesta de la Asunción hablan como de algo ya conocido y aceptado por todos. Destacan que el cuerpo sin vida de la Virgen María no se corrompió, y pregonan su triunfo sobre la muerte y su glorificación en el cielo, a imitación de su Hijo único Jesucristo (Pío XII). P. Natalio.

jueves, 14 de agosto de 2014

El lobo harto y la oveja


Buenos días, amigo/a.

Qué valentía supone buscar con pasión la verdad, sin transigir con las excusas que nos vuelven esclavos de nuestras mentiras. Sólo la verdad nos hará libres, dijo Jesús. Libres y auténticos, al reconocer con sensatez nuestras “fortalezas” y “debilidades”. No es fácil porque vivimos en un entorno de convencionalismos y máscaras.

Un lobo hartado de comer vio a una oveja tendida en el suelo. Dándose cuenta que se había desplomado simplemente de terror, se le acercó, y tranquilizándola le prometió dejarla ir si le decía tres verdades. Le dijo entonces la oveja que la primera es que preferiría no haberlo encontrado; la segunda, que como ya lo encontró, hubiera querido encontrarlo ciego; y por tercera verdad le dijo: --¡Ojalá, todos los lobos malvados, murieran de mala muerte, ya que, sin haber recibido mal alguno de nosotras, nos hacen una guerra cruel! Reconoció el lobo la realidad de aquellas verdades y dejó marchar a la oveja.

Vivir con sinceridad es decidirte a hablar con la verdad en la mano aunque a veces te cueste; a no valerte de una mentira para salir de una dificultad o librarte de una responsabilidad; a no mentir para que los demás piensen algo bueno de ti; a reconocer con honestidad cuando te has equivocado sin tratar de justificarte. He aquí un camino exigente de grandeza moral. P. Natalio.

miércoles, 13 de agosto de 2014

La divina misericordia



Buenos días, amigo/a.

El domingo siguiente a Pascua se celebra la Fiesta de la Divina Misericordia. Fiesta querida por Jesús que, a través de revelaciones a santa Faustina Kowalska, pidió a la Iglesia instituir esta nueva celebración. Reproduzco unos párrafos conmovedores del “Diario” de santa Faustina, sobre la inconcebible misericordia de Jesús que vino a salvar a los pecadores.

“Que no tema acercarse a mí el alma más débil y pecadora, aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra. Los más grandes pecadores llegarían a una gran santidad si confiaran en mi misericordia. Cuanto más grande es el pecador, tanto más grande es el derecho que tiene a mi misericordia. Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la fuente de la misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: «Jesús, en ti confío». Recordad mi pasión y, sino creéis en mis palabras, creed al menos en mis llagas. ¡Oh, si los pecadores conocieran mi misericordia, no perecería un número tan grande de ellos!”.

Honrar la misericordia de Jesús, exige vivir esa misericordia con el prójimo. El mismo Jesús dijo a Faustina: “Te doy tres formas de ejercer misericordia: la 1ª la acción, la 2ª la palabra, y la 3ª la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia mí”. Que vivas con gratitud este misterio. P. Natalio.

martes, 12 de agosto de 2014

Rescate heroico


Buenos días, amigo/a.

La oración humilde y confiada es el poder que Dios pone en tus manos para que, como un niño sencillo, le pidas lo que necesites. Pero no debes suplicarle con desesperanza, ni con una oración agitada, como si quisieras exigirle el cumplimiento de tus deseos. A Dios hay que dejarle ser Dios y actuar con plena libertad. Él te ama, y sabe lo que más te conviene.

En la guerra de Corea, un soldado quedó gravemente herido a diez metros de una cueva donde se ocultaban sus compañeros. El fuego era tan intenso que resultaba arriesgado recoger al herido: significaba muerte segura. Desde la cueva escuchaban los gritos de socorro del caído. Un soldado que había mirado con frecuencia su reloj, salió de repente, arrastrándose hasta el compañero. Lo agarró y con suma lentitud lo arrastró hasta la cueva, mientras el ataque era intenso a su alrededor. Y, ¡cosa extraña!, ambos llegaron sin ser tocados por bala alguna. Al preguntar al héroe por qué esperó tanto para rescatar al herido, respondió: "Sabía que mi madre a esa hora todos los días estaría orando por mí”.

“Descarguen en el Señor sus inquietudes, ya que él se ocupa de ustedes”. En la Biblia, encontrarás esta exhortación y otras semejantes. Te ayudarán a fortalecer la confianza en Dios. Él te ofrece refugio “a la sombra de sus alas mientras vienen calamidades” de cualquier clase y magnitud. “No temas, contigo estoy. Yo te amo”,  te asegura Dios. P. Natalio.

lunes, 11 de agosto de 2014

El amor vence al odio


Buenos días, amigo/a.

La regla de oro de las grandes religiones es el amor al prójimo. En el libro de Tobías el anciano ciego, sintiendo cercana la muerte, dio preciosos consejos a su hijo. Entre ellos se destaca: “No hagas a nadie lo que no te agrada a ti”. Norma fundamental y obvia, pero tantas veces transgredida por egoísmo o inconsciencia.

“No tenemos, ni queremos tener otros medios para vencerlos que el amor. Jamás emplearemos contra ustedes la violencia. Por medio del amor, a ustedes, que son nuestros enemigos, los convertiremos en amigos. A la capacidad de ustedes de hacernos sufrir, opondremos la nuestra de soportar el sufrimiento. Póngannos en la cárcel, y los seguiremos amando. Quemen nuestras cosechas, y los seguiremos amando. Aterroricen a nuestros hijos, y los seguiremos amando. Envíennos gente que nos apalee, y los seguiremos amando. Llegará un día en que se avergonzarán de su propia violencia. En ese día nos darán libertad y lograrán la de ustedes, porque se habrán librado del odio. En ese día se alcanzará una doble victoria”. Martin Luther. King.

“En una humanidad dividida por guerras y discordias, pidamos al Señor, que las luchas se apacigüen y crezca el deseo de la paz, que los enemigos vuelvan a la amistad, que los adversarios se den la mano y los pueblos busquen la unión, que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza”. La paz, recuerda, comienza con una sonrisa. P. Natalio.

domingo, 10 de agosto de 2014

La rosa y el poeta


Buenos días, amigo/a.

Una buena poesía es capaz de despertar en ti sentimientos y vivencias profundas. La rutina de todos los días desgasta esa capacidad de admiración que tienen los niños al abrirse al milagro de la creación y de la vida. Los poetas nos ayudan a recuperar esa mirada fresca de la realidad: así podremos disfrutar momentos de gozosa contemplación.

El poeta alemán Rilke vivió un tiempo en París. Al ir a la universidad, pasaba junto con una amiga francesa, por donde una mujer sentada pedía limosna, inmóvil y silenciosa. Rilke nunca le daba nada... pero su amiga, sí. Un día la francesa preguntó al poeta: ¿Por qué nunca le das nada a esta pobrecita? Le tendríamos que regalar algo a su corazón…, respondió el poeta. Al día siguiente Rilke puso una espléndida rosa en la mano de la mujer. Ésta miró al poeta, se levantó, tomó su mano y la besó... luego se fue, estrechando la rosa contra su cuerpo. Por una semana no apareció. A los ocho días, la anciana estaba sentada en el mismo lugar, como siempre. ¿De qué habrá vivido todos estos días?, preguntó la joven. De la rosa, respondió el poeta.

Nada eleva tanto al hombre sobre las mezquindades de la vida como la capacidad de maravillarse. Los poetas tienen el talento de deslumbrarnos echando una mirada nueva sobre la realidad de todos los días, vivencia que exalta la alegría de vivir, y que ayuda a superar el posible hastío de las repeticiones diarias. P. Natalio.

sábado, 9 de agosto de 2014

Vive con sabiduría


Buenos días, amigo/a.

Vivir es vibrar a cada instante ante la emoción de percibir las maravillas de la creación que nos rodea. Vivir es entender que cada minuto que transcurre no volverá. Es atraparlo intensamente, porque forma parte del tiempo, que sabemos ha quedado en el ayer. Vivir es saber dar lo mejor de nosotros, llevando a su máxima expresión nuestra capacidad de ser.

La vida es una oportunidad: aprovéchala. La vida es belleza: admírala. La vida es un sueño: hazlo realidad. La vida es un reto: afróntalo. La vida es un deber: cúmplelo. La vida es un juego: juégalo. La vida es preciosa: cuídala. La vida es riqueza: consérvala. La vida es amor: gózala. La vida es un misterio: descúbrelo. La vida es tristeza: supérala. La vida es un himno: acéptalo. La vida es una tragedia: domínala. La vida es una aventura: vívela. La vida es felicidad: merécela. La vida es la vida: defiéndela.  Madre Teresa de Calcuta

Vivir es gozar los momentos bellos, y desafiarse a sí mismo ante las adversidades. Vivir es contemplar la alegría de un niño, escuchar al adolescente y aceptar sus inquietudes sin protestar, acompañar con gratitud al anciano en su soledad. Vivir es aprender más cada día, es evolucionar para hacer de ti un ser mejor que ayer.  Vive con sabiduría. P. Natalio