jueves, 7 de julio de 2011


Confía en mí


Buenos días, amigo/a.

Confiar en Dios, es depositar toda nuestra fe en él. Dejarle el
cuidado de tus cosas. Permitirle disponer de tu futuro, porque sabes
que te ama más que tú mismo. Reposa en él “como un niño en brazos de
su madre” (salmo 131). Y confía sobre todo en las pruebas, cuando las
cosas resultan incomprensibles.

“Yo soy Dios. El día de hoy me encargaré de todos tus problemas. Por
favor recuerda que no necesito de tu ayuda. Si por casualidad el
demonio te puso en una situación que no puedes manejar, no intentes
resolverla. Déjala a mi cuidado. Esto se arreglará en mi tiempo, no en
el tuyo. Una vez que has puesto en mis manos el asunto no te aferres a
él ni te preocupes. Esta actitud sólo demoraría la solución del
problema. Si es una situación que tú piensas que eres capaz de
manejar, por favor consúltame en una oración para asegurarte que es la
solución correcta. Debido a que no duermo ni dormito, no es necesario
que pierdas tu sueño. Yo me encargaré de velarlo. Descansa, hijo. Si
necesitas contactarme, estoy sólo a una oración de distancia...”

Para la persona de fe, todo sucede porque lo quiere o lo permite Dios.
Y él es experto en sacar bien del mal. Imagínate el río de bendiciones
que bajó del Calvario donde murió Jesús en la cruz. También él tiene
proyectos de salvación para cada una de tus contradicciones aceptadas
en paz. Que el Señor te proteja y bendiga. P. Natalio.

miércoles, 6 de julio de 2011

Cuando falta amor


Buenos días, amigo/a.

La comunicación te abre a las riquezas de las personas, mientras dejas
que también ellos se crezcan con tus propios dones. Sin la
comunicación, que es abrirse a los demás y aceptarnos mutuamente, no
puede haber verdadero amor. Encerrarse en uno mismo es muerte, en
cambio abrirse como hermano es vida, libertad y madurez.

Un niño que sufría por las riñas y conflictos diarios de sus padres,
preguntó un día a su papá cómo comenzaban las guerras. El papá,
pacientemente, se sentó y empezó a explicarle: —Imaginemos que México
se enoja con Guatemala... La mamá, que oía la charla, le interrumpió
bruscamente: —Pero México y Guatemala no están enojados. El papá: —Lo
sé, pero es un caso hipotético. La mamá: —Pero así confundes al niño.
El papá: —¡No, mujer, no! La mamá: —¡Sí hombre, sí, no me contradigas!
El niño: —Papá. ¡Ya entendí cómo comienza una guerra!

De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia,
la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier
situación, de esto no cabe duda, mas la forma con que debe ser
comunicada es lo que provoca en algunos casos, grandes problemas. Que
sepas dialogar siempre con respeto y humildad. P. Natalio.

martes, 5 de julio de 2011

Siempre adelante!


Buenos días, amigo/a.

En la Biblia hay pensamientos capaces de levantar el ánimo por más
golpeado que estés. En Isaías (43, 4) el Señor te dice: “Tú eres de
gran precio ante mis ojos, porque eres valioso y yo te amo. No tengas
miedo, yo estoy contigo”. Aunque esté baja tu autoestima, esta
declaración de Dios tiene una poderosa eficacia para ponerte de pie.

Vuelve a empezar cada mañana, desde donde ayer te quedaste, y
adelante, siempre adelante. Levántate en cada caída, sonríe en cada
triunfo, enjuga cada lágrima en las derrotas, pero siempre vuelve a
empezar, superando los obstáculos y saliendo más fuerte de los mismos.
Que sepas arriesgarte en la lucha, para saborear después el placer de
la victoria. Ten presente que después de la tormenta, vuelve a salir
el sol... y, por muy oscura y triste que esté la noche, siempre llega
el amanecer.

Cuando tu vida se encrespa con alguna tormenta, no pierdas el ánimo,
porque hay dentro de ti fuerzas insospechadas. Entre todas sobresale
una que debes valorar, entrenar y servirte de ella: la voluntad. El
éxito comienza siempre con una voluntad decidida a permanecer firme en
la lucha, ése es el gran regalo de Dios. Utilízalo con humildad. P.
Natalio.

lunes, 4 de julio de 2011


El perro y las pulgas


Buenos días, amigo/a.

Hay un defecto corriente: la falta de comprensión y respeto por los
que son distintos de nosotros. Esto se llama discriminación. Respetar
y comprender son actitudes que están en la base de la convivencia
humana. Jesús nos advirtió: “No hagas a otro lo que no te gusta que te
hagan a ti”. Sin comprensión y respeto se viene abajo el amor a los
hermanos.

Un perro grande y peleador, había conseguido infundir a sus contrarios
tal temor, que apenas lo veían, se deshacían en humildes saludos. Lo
aborrecían, pero no se atrevían a decirlo; y esto lo hizo al perro más
orgulloso. Pero una pulga no le tuvo miedo y se instaló entre su pelo
con su prole y sus parientes pobres. Convidó a sus amigas y empezaron
fiestas y bailes, sin importarles los mordiscos del perro. Llegó el
animal a tal desesperación que todos, menos ellas, le tenían lástima;
y comprendió entonces que más vale tener unos cuantos enemigos fuertes
que muchos pequeños, inasibles y tenaces. G. Daireaux.

En tu vida de relación con los demás, cuídate de subestimar a los
pequeños y a los débiles. La sabiduría del Creador ha dispuesto tan
armónicamente sus obras que todo tiene su razón de ser: lo débil y lo
fuerte, lo grande y lo pequeño. Considera pues con atención y verás
cómo cada uno aporta sus dones para el bien de la convivencia humana.
P. Natalio.

domingo, 3 de julio de 2011

Vela y ora por tu matrimonio


Buenos días, amigo/a.

Si consideramos un poco las causas de los problemas matrimoniales que
sacuden a tantas familias, vemos que el desconocimiento del valor de
la persona humana, la falta de un diálogo profundo, el no saber
perdonar, el no tener tiempo para convivir y el ambiente de
inmoralidad reinante, resquebrajan trágicamente la vida matrimonial.

Empieza a olvidar los malos momentos del pasado; a perdonar y a querer
más a tu cónyuge; a valorar más las virtudes y cualidades que tiene; a
no desperdiciar momentos para estar más cerca de tu ser amado y
convivir con él; a participar de sus sufrimientos e ideales, de sus
preocupaciones y triunfos; a reír juntos y a llorar juntos; a vivir en
verdad siendo un solo ser. Ama y cuida tu matrimonio. Juntos
arrodíllense, oren al Señor, las manos juntas, imploren al Señor que
entre en sus vidas, que sea él quien conduzca su matrimonio, quien los
mantenga unidos hasta el final. ¡Hasta que la muerte los separe!

Ánimo, comienza a cultivar una manera renovada de amarse y convivir
como en tus mejores tiempos. Proponte dialogar más, estar más tiempo
juntos, escucharse más. Aplica el gran remedio de la ternura y la
comprensión. Todo sacrificio vale la pena para salvar el matrimonio
del divorcio, de la soledad, del caos del hogar. (Anónimo). P.
Natalio.

sábado, 2 de julio de 2011

El astrónomo


Buenos días, amigo/a

Es hermoso que alimentes en el corazón grandes ideales para movilizar
tus ocultas energías. Pero, al mismo tiempo trata de ser realista
cuidando los pequeños esfuerzos que te conducirán al logro de tus
sueños. Te ofrezco una fábula que puede ayudarte a armonizar tus
sueños y aspiraciones, con la a veces dura realidad de cada día.

Tenía un astrónomo la costumbre de pasear todas las noches estudiando
los astros. Un día que vagaba por las afueras de la ciudad, absorto en
la contemplación del cielo, sin darse cuenta cayó en un pozo. Estaba
lamentándose y dando voces, cuando acertó a pasar un hombre que,
oyendo sus lamentos, se le acercó para saber el motivo; enterado de lo
sucedido, dijo: —Amigo mío, quieres ver lo que hay en el cielo y no
ves lo que hay en la tierra… Esopo.

Existen dos clases de personas: las que pasan la vida soñando, y las
que dan vida a sus sueños. “Nada cura mejor las heridas que un bello
sueño: ¿quién no arriesga la vida por un bello sueño? ¿Qué sería de mí
de ti sin un bello sueño? Pero no olvides que hay una gran distancia
entre tus sueños y la realidad”. También ayuda darse un porrazo, si te
has embriagado con sueños… P. Natalio.

viernes, 1 de julio de 2011


Dios, amigo del silencio


Buenos días, amigo/a.

No temas al silencio. El silencio vitalizará tu mente y tu sistema
nervioso, y dotará de solidez y fuerza expresiva a tus palabras cuando
salgas de tus treguas de mutismo y vuelvas a hablar. No es que la
relación social sea mala, pero a veces nos metemos y enredamos
demasiado en el ajetreo y la palabrería del mundo. Regálate baños de
soledad y silencio.

Necesitamos encontrar a Dios y no lo hallamos en medio del ruido y de
la agitación. Dios es amigo del silencio. Miren cómo la naturaleza
empuja hacia el silencio. Miren cómo las estrellas, la luna, el sol se
mueven en silencio. ¿Nuestra misión no consiste en dar a Dios a los
pobres sin techo? No a un Dios muerto sino a un Dios vivo, que ama.
Cuanto más recibimos en el silencio de la oración, tanto más
entregaremos en nuestra actividad. Necesitamos el silencio para mover
a las personas. Lo importante no es lo que decimos nosotros, sino lo
que Dios nos dice, y lo que dice a través de nosotros. Teresa de
Calcuta.

El cardenal Carlos Martini, arzobispo de Milán, cuyos libros se
vendían como pan caliente, escribió: “Aun en la vida cotidiana más
afanosa y complicada, estoy seguro que es posible reservarse algunos
momentos de silencio, si lo deseamos de verdad, para retomar la
conciencia de sí mismo y mirar desde ahí alrededor”. ¡Advertencia muy
sabia! P. Natalio.