lunes, 7 de abril de 2014

Enséñame a ser generoso


Buenos días, amigo/a.

La generosidad es una virtud que te pone en sintonía con Dios que es todo amor y donación de sí mismo. Cada día puedes empezar a ser generoso en gestos pequeños. Con la práctica se te irá abriendo el corazón, descubrirás la alegría de dar y comprobarás, maravillado, que recibes mucho más de lo que das.

Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular, a devolver bien por mal, a servir sin esperar recompensa, a acercarme al que menos me agrada, a hacer el bien al que nada puede retribuirme, a amar siempre gratuitamente, a trabajar sin preocuparme del reposo. Y, al no tener otra cosa que dar, a donarme en todo y cada vez más a aquel que necesita de mí esperando sólo de ti la recompensa. O mejor: esperando que tú mismo seas mi recompensa. Amén.

El egoísmo atrofia al hombre, que sólo en la donación generosa a los demás.encuentra su madurez y plenitud. Si te preocupas demasiado por ti mismo y tu propio entorno, si vives para acumular dinero y comodidades, no te quedará tiempo para los demás. Si no vives para los demás, la vida carecerá de sentido para ti, porque la vida sin amor no vale nada. P. Natalio.

domingo, 6 de abril de 2014

Para vivir en la Tierra


Buenos días, amigo/a.

Para poder comprender lo mucho que Dios nos ama, contemplemos, extasiados, el sol de cada mañana... Recorramos los jardines, las flores también nos hablan. ¿Quién pudo dar tanta belleza de aroma, color y gala? Sólo el artista divino, nuestro Padre que nos ama. La naturaleza nos habla al corazón para decirnos, dulcemente, ¡cómo nos ama Dios!

Antes de nacer estaba preocupado porque no conocía el mundo al que llegaría. Entonces le pedí a Dios instrucciones para vivir en la Tierra.  Dios me dijo: “Sé como el sol: levántate temprano, y no te acuestes tarde. Sé como la luna: brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor. Sé como el pájaro: come, canta, bebe y vuela. Sé como las flores: enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces. Sé como la fruta: bella por fuera, saludable por dentro. Sé como el día: llega y se retira sin alardes. Sé como el río, siempre hacia adelante. Sé como la luciérnaga: aunque pequeña, emite su propia luz”.

Entrar en contacto un poco más prolongado con la naturaleza nos acerca a una verdadera fuente de sabiduría. Allí surgen emociones y vivencias que nos hacen amar más la vida, para volver luego a nuestras ocupaciones habituales con nuevas energías y nuevas ideas. “¡Cuántas son  tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría!”.   P. Natalio.

sábado, 5 de abril de 2014

Los niños aprenden lo que viven


Buenos días, amigo/a.

“Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”, dice el proverbio. En efecto, nada es mejor que el testimonio de vida para moldear el carácter de los niños en el hogar. Por eso es determinante que los padres evalúen su propia conducta para que todo incida positivamente en sus hijos. Por ejemplo: dominio de si mismos, sinceridad permanente, prioridad del deber, etc.

Si un niño vive con tolerancia, aprenderá a ser paciente. Si un niño vive con aliento, aprenderá a tener confianza. Si un niño vive entre críticas, aprenderá a condenar. Si un niño vive entre hostilidad y discordia aprenderá a pelear. Si un niño vive con miedo, aprenderá a ser aprensivo. Si un niño vive con reconocimiento y estímulo, aprenderá a apreciar y a tener un objetivo. Si un niño vive con seguridad, aprenderá a tener fe. Si un niño vive con aprobación, aprenderá a quererse a sí mismo y a encontrar amor en el mundo. Si un niño vive con amor y amistad, aprenderá a amar a los demás.

El ejemplo debe subrayar lo que inculcas con las palabras. No puedes escribir con una mano y borrar con la otra. Sólo es posible influir positivamente con la coherencia total. Por ejemplo, ¿puede un padre o una madre orientar por el camino de la sinceridad a sus hijos, cuando manda responder a quien pregunta por teléfono: “decile que no estoy”? P. Natalio.

viernes, 4 de abril de 2014

El guerrero y su esposa


Buenos días, amigo/a.

La tormenta es un buen símbolo de nuestras crisis, angustias, pérdidas, fracasos…En fin de todo lo que se presenta como algo doloroso, funesto e indeseable en tu vida. Pero son inevitables. Lo bueno es encontrar en todas ellas el lado positivo. Muy expresivamente escribió Luis Veuillot:  “Hay bendiciones de Dios que entran en casa rompiendo los cristales”.

Un valiente guerrero regresó a su pueblo después de haber combatido por su patria. Al llegar a casa, su alma se derrumbó cuando le dijeron que su amada esposa había muerto. Abatido por el dolor, fue a consultar a un sabio anciano y, entre otras cosas, le preguntó: —¿Qué puedo hacer para no olvidarme de mi querida esposa? —Construye un pozo en el desierto: -dijo el anciano-. Así, todas las caravanas darán gracias a Dios por calmar la sed y por tu amada esposa. Hizo el pozo y descubrió el apenado guerrero que había ganado la batalla más importante de la vida: Había derrotado la desesperación y al pesimismo.

“La lección más significativa que puede aprender el hombre en su vida no es que en el mundo hay dolor, sino que depende de nosotros sacar provecho de él, pues se nos ha permitido transformarlo en gozo”, (R. Tagore).  Bien recibido y madurado, el dolor acrecentará tu caudal de sabiduría, paz y amor. P. Natalio.

jueves, 3 de abril de 2014

Si te necesitan, no huyas


Buenos días, amigo/a.

Jesús comenzó a predicar a la gente diciendo: “El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios ha llegado. Conviértanse y crean en la buena noticia”. Estas palabras que resonaron como una clarinada para convocar al pueblo de Dios, siguen señalando el camino de la salvación: volver al Señor, abandonar nuestros caminos equivocados, purificar el corazón…

Tú no puedes poner fin al hambre, la guerra y la violencia que hay en el mundo. No puedes curar las espantosas heridas que padece el mundo. Puedes sufrir por su culpa. Puedes protestar contra ellas. Pero te duele tu impotencia. O sea que: ¡Tiene que cambiar la sociedad! ¡Hay que cambiar estas estructuras! Pero resulta que la sociedad se compone de personas. Y esas estructuras las hacen personas. Si no cambia la gente, no puede cambiar nada. Y la crítica social es pura hipocresía, si no me critico a mí mismo. Sólo cuando hayas cambiado tú de verdad, y no seas ya tan codicioso, ni tan violento, podrás ayudar a los demás a iniciar una vida nueva

La realidad del pecado es inseparable de la experiencia humana. Pero, por otra parte, la realidad del perdón es inseparable de Dios. Por eso, no hay ninguna situación de pecado que no se pueda cambiar y que no nos permita reencontrar la paz. Nunca, jamás Dios le quita al hombre la posibilidad de ser feliz. Esta es una maravillosa “buena nueva” de Jesús.  P. Natalio.

miércoles, 2 de abril de 2014

Creando al ser humano


Buenos días, amigo/a.

Ayudar y servir son dos expresiones verificables de un amor que se brinda generosamente a los demás. De este olvido de ti mismo, surgirá como por magia, tu propia felicidad y alegría, tu auténtica realización. Mira, pues, a tu alrededor: cuántos hoy necesitan de tu palabra, de tu sonrisa, de tu abrazo o simplemente de tu compañía para llegar a sus metas.

Cuenta una antigua leyenda, que cuando Dios estaba creando al ser humano, tenía a su alrededor seis ángeles: Uno de ellos preguntó: ¿Qué estás haciendo? El segundo preguntó: ¿Por qué lo haces? El tercero: ¿Puedo ayudarte? El cuarto ángel preguntó: ¿Cuánto vale todo eso? El quinto dijo: No me gusta –  y el sexto se puso a admirar y a aplaudir. El primer ángel era un científico.  El segundo un filósofo. El tercero un altruista. El cuarto un comerciante. El quinto un demonio y el sexto un místico. Esos mismos personajes aparecen a nuestro alrededor cuando queremos hacer algo, y hay que aprender a reconocerlos. Pocos están dispuestos a ayudar y estimular.

Un pintoresco refrán árabe dice: “Si te detienes a recoger las piedras que te arrojan en tu camino, jamás llegarás a la meta”. Hay que bloquearse a los desprecios e insultos de los envidiosos. Es cierto, sin embargo, que a veces hay críticas que te ayudarán a progresar, a pesar de que te duelan. Es gran sabiduría aprovecharlas. P. Natalio.

martes, 1 de abril de 2014

Ahora mismo, ya


Buenos días, amigo/a

Es maravilloso el número de cosas imposibles que la gente decidida logra realizar. Tú deberías formar parte de ese equipo. No olvides que tus sueños carecen de valor, que tus planes son como el polvo, que tus metas son fantasías, si no pones de tu parte decisión y acción. Sólo la acción es la chispa que enciende tus sueños y planes hasta convertirlos en una realidad. (Mandino).

Uno de los defectos más comunes de la naturaleza humana es diferir lo que deberíamos y podríamos hacer ahora. Más claramente es “patear la pelota para adelante”, como suele decirse. Cuántas hermosas iniciativas han muerto por esta concesión a la pereza que nos lleva a dejar para después lo que podemos hacer enseguida. Hay quienes se han hecho especialistas en buscar excusas para evadir lo que urge llevar a cabo hoy. Aprovecha, pues, bien el tiempo, “escucha hoy la voz del Señor” (Salmo 95), y repite en tus adentros una y otra vez la frase que te impulsará a la acción: “procederé ahora mismo, ya, ya, ya”. Así harás fecunda tu vida. Para esto Dios te regala un nuevo día.

“Procederé ahora mismo”. Con estas palabras puedes preparar tu mente para realizar todo acto necesario para lograr tus metas; con ellas harás frente a todo desafío que los fracasados eluden. Hoy es el momento oportuno. Este es el lugar. El impulso inicial tómalo al principio de la jornada, orando así: “Con tu ayuda, Señor, hoy quiero ser decidido y entusiasta”. P. Natalio.