Cosas de mamá...
Buenos días, amigo/a
En el día de Nuestra Señora del Rosario, te dedico estos pensamientos
y una graciosa anécdota. “En el Rosario he hallado los atractivos más
dulces, más suaves, más eficaces y más poderosos para unirme con
Dios”, Santa Teresa de Jesús. “Si ustedes desean paz en sus corazones
y en sus hogares, recen diariamente el Santo Rosario”, San Pío X.
Un día san Pedro, muy preocupado al notar la presencia de algunas
almas a las cuales no recordaba haberlas hecho pasar al cielo, se puso
a investigar y encontró un lugar por donde entraban. Corrió entonces
ante el Señor y le dijo: — Señor Jesús, hace algún tiempo que venía
observando que hay aquí algunas almas a las que no he abierto las
puertas para que entraran a gozar de la eterna felicidad. Hice algunas
inspecciones y hallé un hueco por donde entran. Yo quisiera que lo
vieras... Aceptó Jesús acompañarlo y vio que del hoyo descubierto
colgaba hacia la tierra un inmenso rosario, por donde constantemente
subían muchas almas. Alarmado, le dijo san Pedro: — Creo, Señor, que
debemos cerrar esa entrada. — No, no, — le respondió Jesús, — ¡déjalo
así!... Esas son cosas de mamá...
Juan Pablo II escribió: “En Lourdes y Fátima la Madre de Cristo ha
hecho notar de algún modo su presencia y su voz, para exhortar al
Pueblo de Dios a recurrir al Rosario como forma de oración
contemplativa. Sería imposible citar la multitud innumerable de santos
que han encontrado en el Rosario un auténtico camino de
santificación”. Anímate a rezarlo. P. Natalio.
lunes, 7 de octubre de 2013
domingo, 6 de octubre de 2013
Fue un error involuntario…
Buenos días, amigo/a
Para amar como Jesús nos enseñó, debemos ejercitar ciertas actitudes
que bajan el amor a la realidad cotidiana: compasión, comprensión,
indulgencia, etc. ¿Qué es la indulgencia? Facilidad en perdonar las
culpas ajenas.”Sopórtense y perdónense mutuamente si alguno tiene
queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo
ustedes”, san Pablo (Col. 3:13).
Los italianos en Navidad tienen la costumbre de enviar un pan dulce a
sus amigos y familiares. En cierto año Puccini y Toscanini se
hallaban en uno de sus típicos y feroces enfrentamientos. Puccini dio
la orden a su servicio de enviar los panes dulces a las direcciones de
costumbre, entre las que se hallaba la del colérico director de
orquesta, Toscanini. Al darse cuenta Puccini del error -el pan dulce
ya había sido enviado- mandó un telegrama a Toscanini que decía: “Pan
dulce enviado por error”. ¿Cuál fue la genial respuesta de Toscanini?:
“Pan dulce comido por error”.
El odio que se niega a perdonar y olvidar es muy destructivo. Suplica
así: “Señor, tú que eres puro amor, tú que perdonabas a los que te
crucificaban, quita de mi interior todo el veneno de los recuerdos que
me llenan de rencor y de tristeza. Derrama en mi corazón el deseo y la
gracia del perdón”. El Señor te libre del odio, la ira y toda mala
voluntad con tu prójimo. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Para amar como Jesús nos enseñó, debemos ejercitar ciertas actitudes
que bajan el amor a la realidad cotidiana: compasión, comprensión,
indulgencia, etc. ¿Qué es la indulgencia? Facilidad en perdonar las
culpas ajenas.”Sopórtense y perdónense mutuamente si alguno tiene
queja contra otro. Como Cristo los perdonó, así también háganlo
ustedes”, san Pablo (Col. 3:13).
Los italianos en Navidad tienen la costumbre de enviar un pan dulce a
sus amigos y familiares. En cierto año Puccini y Toscanini se
hallaban en uno de sus típicos y feroces enfrentamientos. Puccini dio
la orden a su servicio de enviar los panes dulces a las direcciones de
costumbre, entre las que se hallaba la del colérico director de
orquesta, Toscanini. Al darse cuenta Puccini del error -el pan dulce
ya había sido enviado- mandó un telegrama a Toscanini que decía: “Pan
dulce enviado por error”. ¿Cuál fue la genial respuesta de Toscanini?:
“Pan dulce comido por error”.
El odio que se niega a perdonar y olvidar es muy destructivo. Suplica
así: “Señor, tú que eres puro amor, tú que perdonabas a los que te
crucificaban, quita de mi interior todo el veneno de los recuerdos que
me llenan de rencor y de tristeza. Derrama en mi corazón el deseo y la
gracia del perdón”. El Señor te libre del odio, la ira y toda mala
voluntad con tu prójimo. P. Natalio.
sábado, 5 de octubre de 2013
Gracias, Señor, por mis manos
Buenos días, amigo/a
Ningún trabajo es insignificante o despreciable, cualquier ocupación
merece que pongamos todas nuestras fuerzas y nuestra creatividad en
ella. “Si alguien está llamado a ser barrendero, debería barrer las
calles como Miguel Ángel pintaba, como Beethoven componía música o
como Shakespeare escribía versos”, (M. L. King). Aprecia y agradece
tus manos.
Gracias Señor, por mis manos. Gracias por las dos. Por mi dedo pulgar,
por el índice, por todos, gracias. Gracias, por todo lo lindo que hice
con ellas. Gracias, por lo bien que me obedecen, porque nunca se me
niegan. Gracias, cuando trabajan y se ensucian, cuando duelen, cuando
rezan, cuando acarician. Gracias por lo bien que se mueven y lo poco
que descansan. No me castigues en ellas, ni permitas que con ellas yo
castigue a nadie. Dale manos así a todos los niños, a todos los
hombres, a quien las necesite para servirte. Gracias todos los días,
cada hora, cada minuto, siempre. Gracias Señor, ¡gracias por mis
manos!
El trabajo honrado y responsable nos libera del aburrimiento, de
entregarnos a los vicios, y nos proporciona los recursos para remediar
nuestras necesidades fundamentales. Es una bendición de Dios. Trabaja
con gusto y acabarás sintiendo gusto por el trabajo. “El que no quiera
trabajar, que no coma”, escribió san Pablo a los de Tesalónica. Que
tengas un día de acción. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Ningún trabajo es insignificante o despreciable, cualquier ocupación
merece que pongamos todas nuestras fuerzas y nuestra creatividad en
ella. “Si alguien está llamado a ser barrendero, debería barrer las
calles como Miguel Ángel pintaba, como Beethoven componía música o
como Shakespeare escribía versos”, (M. L. King). Aprecia y agradece
tus manos.
Gracias Señor, por mis manos. Gracias por las dos. Por mi dedo pulgar,
por el índice, por todos, gracias. Gracias, por todo lo lindo que hice
con ellas. Gracias, por lo bien que me obedecen, porque nunca se me
niegan. Gracias, cuando trabajan y se ensucian, cuando duelen, cuando
rezan, cuando acarician. Gracias por lo bien que se mueven y lo poco
que descansan. No me castigues en ellas, ni permitas que con ellas yo
castigue a nadie. Dale manos así a todos los niños, a todos los
hombres, a quien las necesite para servirte. Gracias todos los días,
cada hora, cada minuto, siempre. Gracias Señor, ¡gracias por mis
manos!
El trabajo honrado y responsable nos libera del aburrimiento, de
entregarnos a los vicios, y nos proporciona los recursos para remediar
nuestras necesidades fundamentales. Es una bendición de Dios. Trabaja
con gusto y acabarás sintiendo gusto por el trabajo. “El que no quiera
trabajar, que no coma”, escribió san Pablo a los de Tesalónica. Que
tengas un día de acción. P. Natalio.
viernes, 4 de octubre de 2013
El labrador y la víbora
Buenos días, amigo/a
“No hay en el mundo fruta más sabrosa que la sensación de descanso y
alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga más
desagradable que la que produce el rencor. Vale la pena perdonar,
aunque sea solo por interés, porque no hay terapia más liberadora que
el perdón”, (I. Larrañaga). “La espiral de la violencia sólo la frena
el milagro del perdón”, (Juan Pablo IIº).
Una víbora se acercó arrastrándose adonde estaba el hijo de un
labrador, y lo mató. Sintió el labrador un dolor terrible y, tomando
su hacha, se puso al acecho junto al nido de la serpiente, dispuesto a
matarla tan pronto como saliera. Asomó la víbora la cabeza y el
labrador le dio un hachazo, pero falló el golpe, partiendo en dos a la
vecina piedra. Temiendo después la venganza del reptil, intentó
reconciliarse con ella; pero ésta repuso: —Ni yo puedo alimentar
hacia tí buenos sentimientos viendo el hachazo en la piedra, ni tú
hacia mí contemplando la tumba de tu hijo. Esopo.
Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de
nuestras fuerzas. Por eso es indispensable suplicar con humildad y
constancia al Señor el don de la fraternidad para poder elevarnos
sobre nuestros egoísmos, retraimientos, susceptibilidades… Pero cuando
el amor de Dios nos invade podemos perdonar, soportar y esperar sin
límites. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
“No hay en el mundo fruta más sabrosa que la sensación de descanso y
alivio que se siente al perdonar, así como no hay fatiga más
desagradable que la que produce el rencor. Vale la pena perdonar,
aunque sea solo por interés, porque no hay terapia más liberadora que
el perdón”, (I. Larrañaga). “La espiral de la violencia sólo la frena
el milagro del perdón”, (Juan Pablo IIº).
Una víbora se acercó arrastrándose adonde estaba el hijo de un
labrador, y lo mató. Sintió el labrador un dolor terrible y, tomando
su hacha, se puso al acecho junto al nido de la serpiente, dispuesto a
matarla tan pronto como saliera. Asomó la víbora la cabeza y el
labrador le dio un hachazo, pero falló el golpe, partiendo en dos a la
vecina piedra. Temiendo después la venganza del reptil, intentó
reconciliarse con ella; pero ésta repuso: —Ni yo puedo alimentar
hacia tí buenos sentimientos viendo el hachazo en la piedra, ni tú
hacia mí contemplando la tumba de tu hijo. Esopo.
Vivir la caridad cristiana no es fácil. En verdad está por encima de
nuestras fuerzas. Por eso es indispensable suplicar con humildad y
constancia al Señor el don de la fraternidad para poder elevarnos
sobre nuestros egoísmos, retraimientos, susceptibilidades… Pero cuando
el amor de Dios nos invade podemos perdonar, soportar y esperar sin
límites. P. Natalio.
jueves, 3 de octubre de 2013
Alegría y paz
Buenos días, amigo/a.
La Virgen de la Paz desea que goces de esa serenidad que ofrecía su
Hijo: “les doy mi paz, pero no como la da el mundo” (Juan 14, 27). Es
una paz que nada puede turbar ni el más terrible vendaval. “La
serenidad —escribió Kempis— no es estar a salvo de la tormenta, sino
encontrar la paz en medio de ella”. El mensaje de hoy invita a
abandonarte en las manos de Dios. Ése es el camino.
“¡Queridos hijos! Los invito a un abandono total a Dios. Los invito al
gran regocijo y a la paz que sólo Dios da. Yo estoy con ustedes e
intercedo cada día por ustedes ante Dios. Queridos hijitos, los invito
a escucharme y a vivir los mensajes que yo les doy desde hace ya
varios años. Todos ustedes están llamados a la santidad, pero ustedes
todavía están lejos de ella. Yo les doy mi bendición. Gracias por
haber respondido a mi llamado!
El camino de abandono total en Dios, tiene un nombre, es el camino de
la santidad, porque requiere confianza y amor total a Dios, en quien
hemos puesto nuestra esperanza. María Santísima intercede para que te
decidas sin miedo, “como un niño en los brazos de su madre” (Salmo
131). Te deseo de corazón un día de mucha paz. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a.
La Virgen de la Paz desea que goces de esa serenidad que ofrecía su
Hijo: “les doy mi paz, pero no como la da el mundo” (Juan 14, 27). Es
una paz que nada puede turbar ni el más terrible vendaval. “La
serenidad —escribió Kempis— no es estar a salvo de la tormenta, sino
encontrar la paz en medio de ella”. El mensaje de hoy invita a
abandonarte en las manos de Dios. Ése es el camino.
“¡Queridos hijos! Los invito a un abandono total a Dios. Los invito al
gran regocijo y a la paz que sólo Dios da. Yo estoy con ustedes e
intercedo cada día por ustedes ante Dios. Queridos hijitos, los invito
a escucharme y a vivir los mensajes que yo les doy desde hace ya
varios años. Todos ustedes están llamados a la santidad, pero ustedes
todavía están lejos de ella. Yo les doy mi bendición. Gracias por
haber respondido a mi llamado!
El camino de abandono total en Dios, tiene un nombre, es el camino de
la santidad, porque requiere confianza y amor total a Dios, en quien
hemos puesto nuestra esperanza. María Santísima intercede para que te
decidas sin miedo, “como un niño en los brazos de su madre” (Salmo
131). Te deseo de corazón un día de mucha paz. P. Natalio.
miércoles, 2 de octubre de 2013
La sonrisa
Buenos días, amigo/a.
Hoy te ofrezco un conjunto de buenas razones para cultivar con
perseverancia el hábito de la sonrisa en tu rostro, avalada por un
corazón sinceramente anclado en la alegría y gozo del espíritu. Es en
verdad un tema para que lo reflexiones con detenimiento. “La alegría
es el perfume de Dios percibido por el alma”, escribió un pensador con
perfil de poeta.
La sonrisa es el más saludable masaje de belleza para el rostro; el
pasaporte al reino de los Cielos; el ropaje más lindo del alma; el
mejor antídoto contra las preocupaciones; la canción de los Ángeles;
la seriedad arrepentida; la oración de los sabios; la contraseña
entre los amigos; la puerta de la cooperación entre conocidos y
desconocidos; alienta la buena voluntad en los negocios; acorta el
tiempo de la angustia; crea la felicidad en la pareja y en el hogar;
una clara manifestación de salud mental, emocional y espiritual;
descanso para los fatigados; calor para los tristes; luz para los
decepcionados; es como el sol: ilumina, calienta y se irradia.
Un autor espiritual dice: “Si sucede alguna vez que no te dan la
sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta
necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás”.
Pide al Espíritu Santo el don de la alegría cada día y, si no te
sientes alegre, empieza a sonreír y una fresca alegría surgirá de tu
alma. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a.
Hoy te ofrezco un conjunto de buenas razones para cultivar con
perseverancia el hábito de la sonrisa en tu rostro, avalada por un
corazón sinceramente anclado en la alegría y gozo del espíritu. Es en
verdad un tema para que lo reflexiones con detenimiento. “La alegría
es el perfume de Dios percibido por el alma”, escribió un pensador con
perfil de poeta.
La sonrisa es el más saludable masaje de belleza para el rostro; el
pasaporte al reino de los Cielos; el ropaje más lindo del alma; el
mejor antídoto contra las preocupaciones; la canción de los Ángeles;
la seriedad arrepentida; la oración de los sabios; la contraseña
entre los amigos; la puerta de la cooperación entre conocidos y
desconocidos; alienta la buena voluntad en los negocios; acorta el
tiempo de la angustia; crea la felicidad en la pareja y en el hogar;
una clara manifestación de salud mental, emocional y espiritual;
descanso para los fatigados; calor para los tristes; luz para los
decepcionados; es como el sol: ilumina, calienta y se irradia.
Un autor espiritual dice: “Si sucede alguna vez que no te dan la
sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya. Porque nadie tiene tanta
necesidad de una sonrisa, como aquel que no sabe sonreír a los demás”.
Pide al Espíritu Santo el don de la alegría cada día y, si no te
sientes alegre, empieza a sonreír y una fresca alegría surgirá de tu
alma. P. Natalio.
martes, 1 de octubre de 2013
En qué orden leer la Biblia
Buenos días, amigo/a.
“Casi siempre quien lee y medita la Biblia es una persona más cabal y
madura, aunque no tenga estudios universitarios, que otro que, si bien
llegó a coronar una carrera universitaria, sin embargo no leyó ni
meditó con regularidad el libro de la Palabra de Dios”, (Dr. Phelps,
rector en la Universidad Yale). Léela en este orden para entenderla
mejor:
1º. Los Evangelios: san Lucas es el más fácil, san Mateo el más
pedagógico, san Juan el más espiritual y san Marcos el más resumido.
2º. Los Hechos de los Apóstoles: una narración bellísima y fácil sobre
los primeros tiempos de la Iglesia.3º. Génesis y Éxodo. 4º. Samuel Iº
y IIº, Reyes Iº y IIº. 5º. Tobías y Judit. 6º. Salmos: conviene poner
una señal a los que más te gusten para volver a leerlos.7º. Libro de
los Proverbios: señala las frases que más te impresionen. 8º.
Eclesiástico: marca los consejos que te parezcan más hermosos. 9º. La
carta de Santiago: fácil de leer y muy agradable. 10º. Las cartas de
san Pablo: la primera vez lee tan solo la segunda parte (la más fácil
de entender). Después podrás leerlas completas. Leídos estos libros,
estarás ya muy bien entrenado para aprovechar los demás libros de la
Biblia, como los Profetas, Levítico, Números, Deuteronomio, etc.
Para que esta lectura resulte para ti un verdadero crecimiento,
subrayo lo que expresó el rector universitario citado arriba: debe ser
una lectura meditada y hecha con regularidad, diariamente, y su
influjo en tu vida se asemejará a esas lluvias lentas que caen
generosamente fecundando la tierra. Esta resolución será para ti de
sorprendentes consecuencias. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a.
“Casi siempre quien lee y medita la Biblia es una persona más cabal y
madura, aunque no tenga estudios universitarios, que otro que, si bien
llegó a coronar una carrera universitaria, sin embargo no leyó ni
meditó con regularidad el libro de la Palabra de Dios”, (Dr. Phelps,
rector en la Universidad Yale). Léela en este orden para entenderla
mejor:
1º. Los Evangelios: san Lucas es el más fácil, san Mateo el más
pedagógico, san Juan el más espiritual y san Marcos el más resumido.
2º. Los Hechos de los Apóstoles: una narración bellísima y fácil sobre
los primeros tiempos de la Iglesia.3º. Génesis y Éxodo. 4º. Samuel Iº
y IIº, Reyes Iº y IIº. 5º. Tobías y Judit. 6º. Salmos: conviene poner
una señal a los que más te gusten para volver a leerlos.7º. Libro de
los Proverbios: señala las frases que más te impresionen. 8º.
Eclesiástico: marca los consejos que te parezcan más hermosos. 9º. La
carta de Santiago: fácil de leer y muy agradable. 10º. Las cartas de
san Pablo: la primera vez lee tan solo la segunda parte (la más fácil
de entender). Después podrás leerlas completas. Leídos estos libros,
estarás ya muy bien entrenado para aprovechar los demás libros de la
Biblia, como los Profetas, Levítico, Números, Deuteronomio, etc.
Para que esta lectura resulte para ti un verdadero crecimiento,
subrayo lo que expresó el rector universitario citado arriba: debe ser
una lectura meditada y hecha con regularidad, diariamente, y su
influjo en tu vida se asemejará a esas lluvias lentas que caen
generosamente fecundando la tierra. Esta resolución será para ti de
sorprendentes consecuencias. P. Natalio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)