lunes, 7 de noviembre de 2011

Señor de la victoria


Buenos días, amigo/a.

“Descarguen en el Señor todas sus inquietudes, ya que él se ocupa de
ustedes”. Si lees y meditas la Biblia, encontrarás esta exhortación y
otras semejantes. Te ayudarán a fortalecer tu confianza en Dios que te
ofrece refugio “a la sombra de sus alas mientras vienen calamidades”
de cualquier clase y magnitud.

Cuando todo se desmorona en nuestros proyectos humanos; cuando
nuestros mejores esfuerzos no alcanzan el objetivo propuesto; cuando
la sinceridad y el ardor del amor nada consiguen, tú permaneces,
Señor, indestructible y fuerte, nuestro amigo que todo lo puede. Tus
designios permanecen intactos, nada puede impedir que tu voluntad se
cumpla. Conviertes los fracasos en un triunfo mayor, nunca eres
vencido. Tú tomas nuestra impotencia en tus manos creadoras, y la
haces producir un fruto, obra tuya, mejor que todos nuestros deseos.
En Ti, nuestra esperanza se salva del desastre, cumplida en plenitud.
Amén.

Para la persona de fe, todo sucede porque lo quiere o lo permite Dios.
Y él es experto en sacar bien del mal. Imagínate el río de bendiciones
que bajó del Calvario donde murió Jesús en la cruz. También él tiene
proyectos de salvación para cada una de tus contradicciones aceptadas
en paz. Que el Señor te proteja y bendiga. P. Natalio.

domingo, 6 de noviembre de 2011


No todo es color de rosa


Buenos días, amigo/a.

Ningún trabajo es insignificante, ninguna tarea es despreciable,
cualquier ocupación merece que pongamos todas nuestras fuerzas y
nuestra creatividad en ella. “Si alguien está llamado a ser
barrendero, debería barrer las calles como Miguel Ángel pintaba, como
Beethoven componía música o como Shakespeare escribía versos”, (M. L.
King).

“En el matrimonio no todo es color de rosa”, le advierte el futuro
esposo a su novia: “Por ejemplo, me vas a tener que preparar la comida
todos los días”.”Sí, mi tesoro”, contestó cariñosamente la novia, “Y
tú vas a tener que comerla también todos los días”.

Las tareas sencillas y cotidianas son realmente responsabilidades
simples; pero, ser fieles al quehacer de cada día es algo importante.
La felicidad humana normalmente no se logra con acciones de especial
relevancia, que acontecen muy raras veces, sino en ese sencillo deber
que realizas todos los días con mucho amor. Valorízalo en ti y en los
demás. P. Natalio.

sábado, 5 de noviembre de 2011


Aceptación


Buenos días, amigo/a.

“Acepto”. Esta es una palabra fundamental para recuperar la paz
interior, para dejar de sufrir tanto ante las dificultades, los
imprevistos, las novedades que te rompen los planes y los esquemas.
“Acepto” quiere decir que no te rebelas ante lo que no se puede
evitar, que no desgastarás tus energías lamentándote por algo que no
puedes cambiar. (V. Fernández).

Aceptación significa que puedes encontrar en tu corazón la serenidad
que te libere del pasado con sus errores y pesares, te transporte
hacia el futuro con una perspectiva nueva, y te haga apreciar la
oportunidad de una nueva vida. Aceptación significa que cuando haya
momentos difíciles en tu vida, sabrás hallar el amparo y el consuelo
para aliviar tus pesares. Hallarás nuevas aspiraciones y esperanzas, e
indulgencia en tu corazón. Aceptación no significa perfección para
siempre. Solo significa que te sobrepondrás a la imperfección.
Aceptación es la senda hacia la paz, para liberarte de lo peor,
conservar lo mejor, y hallar en tu alma la esperanza que te acompañe
toda la vida. (Regina Hill).

Un signo de madurez es aceptar la realidad y poseer suficiente solidez
y equilibrio para vivirla. La persona madura es objetiva: sabe
valorarse a sí mismo sin dejar de valorar a los demás. Es capaz de
tomar una decisión y sostenerla. Madurez es el arte de vivir en paz
con lo que no se puede cambiar. Ejercítate en la sabiduría de ser
objetivo. P. Natalio.

viernes, 4 de noviembre de 2011


El murciélago pícaro


Buenos días, amigo/a.

Vivir con sinceridad es decidirte a hablar con la verdad en la mano
aunque a veces te cueste; a no valerte de una mentira para salir de
una dificultad o librarte de una responsabilidad; a reconocer con
honestidad cuando te has equivocado sin tratar de justificarte. He
aquí un camino exigente de honestidad y grandeza moral.

El águila y el león se repartieron el reinado sobre los animales. El
león sería rey de osos, lobos y demás cuadrúpedos terrestres. El
águila gobernaría las aves del cielo. Pasado un tiempo, se reunieron
ambos soberanos. —¡El murciélago me fastidia! —dijo el águila—. Cuando
le conviene, dice que es un pájaro porque vuela. Pero cuando quiere
zafarse, dice que es mamífero y que pertenece a tu dominio. —¡Vaya con
el animalejo! —exclamó airado el león—. Cuando le exijo cumplir mis
leyes, alega que, como vuela, es un ave de las tuyas. —¡Yo no lo
quiero en mi reino! —dijo el águila—. ¡Ni yo en el mío! —añadió el
león. Y desde entonces el pícaro vivió solo y triste en la oscuridad.

Es lamentable que en Argentina hay faltas de sinceridad que son
festejadas como “viveza criolla”, vicio antisocial que ha dañado
nuestra imagen en el exterior; y que existe entre nosotros cuando
aprobamos al canchero, al piola, que son los “avivatos” y “ventajitas”
de las historietas cómicas. Sólo la verdad nos hará libres. P.
Natalio.

jueves, 3 de noviembre de 2011


El verdadero nombre


Buenos días, amigo/a.

Crecer es dejar atrás algo a lo cual estuvimos apegados y de lo cual
nos cuesta despren-dernos; es atrevernos una vez más y estar
dispuestos a ser diferentes de lo que fuimos ayer; es desarrollarnos y
evolucionar desde adentro. Cuando decidimos cambiar una actitud
negativa, estamos creciendo. Cuando decidimos corregir un error,
estamos evolucionando.

A eso de caer y volver a levantarte. De fracasar y volver a comenzar.
De encontrar el dolor y tener que afrontarlo... A eso, no lo llames
adversidad, llámalo Sabiduría. A eso de fijarte una meta y tener que
seguir otra. De huir de una prueba y tener que encararla. De planear
un vuelo y tener que recortarlo. De aspirar y no poder. De avanzar y
no llegar. A eso, no lo llames castigo, llámalo Enseñanza. A eso de
pasar días juntos radiantes. Días felices y días tristes. Días de
soledad y días de compañía. A eso, no lo llames rutina, llámalo
Experiencia. A eso de que tus ojos miren y tus oídos oigan. Y tu
cerebro funcione y tus manos trabajen. Y tu alma irradie y tu corazón
ame. A eso, no le llames poder humano, llámale Milagro Divino.

“Actuamos movidos por la pasión, el prejuicio, la avaricia, el amor,
el medio ambiente, los hábitos, y el peor de estos tiranos es el
hábito. Así pues, si tienes que ser esclavo, sé esclavo de tus buenos
hábitos. Si tienes algún mal hábito, destrúyelo; y prepara surcos para
la buena semilla. Con una disciplina simple puedes triunfar”,
(Mandino). P. Natalio

miércoles, 2 de noviembre de 2011


Vivo en una estrella


Buenos días, amigo/a.

Cuando oras por tus queridos difuntos, te encuentras con ellos en una
misteriosa comunión de fe, esperanza y amor. Ellos han transpuesto ya
la frontera del tiempo y entrado en el ámbito de la eternidad, propio
de Dios. Siempre que haces oración por ellos, los encuentras dentro
del dulce abrazo con que Dios estrecha a los que lo aman.

Vivo en una estrella radiante de luz, no lloren mi ausencia estoy con
Jesús. Cuando llegué al cielo, cuando vi su faz, mi alma dichosa se
colmó de paz. El Dios de los cielos sanó toda herida, me tendió su
mano y encontré la vida. Un coro de ángeles y... la Virgen María me
vino a encontrar. ¿Qué más quieren hijos? ¡Dejen de llorar! ya desde
mi estrella los puedo mirar. Denme una sonrisa para descansar; piensen
que los amo, búsquenme en la flor, en la nueva brisa, ¡en lo que es
amor! Que estoy presente como lo está el sol, yo sigo latiendo en su
corazón...

Si por la fe estás abierto al sentido cristiano de la muerte, no te
dejes abatir por la amargura ante una pérdida dolorosa. Tu
sensibilidad puede quedar destrozada. Pero, en la zona más secreta del
alma, vives una experiencia de paz, esperanza y gozo, porque estás
seguro que tus muertos viven ya una existencia trascendente. P.
Natalio.

martes, 1 de noviembre de 2011


Te di tan poco


Buenos días, amigo/a.

La humildad consiste en reconocer que Dios es el autor de todo bien.
De él proviene todo cuanto tenemos y somos. Y también cuanto tiene y
es nuestro prójimo. Por eso no cabe el sentido competitivo de la vida,
que está en el fondo de la actitud soberbia y envidiosa. El que quiere
sobresalir no busca alcanzar una meta, sino crear distancia respecto
de los otros.

¡Te di tan poco, Señor Jesús, pero Tú hiciste de eso algo tan grande!
¡Soy tan poca cosa ante Ti, y me tornaste tan rico! No conseguí darte
todo lo que hubiese deseado, ni logré amarte como yo quería y soñaba.
Te di tan poco, de verdad, tan poco, y con tan poco entusiasmo y
alegría. Sin embargo, Tú sabes que en ese “poco” yo quise poner todo
mi corazón. Tú ves el fondo de mí mismo, con mi deseo de darte mucho
más. Como transformas mi pobreza en riqueza, y mi vacío en plenitud,
toma mi don tal como es, toma también todo lo que él no es a fin de
que en mí haya entrega total, con mi propia miseria, y sea todo de
nuevo recreado por el poder soberano de tu amor. Amén.

Ubicarse ante Dios significa ser conscientes de nuestra pequeñez,
porque “El Señor es grande, tiene en su mano los abismos de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes, suyo es el mar, porque él lo
hizo, la tierra firme que modelaron sus manos”. Con razón antes de
hablar a Dios, Abrahán le pedía perdón porque se sentía “polvo y
ceniza”. P. Natalio.