sábado, 23 de julio de 2011

Descifrar señales


Buenos días, amigo/a.

La Biblia es el libro que nos enseña a descubrir a Dios, a percibir su
paso entre nosotros, a descifrar las delicadas señales de su
presencia. En especial los salmos nos comunican la experiencia de
hombres que percibieron a Dios en la naturaleza, en su propia vida y
en la historia de Israel. Son himnos maravillosos que ayudan a
vivenciar la cercanía del Señor.

Paseaba un hombre por el campo cuando, de pronto, susurró: “Dios mío,
dime algo”. Y un árbol cantó, pero el hombre tenía cerrados sus oídos.
Entonces dijo en voz alta: “¡Señor, háblame!”. Y el viento silbó a su
alrededor, pero el caminante no cayó en la cuenta. Miró alrededor y
dijo con fuerte voz: “¡Dios, déjame que te vea!”. Y en ese momento
brilló como nunca una estrella en el cielo, pero el hombre no levantó
la vista. Luego, el caminante, ya desesperado, pidió a voces:
“¡Tócame, Dios! ¡Hazme saber que estás aquí!” Y Dios bajó y lo tocó.
Pero el hombre espantó distraídamente la mariposa que revoloteaba a su
alrededor y, frustrado, continuó su camino…

“Tus acciones, Señor, son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus
manos. ¡Qué magníficas son tus obras, Señor, qué profundos tus
designios!” (92). “¡Grande eres tú, Señor, y haces maravillas, tú eres
el único Dios! (86). “Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus
antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas”
(77). Gracias, Señor. P. Natalio.

viernes, 22 de julio de 2011

El camello atado


Buenos días, amigo/a.

La persona plenamente humana es aquella que consigue ser ella misma,
que actúa por sus propias convicciones, y no por reacción a como
actúan con él los demás. Para vivir la vida con autenticidad, hace
falta mucho valor y querer nadar contracorriente. Vivir con
autenticidad supone arriesgarse, atreverse.

Un árabe viajaba de noche con su caravana. Los esclavos, a la hora del
descanso, se encontraron que les faltaba una estaca para atar a sus 20
camellos. Consultaron al amo, y éste les dijo: “Simulen que clavan una
estaca. El camello número 20 creerá que está atado." Así lo hicieron.
Por la mañana todos los camellos estaban en su sitio, y el número 20,
al lado de la estaca imaginaria, sin moverse de allí. Al desatarlos
para marcharse, todos avanzaron menos el número 20 que seguía quieto
sin moverse. Entonces el amo dijo: "Hagan el gesto de desatar la
estaca de la cuerda, pues el tonto aún se cree atado". Así lo
hicieron, y el camello entonces se paró y se puso a caminar con los
demás.

¿Cuáles son las falsas ataduras que te impiden ser tú mismo? ¿Habrá
otros que te amarran a tu inautenticidad por lo cual no aspiras ser tú
mismo? Y, ¿por qué no tratar de aprovechar al máximo tus inmensas
potencialidades aspirando a ser tú mismo? ¡Decídete a cambiar y a
progresar para que no se te aplique el cuento del camello! P. Natalio.

jueves, 21 de julio de 2011


Destello


Buenos días, amigo/a

“Si puedes ser una estrella en el cielo, sé una estrella en el cielo.
Si no puedes ser una estrella en el cielo, sé una hoguera en la
montaña. Si no puedes ser una hoguera en la montaña, sé una lámpara en
tu casa”. El Señor te ha regalado la luz de la fe para iluminar a tu
alrededor, con el ejemplo y con la palabra.

“Si irradias tu fe, si gritas tu verdad, si liberas las voces que
atestiguan libertad, si expandes tu luz, si expresas claridad, no
habrá tinieblas, no habrá oscuridad, serás destello de Dios que a
otros guiará” (Canción).

Cuando das un buen ejemplo o dices una buena palabra, algo comienza a
pasar. Es como tirar una piedra en un lago tranquilo. Pequeñas ondas
van generando círculos concéntricos hasta morir en las playas.
Conviene que lo pienses para animarte a irradiar tu propia luz.
Tendrás el mérito de haber alentado a otros por el camino correcto. P.
Natalio.

miércoles, 20 de julio de 2011

Las herramientas del Diablo


Buenos días, amigo/a.

En la Biblia encontramos pensamientos inspirados, capaces de levantar
el ánimo por más desalentado que estés. En Isaías (43) el Señor te
dice: “Tú eres de gran precio ante mis ojos, porque eres valioso y yo
te amo. No tengas miedo, yo estoy contigo”. Por más baja que esté tu
autoestima, esta declaración del mismo Dios es capaz de ponerte de
pie.

Cierta vez el Diablo dijo que se retiraba y que vendía sus
herramientas. La noche del remate se exhibían sus instrumentos en un
lote siniestro: odio, envidia, sensualidad, engaños, etc. Aparte del
lote había un instrumento de aspecto inofensivo muy gastado y cuyo
precio era el más alto. Alguien preguntó al Diablo el nombre del
instrumento: “Desaliento”, fue la respuesta. "¿Por qué su precio es
tan alto?", preguntaron. “Porque es el más útil. Con él entro en el
ser humano, aún si los demás fallan, y una vez adentro, puedo hacer lo
que se me antoja. Muy pocos saben que me pertenece”. Pero su precio
es tan alto que todavía es propiedad del Diablo.

Está alerta porque vendrán tentaciones de desanimación y desesperanza.
El enemigo entrará en tu imaginación y forjará en el aire castillos de
dificultades insuperables. Déjale a Jesús el cuidado de todas tus
cosas y todo te irá mejor. Abandónate en él y todo se resolverá con
tranquilidad según sus designios. Confiar en el Señor es la clave. P.
Natalio.

martes, 19 de julio de 2011

Cómo llama Dios


Buenos días, amigo/a.

La vida de todo cristiano reclama ser vivida como “vocación”, como
respuesta a un llamado. A todos Jesús nos dice: ¡Sígueme! El cristiano
es por definición un “llamado”, llamado a seguir a Cristo, a estar con
él, a compartir su estilo de vida y su misión en favor de los hombres.
Cada uno, en su vida concreta de casado, soltero o célibe; rico o
pobre…

Examina tu corazón, en el que arde quizá, desde hace tiempo, el anhelo
de algo grande. Piensa si no será Dios el que te está hablando bajito,
con las palabras de un amigo, tras la aparente monotonía de la vida.
Considera quién golpea suavemente tu alma. Quizás lleva tiempo
hablándote, y no lo has descubierto todavía, como les sucedió a
aquellos dos discípulos que caminaban con Jesús hacia Emaús. Jesús
caminaba a su lado, alejándose de Jerusalén, como un peregrino más.
Cuando oraron con Él se dieron cuenta de que habían estado junto al
Señor sin saberlo. Mientras tanto, vive alerta. Interroga los rostros
y los sucesos. Ahí, entre la monotonía de los días iguales, puede
estar llamándote Dios.

Hay llamadas de Dios que exigen un cambio fundamental en la vida, pero
otras más sutiles sólo significan una nueva orientación dentro de tus
habituales ocupaciones. Lo importante es vivir siempre alerta al
Espíritu de Dios que nos hace llegar inspiraciones y mociones para
vivir una vida más plena y satisfactoria, más generosa y entregada. P.
Natalio.

lunes, 18 de julio de 2011

Conserva la calma


Buenos días, amigo/a.

Serenidad es calma interior, sosiego, estabilidad de ánimo, dominio de
uno mismo. La serenidad proporciona una fuerte energía vital. La
serenidad no es apatía, impasibilidad o dejadez. La serenidad va de la
mano de la ponderación y de la objetividad. No hace tragedia de
pequeños sucesos negativos. No dramatiza.

El ascensor lleno de gente se quedó atascado, y enseguida comenzó a
producirse el pánico. Incapaz de hacerlo subir o bajar, la nueva
ascensorista no ocultaba su inquietud. Los pasajeros estaban tensos de
ansiedad. De repente, desde el fondo del ascensor se oyó una voz
tranquila que dijo: —Tómelo con calma, hija. Si usted no puede
manejarlo, yo puedo hacerlo. Trate de recordar las instrucciones, y le
vendrán a la memoria. Reinó el alivio. La muchacha reflexionó por unos
instantes, empujó una palanca y ascendimos. El hombre que había
evitado el pánico bajó en mi piso. —¿Pero, usted sabe manejar ese
aparato? —indagué. —¡Qué voy a saber! Había que animar a la chica.

El autodominio es importante para ser libre, pues de lo contrario
serás prisionero de ti mismo. No aceptes ser esclavo de tus
sentimientos negativos, como el miedo, la ansiedad, el descontento,
etc. Deslígate de ellos, despréndelos de tu vida, suéltalos,
simplemente, déjalos. Se trata de estar alerta y no darles manija,
porque crecen. P. Natalio.

viernes, 15 de julio de 2011

Obras del Señor


Buenos días, amigo/a.

Abrahán Lincoln dijo: “Todavía concibo que se pueda ser ateo mirando
la tierra; pero no acabo de entender que se puedan alzar, de noche,
los ojos al cielo y decir que no existe Dios”. La naturaleza
manifiesta la bondad, sabiduría y poder de Dios: tanto los astros del
cielo como la belleza de un rosal hablan al hombre de un Dios
maravilloso creador de cuanto existe.

V. ¡Cuántas son tus obras, Señor!
R. ¡Cuántas son tus obras, Señor!
V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. ¡Tus obras, Señor!
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. ¡Cuántas son tus obras, Señor!

La naturaleza tiene una fuerza extraordinaria. Es una gran maestra de
oración. Cuando estés en medio de la naturaleza admira la belleza de
una flor, observa los colores de una piedra, quédate apreciando la
forma de un árbol o los movimientos de un insecto. Hay salmos que
prestarán palabras a tus sentimientos (104 y 8). Volverás renovado y
más sereno. P. Natalio.