lunes, 21 de mayo de 2012


No olvides los días hermosos



Buenos días, amigo/a.

Si sabes descubrir el lado positivo de las cosas, en las dificultades,
te superarás con más facilidad; en las dudas, sabrás discernir con
mayor seguridad; en los problemas, la solución te resultará más fácil;
en los momentos de soledad,  el pesimismo no te doblegará; en la
enfermedad, sabrás luchar con fe.

Si estás cansado o insatisfecho, si te sientes muy desgraciado,
acuérdate por un momento de los días hermosos: cuando te reías y
soñabas, cuando estabas alegre como niño sin problemas. ¡No olvides
los días hermosos! Si el horizonte aparece oscuro y sin luz; si tu
corazón está lleno de tristeza y amargura, si tal vez toda esperanza
ha desaparecido, busca con cuidado entre tus recuerdos los días
hermosos. Cuando todo marchaba bien, cuando te sentías confiado;
cuando podías entusiasmarte, ¡no olvides los días hermosos! Si los
olvidas, no volverán jamás a sonreír. Vuelve a ser dueño de ti mismo.
Llena tu espíritu de sueños alegres, tu corazón de compresión,
paciencia y amor; tu boca de una sonrisa, y todo volverá a ir bien.


Winston Churchill dijo que “el optimista descubre una oportunidad en
toda calamidad, mientras el pesimista señala una calamidad en toda
oportunidad.” Que el Señor te ayude a especializarte en descubrir
oportunidades en todas las situaciones de tu vida. Esto marcará la
diferencia entre el fracaso y el éxito. Que pases un día muy positivo.
P. Natalio.

domingo, 20 de mayo de 2012


Un anciano y Madre Teresa



Buenos días, amigo/a.

Por un sentimiento de piedad Jesús evitó que apedrearan a aquella
mujer sorprendida en adulterio. Se compadeció ante aquella viuda que
había perdido a su hijo, y se lo devolvió con vida. Ante la muerte de
Lázaro, su amigo, lloró de dolor antes de resucitarlo. Y frente a la
multitud que parecía como ovejas sin pastor, se conmovió, y multiplicó
los panes.

 “Una vez Madre Teresa fue a visitar a un anciano que vivía solo. La
casa estaba sucia. Intentó limpiarla, pero no se lo permitió. “¿Para
qué?, replicó el anciano. Nadie viene a verme”. Entre los andrajos, la
Madre Teresa encontró una magnífica lámpara cubierta de polvo. “¿Por
qué no la enciendes?, le dijo. “¿Para qué?, replicó el anciano. “Nadie
viene a verme. Estoy bien a oscuras “. “¿La encenderías si alguien
viniera a verte?”, le replicó Teresa. “Sí, la encendería con tal de
escuchar una voz humana en esta casa”. A los pocos días la Madre
Teresa mandó a una de sus religiosas, y recibió una nota brevísima del
anciano: “Quiero decirte que la lámpara que prendiste en mi vida sigue
encendida”.


A veces vemos personas necesitadas de misericordia: enfermos,
solitarios, ancianos tristes, niños abandonados, gente que duerme en
la calle, marginados de todo tipo. Estos prójimos necesitan ante todo
sentir la cercanía y afecto de alguien que les dé a comprender que no
están ni sufren solos. Ojalá puedas brindarles presencia humana P.
Natalio.

sábado, 19 de mayo de 2012


“Cambio de dirección”



Buenos días, amigo/a.

La conversión es un “cambio de dirección” en nuestra vida. Supone ir
puliendo, día a día, los errores, los malos hábitos, las
transgresiones que nos alejan de la felicidad que Dios pensó para
nosotros. Volvemos así a lo más puro de nuestra identidad cristiana: a
nuestra condición de hijos de Dios y hermanos de los hombres.

A primera vista la palabra “conversión” resulta antipática. Sin
embargo, a nadie que va por una ruta equivocada puede resultarle
antipático que alguien le advierta su equivocación. Puede resultar
molesto, fastidioso tener que dar vuelta atrás, desandar el camino
para tomar el camino correcto. Pero sin duda es lo más ventajoso que
nos puede suceder, porque seguir por el camino equivocado sería
desviarse, más y más, de la ansiada meta. (AC).


La conversión es un cambio de mentalidad para dar a cada cosa la
importancia relativa que tiene, y poner a Dios en primer lugar. Es un
giro del alma que desea encontrar al Señor. Es un impulso del Espíritu
a dejar un itinerario equivocado o inferior y seguir un camino mejor y
más feliz: el de Jesús. El te invita a convertirte. P. Natalio.

viernes, 18 de mayo de 2012


Ayudar y colaborar



Buenos días, amigo/a.

La generosidad es una virtud que te pone en sintonía con Dios que es
todo amor y donación de sí mismo. Cada día puedes empezar a ser
generoso en gestos pequeños. Con la práctica se te irá abriendo el
corazón, descubrirás la alegría de dar y comprobarás, maravillado, que
recibes mucho más de lo que das.

En una helada noche invernal, iba yo en auto con un amigo por un
barrio desconocido, de pronto el vehículo patinó, se salió del camino
y fuimos a dar al patio de una casa. Mi amigo y yo comenzamos a sacar
la nieve cuando varias personas llegaron de las casas vecinas para
ayudarnos. Conseguimos al fin desatascar el auto, y entonces ofrecí al
dueño pagarle los perjuicios del accidente. El propietario rechazó
decididamente mi ofrecimiento y exclamó: “¡Bien vale la pena sufrir un
daño así, para admirar cómo la adversidad saca a relucir lo bueno de
la gente!”.


Ayudar y servir son dos expresiones concretas de un amor que se brinda
generosamente a los demás. De este olvido de ti mismo, surgirá como
por magia, tu propia felicidad, tu auténtica realización. Mira, pues,
alrededor cuántos hoy necesitan de tu palabra, de tu sonrisa, de tu
abrazo o simplemente de tu compañía. ¡Procede ahora mismo! P. Natalio.

jueves, 17 de mayo de 2012


Oración breve y poderosa



Buenos días, amigo/a.

Es acertado buscar entre tantas cosas lo que es esencial: aquello sin
lo que no puedes vivir. Esto es verdad también en la oración.
Selecciona algunas oraciones breves y poderosas para entrar enseguida
en contacto con Dios, porque expresan lo que en verdad sientes. En la
anécdota de hoy verás una oración poderosa.

Una llamada urgente de un hospital interrumpió mi desayuno. Uno de mis
fieles estaba agonizando. En pocos minutos estaba ya al lado de su
lecho de muerte. Tomé sus manos frías y sudorosas y me incliné a
decirle al oído: “Juan, el Padre Alberto, tu párroco. Vine para rezar
por ti y contigo". Con dificultad abrió los ojos y apenas pudo
balbucir: "Hola, Padre!". El tiempo urgía y le dije "Reza conmigo,
Juan". No había tiempo para ninguna oración larga, ni siquiera un acto
de contrición. Tenía que encontrar una oración breve, poderosa, que
Juan  pronunciara antes de morir. Movido interiormente exclamé: "Jesús
mío, te amo". Juan, con un último esfuerzo, repitió palabra por
palabra: "Je-sús mí-o, te a-mo". Con esta palabra "amo" cerró sus
labios Juan había guardado su último aliento para hacer este hermoso
acto  de amor.


He ahí algo esencial e importante: amar a Jesús, el Hijo de Dios, que
es un solo Dios con el Padre y el Espíritu Santo. El amor es esencial
en nuestra relación con Dios. Es el primer mandamiento. Quien ama a
Dios, lo escucha, quiere serle fiel y servirlo de todo corazón, lo
complace en todo. ¿Nos encontramos de nuevo mañana? Gracias.  P.
Natalio.

miércoles, 16 de mayo de 2012


La sinceridad del sabio



Buenos días, amigo/a.

Vivir con sinceridad es decidirte a hablar con la verdad en la mano
aunque a veces te cueste; a no valerte de una mentira para salir de
una dificultad o librarte de una responsabilidad; a no mentir para que
los demás piensen algo bueno de ti; a reconocer con honestidad cuando
te has equivocado sin tratar de justificarte. He aquí un camino
exigente de grandeza moral.

Una antigua leyenda china cuenta que un emperador tenía entre sus
consejeros a un sabio, por quien sentía una gran estima. Vivía en el
palacio a expensas del soberano. Por lo demás era un hombre muy
humilde y, cuando le presentaban un tema que ignoraba, aclaraba con
sencillez que no sabía nada sobre el asunto. Una vez un cortesano a
quien le desagradaba esa sinceridad, le preguntó severamente: —Pero,
¿acaso no te paga el emperador por lo que sabes? Es verdad, —respondió
el sabio con serenidad— porque si me pagara por lo que no sé, ¡ni las
riquezas del imperio, ni las del mundo entero bastarían!


Ser una persona que ama la verdad, aun cuando ésta te perjudique, te
reviste de gran honor. Y el honor es mejor que los honores Urge educar
al niño a descubrir la alegría que da hablar y actuar con la verdad,
comprendiendo que no debe avergonzarse de dar testimonio sincero de
ella. Ojalá  padres y maestros asuman esta tarea básica. P. Natalio.

martes, 15 de mayo de 2012


Salmo del amanecer



Buenos días, amigo/a.

Te ofrezco en esta mañana una hermosa oración para robustecer tu fe
puesta en Dios que va siempre a tu lado. Este himno sintoniza
perfectamente con la Biblia, donde encontrarás centenares de veces la
expresión “Dios está contigo”, o sus variantes, especialmente en los
salmos.

Dejado ya el descanso de la noche, despierto en la alegría de tu amor,
concédeme tu luz que me ilumine, como ilumina el sol.

No sé lo que será del nuevo día que entre luces y sombras viviré,

pero sé que si Tú vienes conmigo, no fallará mi fe.

Tal vez me esperen horas de desierto amargas y sedientas, mas yo sé

que si vienes conmigo de camino, jamás yo tendré sed.

Concédeme vivir esta jornada en paz con mis hermanos y mi Dios,

al sentarnos los dos para la cena, párteme el pan, Señor.


¿Bellísima oración, verdad? Puedes copiarla y tenerla a mano, para
orar con ella a Dios que “te guarda a su sombra, está a tu derecha; de
día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te guarda de
todo mal” (Salmo 121). El Señor te bendiga y te proteja; vuelva a ti
su rostro y te conceda la paz.. P. Natalio.