Alabar y bendecir
Buenos días, amigo/a. Fernández
La humildad lleva al hombre a ubicarse con verdad ante Dios, nuestro
creador. Él ve los corazones y conoce nuestros sentimientos. Dice Dios
(Is. 66, 2): “En ése tengo puestos mis ojos, en el humilde y abatido,
en el que se estremece ante mis palabras”. La humildad va de la mano
con el santo temor de Dios. En la oración que te presento resalta la
convicción de quien se reconoce criatura y obra de las manos del
Señor. Es del P. Víctor Fernández.
Alabado y glorificado seas, mi Dios, magnífico y precioso. Porque yo
soy pequeño y tú eres grande. Porque yo soy débil y tú eres fuerte.
Porque yo soy la sed y tú eres el agua. Porque yo soy el capullo y tú
eres el sol. Porque yo soy el frío y tú eres el fuego. Porque yo soy
tierra seca y tú eres la lluvia. Porque yo soy manos abiertas y tú
eres la vida que las llenas. Porque yo soy tu creatura y tú eres el
único Dios. Amén
En Eclesiástico 2, 15-17, se lee: “Los que temen al Señor no
desobedecen sus palabras y los que lo aman siguen fielmente sus
caminos. Los que temen al Señor tratan de complacerlo y los que lo
aman se sacian de su ley. Los que temen al Señor tienen el corazón
bien dispuesto y se humillan delante de él”. Otro don para pedir al
Espíritu Santo: el temor de Dios. P. Natalio.
viernes, 7 de diciembre de 2012
jueves, 6 de diciembre de 2012
Terrorista depresivo
Buenos días, amigo/a
La paz interior tiene enemigos: son los pensamientos y sentimientos
negativos que confunden y agitan de tal modo que turban el corazón y
dañan la salud. Hombres sabios que sondearon su interior con la luz
del Espíritu Santo los han especificado: insatisfacción, ansiedad,
irritación, miedo, odio, tristeza, autocompasión, duda, abatimiento,
impaciencia…
El médico después de haber revisado minuciosamente a un joven alto y
robusto, de piel bronceada y poderosa voz, le dijo: —Usted, joven,
sólo tiene una depresión nerviosa, pero debe cuidarse. ¿Qué profesión
tiene? El vigoroso joven con estentórea voz exclamó: —¡Terrorista! Sin
inmutarse en lo más mínimo, el médico le contestó: —¡Muy bien! Nada de
bombas, por lo menos en tres meses.
Un pensador, que conocía bien la naturaleza humana escribió: “La
espada del resentimiento antes de tocar a la persona a la cual se
odia, atraviesa a quien guarda rencor”. Esto es precisamente lo que
le afectaba al joven terrorista. “Nada que un hombre haga lo envilece
más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien”,
(Martin King). El amor es lo primero. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
La paz interior tiene enemigos: son los pensamientos y sentimientos
negativos que confunden y agitan de tal modo que turban el corazón y
dañan la salud. Hombres sabios que sondearon su interior con la luz
del Espíritu Santo los han especificado: insatisfacción, ansiedad,
irritación, miedo, odio, tristeza, autocompasión, duda, abatimiento,
impaciencia…
El médico después de haber revisado minuciosamente a un joven alto y
robusto, de piel bronceada y poderosa voz, le dijo: —Usted, joven,
sólo tiene una depresión nerviosa, pero debe cuidarse. ¿Qué profesión
tiene? El vigoroso joven con estentórea voz exclamó: —¡Terrorista! Sin
inmutarse en lo más mínimo, el médico le contestó: —¡Muy bien! Nada de
bombas, por lo menos en tres meses.
Un pensador, que conocía bien la naturaleza humana escribió: “La
espada del resentimiento antes de tocar a la persona a la cual se
odia, atraviesa a quien guarda rencor”. Esto es precisamente lo que
le afectaba al joven terrorista. “Nada que un hombre haga lo envilece
más que el permitirse caer tan bajo como para odiar a alguien”,
(Martin King). El amor es lo primero. P. Natalio.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
Juventud generosa y decidida
Buenos días, amigo/a
Hay personas que al organizar su propia vida se plantean la pregunta
¿dónde puedo ser más útil a los demás? Es un buen planteo desde el
inicio, porque han dejado a un lado la propia comodidad y ventaja,
para centrarla en el prójimo. Es un enfoque que pone el servicio en
primer lugar.
La juventud es la época de las elecciones valientes, de las opciones
fundamentales. Así acercarás un futuro anhelado, sea una profesión,
sea un hogar, o bien un proyecto de vida que polarizará todas tus
energías vitales. Pero la elección presupone renunciar a otros
caminos, a posibilidades también atrayentes, que es ineludible dejar
para otros. Se trata, pues, de que disciernas con prudencia tus
decisiones. Hay quienes por no soltar algunos apegos queridos, quedan
anclados al pasado, debilitados y vulnerables ante cualquier mínimo
temporal devastador. Una simple apertura de mano, un despegarte
oportuno, te acercarán a los verdaderos objetivos, que realizarán
felizmente tu vida.
Todo cristiano, en todo momento y en cualquier circunstancia de la
vida está en condiciones de amar e imitar a Cristo, el incondicional
servidor del Padre y de los hombres. El modelo humano que nos
transmite Jesús, y que él realizó plenamente, es el de servidor. “El
Hijo del hombre nos ha venido para ser servido, sino para servir”.
Sigue sus pasos. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Hay personas que al organizar su propia vida se plantean la pregunta
¿dónde puedo ser más útil a los demás? Es un buen planteo desde el
inicio, porque han dejado a un lado la propia comodidad y ventaja,
para centrarla en el prójimo. Es un enfoque que pone el servicio en
primer lugar.
La juventud es la época de las elecciones valientes, de las opciones
fundamentales. Así acercarás un futuro anhelado, sea una profesión,
sea un hogar, o bien un proyecto de vida que polarizará todas tus
energías vitales. Pero la elección presupone renunciar a otros
caminos, a posibilidades también atrayentes, que es ineludible dejar
para otros. Se trata, pues, de que disciernas con prudencia tus
decisiones. Hay quienes por no soltar algunos apegos queridos, quedan
anclados al pasado, debilitados y vulnerables ante cualquier mínimo
temporal devastador. Una simple apertura de mano, un despegarte
oportuno, te acercarán a los verdaderos objetivos, que realizarán
felizmente tu vida.
Todo cristiano, en todo momento y en cualquier circunstancia de la
vida está en condiciones de amar e imitar a Cristo, el incondicional
servidor del Padre y de los hombres. El modelo humano que nos
transmite Jesús, y que él realizó plenamente, es el de servidor. “El
Hijo del hombre nos ha venido para ser servido, sino para servir”.
Sigue sus pasos. P. Natalio.
martes, 4 de diciembre de 2012
El auto no le arrancaba…
Buenos días, amigo/a
Los Niños Exploradores se comprometen hacer al menos una buena acción
cada día. Como esos chicos, conviene que te entrenes en este ejercicio
cotidiano: cada uno de estos actos son como ladrillos de una
maravillosa construcción que emprendes para alegría de Dios que goza
ver que sus hijos desarrollan sus dones con generosidad.
En medio del camino, ya cerca del pueblo, se encontraba parado un
automóvil, con el capó levantado y, casi medio adentro, el dueño
tratando de hacerlo arrancar de cualquier manera. Toca cables, mira la
batería, saca y pone tornillos, y no hay caso. En eso se cruza un
borracho y le pregunta: —¿No le arranca? —¿Y no ve que no? ¡Y lo que
me da más bronca es que estoy a tres kilómetros miserables del pueblo
y no puedo llegar! —¿Y por qué no le pone una pila? —Pero, ¿qué dice,
hombre? Pero ¿qué tendrán que ver las pilas, si éste es un motor a
nafta? Se afirma mejor el borracho y le contesta: —¡No, yo decía una
pila de tontos, para que lo empujen hasta el poblado!
Este hombre, entregado a la bebida, que se ríe con cinismo de los que
prestan ayuda a los demás, sin duda es el “avivato” y “ventajita” del
dicho popular: “El vivo vive del sonso, y el sonso de su trabajo”. ¿Y
dónde ha venido a parar? Ahoga en el vino la profunda angustia
existencial que arrastran todos los egoístas. El amor es servicio y el
servicio es alegría. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Los Niños Exploradores se comprometen hacer al menos una buena acción
cada día. Como esos chicos, conviene que te entrenes en este ejercicio
cotidiano: cada uno de estos actos son como ladrillos de una
maravillosa construcción que emprendes para alegría de Dios que goza
ver que sus hijos desarrollan sus dones con generosidad.
En medio del camino, ya cerca del pueblo, se encontraba parado un
automóvil, con el capó levantado y, casi medio adentro, el dueño
tratando de hacerlo arrancar de cualquier manera. Toca cables, mira la
batería, saca y pone tornillos, y no hay caso. En eso se cruza un
borracho y le pregunta: —¿No le arranca? —¿Y no ve que no? ¡Y lo que
me da más bronca es que estoy a tres kilómetros miserables del pueblo
y no puedo llegar! —¿Y por qué no le pone una pila? —Pero, ¿qué dice,
hombre? Pero ¿qué tendrán que ver las pilas, si éste es un motor a
nafta? Se afirma mejor el borracho y le contesta: —¡No, yo decía una
pila de tontos, para que lo empujen hasta el poblado!
Este hombre, entregado a la bebida, que se ríe con cinismo de los que
prestan ayuda a los demás, sin duda es el “avivato” y “ventajita” del
dicho popular: “El vivo vive del sonso, y el sonso de su trabajo”. ¿Y
dónde ha venido a parar? Ahoga en el vino la profunda angustia
existencial que arrastran todos los egoístas. El amor es servicio y el
servicio es alegría. P. Natalio.
lunes, 3 de diciembre de 2012
Decidido y entusiasta
Buenos días, amigo/a
El buen marino de un barco de velas, está siempre atento y obra con
habilidad cuando percibe que se levanta una brisa, aunque muy suave.
Tú también permanece alerta y cuando surja en tu interior un impulso a
la buena acción, por pequeño que sea, despliega al punto tus velas y
obra decididamente. Como decía san Agustín: “La gracia pasa y no
vuelve”.
Uno de los defectos más comunes de la naturaleza humana es diferir lo
que deberíamos y podríamos hacer ahora. Más claramente es “patear la
pelota para adelante”, como suele decirse. Cuántas hermosas
iniciativas han muerto por esta concesión a la pereza. Hay quienes se
han hecho especialistas en buscar excusas para evadir lo que urge
llevar a cabo hoy. Aprovecha, pues, bien el tiempo y repite en tus
adentros una y otra vez la frase que te impulsará a la acción:
“procederé ahora mismo, ya, ya, ya”. Así harás fecunda tu vida. Para
esto Dios te regala un nuevo día.
“Procederé ahora mismo”. Con estas palabras puedes preparar tu mente
para realizar todo acto necesario para lograr tus metas; con ellas
harás frente a todo desafío que los fracasados eluden. Hoy es el
momento oportuno. Este es el lugar. El impulso inicial tómalo al
principio de la jornada, orando así: “Con tu ayuda, Señor, hoy seré
decidido y entusiasta”. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
El buen marino de un barco de velas, está siempre atento y obra con
habilidad cuando percibe que se levanta una brisa, aunque muy suave.
Tú también permanece alerta y cuando surja en tu interior un impulso a
la buena acción, por pequeño que sea, despliega al punto tus velas y
obra decididamente. Como decía san Agustín: “La gracia pasa y no
vuelve”.
Uno de los defectos más comunes de la naturaleza humana es diferir lo
que deberíamos y podríamos hacer ahora. Más claramente es “patear la
pelota para adelante”, como suele decirse. Cuántas hermosas
iniciativas han muerto por esta concesión a la pereza. Hay quienes se
han hecho especialistas en buscar excusas para evadir lo que urge
llevar a cabo hoy. Aprovecha, pues, bien el tiempo y repite en tus
adentros una y otra vez la frase que te impulsará a la acción:
“procederé ahora mismo, ya, ya, ya”. Así harás fecunda tu vida. Para
esto Dios te regala un nuevo día.
“Procederé ahora mismo”. Con estas palabras puedes preparar tu mente
para realizar todo acto necesario para lograr tus metas; con ellas
harás frente a todo desafío que los fracasados eluden. Hoy es el
momento oportuno. Este es el lugar. El impulso inicial tómalo al
principio de la jornada, orando así: “Con tu ayuda, Señor, hoy seré
decidido y entusiasta”. P. Natalio.
domingo, 2 de diciembre de 2012
Ama de casa
Buenos días, amigo/a
Si esperas el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande,
¿cuántas veces en tu vida se te presentarán ocasiones semejantes?
Aprovecha las ocasiones que te ofrece cada día, para realizar acciones
ordinarias de manera extraordinaria. Cada tarea te permite dedicarte
con lo mejor de ti mismo, madurar y vivir a pleno.
Un hombre, al volver un día de su trabajo, encontró su casa hecha un
caos, en completo desorden: las camas sin hacer, los platos sin lavar,
las ropas, los juguetes y los libros de los niños desparramados por
todas partes…Además, la comida estaba sin preparar. —Pero, ¿qué es lo
que está pasando aquí? —Preguntó el hombre a su mujer, con estupor y
reprimida cólera. —Nada, respondió ella, con aparente tranquilidad. Tú
siempre te preguntas extrañado qué hago yo todo el día. Bueno, pues
echa un vistazo. Hoy no lo he hecho.
Las tareas sencillas y cotidianas son realmente responsabilidades
simples; pero, ser fieles al quehacer de cada día es algo importante.
La felicidad humana generalmente no se logra con acciones de especial
relevancia, que pueden acontecer muy raras veces, sino en ese sencillo
deber que realizas todos los días con mucho amor. Valorízalo en ti y
en los demás. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
Si esperas el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande,
¿cuántas veces en tu vida se te presentarán ocasiones semejantes?
Aprovecha las ocasiones que te ofrece cada día, para realizar acciones
ordinarias de manera extraordinaria. Cada tarea te permite dedicarte
con lo mejor de ti mismo, madurar y vivir a pleno.
Un hombre, al volver un día de su trabajo, encontró su casa hecha un
caos, en completo desorden: las camas sin hacer, los platos sin lavar,
las ropas, los juguetes y los libros de los niños desparramados por
todas partes…Además, la comida estaba sin preparar. —Pero, ¿qué es lo
que está pasando aquí? —Preguntó el hombre a su mujer, con estupor y
reprimida cólera. —Nada, respondió ella, con aparente tranquilidad. Tú
siempre te preguntas extrañado qué hago yo todo el día. Bueno, pues
echa un vistazo. Hoy no lo he hecho.
Las tareas sencillas y cotidianas son realmente responsabilidades
simples; pero, ser fieles al quehacer de cada día es algo importante.
La felicidad humana generalmente no se logra con acciones de especial
relevancia, que pueden acontecer muy raras veces, sino en ese sencillo
deber que realizas todos los días con mucho amor. Valorízalo en ti y
en los demás. P. Natalio.
sábado, 1 de diciembre de 2012
Suaves llamados
Buenos días, amigo/a
A lo largo de tu vida Dios se hace presente invitándote a dar pasos
hacia nuevas metas que ha preparado para hacerte feliz. Presta
atención para captar estos llamados del Señor, porque son sutiles y
aparecen de improviso. El autor del soneto de hoy atestigua que el
Señor habla muy suavemente y, para sintonizar con él, hay que
silenciar los ruidos y toda interferencia.
Yo he sentido, Señor, tu voz amante, en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía? ¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.
Examina tu corazón, en el que arde quizá, desde hace tiempo, la
ilusión de algo grande. Piensa si no será Dios el que te está hablando
bajito, con las palabras de un amigo, tras la aparente monotonía de la
vida. Considera quién golpea suavemente tu alma. Quizás lleve tiempo
hablándote, y no lo hayas descubierto todavía. P. Natalio.
Buenos días, amigo/a
A lo largo de tu vida Dios se hace presente invitándote a dar pasos
hacia nuevas metas que ha preparado para hacerte feliz. Presta
atención para captar estos llamados del Señor, porque son sutiles y
aparecen de improviso. El autor del soneto de hoy atestigua que el
Señor habla muy suavemente y, para sintonizar con él, hay que
silenciar los ruidos y toda interferencia.
Yo he sentido, Señor, tu voz amante, en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía? ¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.
Examina tu corazón, en el que arde quizá, desde hace tiempo, la
ilusión de algo grande. Piensa si no será Dios el que te está hablando
bajito, con las palabras de un amigo, tras la aparente monotonía de la
vida. Considera quién golpea suavemente tu alma. Quizás lleve tiempo
hablándote, y no lo hayas descubierto todavía. P. Natalio.
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