sábado, 7 de septiembre de 2013

Antes de leer la Biblia

Buenos días, amigo/a

Dios está vivo en su Palabra para iluminarte, consolarte,
fortalecerte… Pero debes acercarte a ella con verdadera fe. Antes de
leerla es adecuado que te pongas en la presencia del Señor con alguna
oración que te ambiente en un clima de devoción y acogida cordial del
don de Dios. Puede servirte la que sigue.

Dios, mi Padre bondadoso. Estoy rodeado de ruidos y voces. Estoy
cansado de escuchar palabras sin verdad, sin el calor de la intimidad
personal, sin la eficacia del amor comprometido. Tú, Señor, me hablas
con una Palabra nueva. Por eso quiero escucharte. Porque tu Palabra me
muestra la verdad, me revela la eficacia de tu amor, me ofrece la
participación en tu misma vida. Señor, que tu Palabra se haga carne en
mi vida. Te ofrezco un corazón pobre y abierto. Siembra en mí tu
Palabra, que tu Espíritu la haga fecunda, como en el seno de María, la
santísima Virgen y Madre de Jesús. Y seré en el mundo el eco de tu
voz, la proclamación de tu Evangelio. Amén.

La actitud de humilde escucha es decisiva para leer con provecho, pero
es un don que debes pedirle al Señor con la confianza de un hijo. Y el
libro sagrado te animará con promesas de vida sin fin, será para ti
una escalera para subir al cielo, te ofrecerá normas simples de vida
inocente  y  te descubrirá el amor entrañable de Dios por ti. Que sea
tu alimento cotidiano. P. Natalio.

viernes, 6 de septiembre de 2013

El trabajo de cada día

Buenos días, amigo/a

Ningún trabajo es insignificante, ninguna tarea es despreciable,
cualquier ocupación merece que pongamos todas nuestras fuerzas y
nuestra creatividad en ella. “Si alguien está llamado a ser
barrendero, debería barrer las calles como Miguel Ángel pintaba, como
Beethoven componía música o como Shakespeare escribía versos”, (M. L.
King).

Un hombre va a la consulta del medico y le dice:
—Doctor, me he caído y me duelen mucho las piernas!
El Doctor después de examinarlo le dice:
—No se preocupe, no es nada. Dentro de unos días ya estará Ud. trabajando.
—Caramba, Doctor, qué maravilla, además de curarme, ¿me dará trabajo?

El trabajo honrado y responsable nos libera del aburrimiento, de
entregarnos a los vicios, y nos proporciona los recursos para remediar
nuestras necesidades fundamentales. Es una bendición de Dios. Trabaja
con gusto y acabarás sintiendo gusto por el trabajo. “El que no quiera
trabajar, que no coma”, escribió san Pablo a los de Tesalónica. Que
tengas un día de acción. P. Natalio.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Como los niños

Buenos días, amigo/a.

¿Cómo es un niñito? Sencillo, sincero, confiado, humilde, puro,
inocente… Pienso que Jesús cuando dijo, “Si no se hacen como un niño,
no entrarán en el reino de los cielos”, tenía presente en su mente a
una criatura descansando en los brazos de su madre. Así nos quiere el
Señor por la confianza y abandono en él. La oración siguiente expresa
muy bien estos sentimientos.

Como el niño que no sabe dormirse sin asirse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse sobre tus manos al caer la tarde.

Como el niño que sabe que alguien vela su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura, sabiendo que eres tú, Señor, quien nos aguarda.

Este breve himno es apropiado para recitar al fin del día. La imagen
del niño y la madre nos lleva dulcemente a recuerdos de simplicidad e
inocencia, afloja nuestras tensiones por la lucha diaria y predispone
alma y cuerpo para el descanso de la noche. Que el Señor te bendiga
con su paz. P. Natalio.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Las dos alforjas

Buenos días, amigo/a

En la base de tu crecimiento armónico como persona está el
conocimiento de ti mismo, de tus fortalezas y debilidades. Con un ojo
en tus virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro ojo
en tus fragilidades para neutralizarlas, afronta con esperanza y
firmeza esa labor cotidiana de llegar a realizar el proyecto de Dios
sobre tu vida. Una fábula sobre este tema.

Según una fábula, Zeus colocó dos alforjas a cada ser humano: una
sobre el pecho y otra, atrás a la espalda. Los hombres, sin excepción,
han puesto en la alforja que está a la vista los defectos de las
personas conocidas, mientras los defectos propios en la alforja que
tienen en la espalda. Por eso somos expertos en debilidades ajenas, y
analfabetos en las propias fallas
.

El conocimiento de ti mismo es llave de sabiduría, porque desde tu
realidad personal puedes crecer y superarte. Epitecto, filósofo
griego, escribió que “La cosa más difícil es conocernos a nosotros
mismos, la cosa más fácil, hablar mal de los demás”. Conocerte es
encontrarte con tus límites y también con tus logros y fortalezas. Ten
un tiempo para evaluarte. P. Natalio.

martes, 3 de septiembre de 2013

Lugar de honor

Buenos días, amigo/a.

María, Reina de la Paz, hace más de veinticinco años que se aparece en
Yugoslavia (Medjugorje) para ayudarnos a vivir mejor el Evangelio de
Jesús. Hoy te presento un mensaje que dio el 25 de enero de 2007.
Bondadosamente te pide tengas en un lugar de honor y a la mano el
libro de la Palabra de Dios. Es luz celestial para disipar las
tinieblas del corazón.

 “¡Queridos hijos! Pongan la Sagrada Escritura en un lugar visible en
su familia y léanla. Así conocerán la oración con el corazón y sus
pensamientos estarán en Dios. No olviden que son pasajeros como una
flor de campo, que se ve de lejos, pero desaparece en un instante.
Hijitos, dondequiera que vayan, dejen un signo de bondad y amor, y
Dios los bendecirá con la abundancia de su bendición. ¡Gracias por
haber respondido a mi llamado! ”

La Virgen María te está comentando con mucha dulzura lo que escribió
san Pablo a los primeros cristianos: “Ya que ustedes han resucitado
con Cristo, anhelen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a
la derecha de Dios. Tengan el corazón puesto en las cosas celestiales
y no en las de la tierra”, (Col 3, 1-2). Que la Biblia, leída y
meditada, te ayude a buscar incansablemente los bienes del cielo.
Hasta mañana. P. Natalio.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Zapatero, a tus zapatos

Buenos días, amigo/a

Hay una realidad indiscutible, normal y prevista por Dios con un
designio de amor: los talentos han sido distribuidos en forma
desigual. ¿No te parece que es con el fin de hacernos crecer en el
amor y el servicio complementándonos, ayudándonos, intercambiando los
dones, integrándonos a la familia humana? Dedícate, pues, a
desarrollar y ofrecer tus propias habilidades

Apeles, ilustre pintor griego, se mostraba muy severo para consigo
mismo; lejos de ofenderse por las críticas, las provocaba él mismo. Se
cuenta que a veces exponía públicamente sus cuadros, ocultándose
detrás del lienzo para oír las observaciones de unos y otros. Un día
criticó un zapatero la sandalia de uno de los personajes, y Apeles
enmendó el error. Al día siguiente se atrevió el mismo artesano a
criticar otras partes del cuadro. Salió entonces el artista de su
escondite y le dijo «Zapatero, no pases del zapato» (Larousse).

Si te sientes pobre, con un solo talento y hasta sin ninguno, piensa
que todos poseemos el más grande de los talentos: el talento del amor.
¿Quién, si se lo propone, no puede dar amor? Éste es nuestro mayor
capital: la capacidad de brindar amor, porque como enseña san Pablo
“si no tengo amor, nada soy”. Y no olvides que eres un ser especial,
único, irrepetible. P. Natalio.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Afilar el hacha

Buenos días, amigo/a

“Si vas siempre a velocidades muy altas, cansarás el motor del auto.
Si vives siempre bajo presión, tu cuerpo y tu espíritu se gastarán muy
pronto. Si corres tanto no encontrarás a nadie y, lo que es más grave,
no te encontrarás ni a ti mismo. Si quieres captar lo más profundo que
hay en ti, has de saber detenerte y reflexionar”, (M. Quoist). Tómate
tiempo para afilar tu hacha.


En cierta ocasión, un hombre joven de nombre Mauro, llegó a un campo
de leñadores, ubicado en la montaña, para trabajar. Durante su primer
día de tareas trabajó arduamente y como resultado taló muchos árboles.
El segundo día, trabajó tanto como el primero, pero su producción fue
apenas la mitad del primer día. Al tercer día, se propuso mejorar su
producción. Golpeó con furia el hacha contra los árboles, pero los
resultados fueron nulos. Al ver el capataz el escaso rendimiento del
joven leñador, le preguntó: "¿Cuándo fue la ultima vez que afilaste tu
hacha?". El joven respondió: "Realmente no he tenido tiempo de
hacerlo, he estado demasiado ocupado cortando árboles".

Gran sabiduría es tomarte un tiempo de meditación cada día: para
encontrarte con ti mismo y con lo que realmente piensas y deseas. Así
despertarás esas energías ocultas e insospechadas que necesitas con
urgencia, y darás solidez a tu vida, zarandeada por las vicisitudes
del trabajo cotidiano. Aprende y practica la secreta sabiduría de
“afilar tu hacha”. P. Natalio.