lunes, 14 de marzo de 2011

¿Qué ves?

Buenos días, amigo/a.

“Vanidad de vanidades y todo vanidad”. Este tema bíblico sobre la vanidad y la inconsistencia de la belleza, del poder, de la fama, del dinero, tiene especial actualidad en nuestra civilización que propone como supremo ideal de la vida del hombre el bienestar, el placer, la acumulación sin límite de los bienes materiales. Jesús nos dice: Sed ricos a los ojos de Dios.

Cierto día, hace muchísimos años, un comerciante rico y avaro, acudió a un sabio sacerdote anciano en busca de orientación. Éste lo llevó ante una ventana y le dijo: —Mira a través de este vidrio y dime: ¿qué ves? —Gente -contestó el rico comerciante. —Mírate en este espejo. ¿Qué ves ahora? —Me veo a mí mismo -le contestó al instante el avaro-. —He ahí, hermano, -le dijo entonces el santo varón- en la ventana hay un vidrio y en el espejo también. Pero ocurre que el vidrio del espejo está cubierto con un poquito de plata, y en cuanto hay un poco de plata de por medio, dejamos de ver a los demás y sólo nos vemos a nosotros mismos

Encerrarte en ti mismo te dejará atrofiado y no te realizarás jamás. Una señal de madurez es entregarte más a los demás que a ti mismo. San Pablo insiste que seamos ricos en buenas obras, que demos con generosidad compartiendo las riquezas. “Así —dice— adquirirán para el futuro un tesoro que les permitirá alcanzar la verdadera Vida”, (1 Tm 6, 17-19). P. Natalio.

domingo, 13 de marzo de 2011

¡Vendrá la paz!

Buenos días, amigo/a.

A la obra gigantesca de la paz mundial, tú puedes aportar tu sonrisa, la paz de tu propio corazón, porque quien está en paz consigo mismo, la irradia a su alrededor, a la familia, al círculo de amigos, al entorno de su trabajo cotidiano. Además trata de evitar toda intolerancia y discriminación. Ahí tienes un programa, simple y fácil, para ser un constructor eficaz de la paz.

Si tú crees que una sonrisa es más fuerte que un arma; si tú crees que lo que une a los hombres es más fuerte que lo que los separa; si tú crees en el poder de una mano extendida; si tú crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro, entonces... ¡Vendrá la paz!
Si tú sabes mirar al otro con un poquito de amor; si tú sabes preferir la esperanza a la sospecha; si tú estás persuadido que te corresponde tomar la iniciativa antes que el otro; si todavía la mirada de un niño llega a desarmar tu corazón, entonces... ¡Vendrá la paz!

Juan Pablo II, que nos visitó dos veces, dijo: “Los creyentes de todas las religiones, junto con los hombres de buena voluntad, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación, están llamados a construir la paz”. Bueno, hoy puedes practicar una idea genial y fácil de Madre Teresa de Calcuta: “La paz comienza con una sonrisa”. P. Natalio.

sábado, 12 de marzo de 2011

El vendedor anciano

Buenos días, amigo/a.

Cuántas veces nos equivocamos al juzgar a los demás. No conocemos la realidad de las personas, con todas las circunstancias de su vida; y sin embargo las condenamos en nuestro interior porque quizás a primera vista nos han caído mal por un detalle sin importancia. Por prudencia no te dejes llevar de reacciones instintivas.

Un anciano vendía juguetes en el mercado. Los clientes, sabiendo que tenía la vista muy débil, a veces le pagaban con monedas falsas. El anciano lo advertía, pero no decía nada. Pedía a Dios que perdonara a los que lo engañaban. —Tal vez tengan poco dinero, y quieren comprar regalos a sus hijos –se decía. Pasó el tiempo y el hombre murió. Ante las puertas del paraíso, oró así: —¡Señor! Soy un pecador. Cometí errores, no soy mejor que las monedas falsas que recibí. ¡Perdóname! Entonces se abrieron las puertas y se oyó una voz: —¿Cómo puedo juzgar a quien en su vida, jamás juzgó a los demás?

Jesús nos dice: “No juzguen y no serán juzgados”. No es fácil, pero con la ayuda del Señor avanzarás en esta dirección. Es más positivo elevar una oración por los que te hieren y fastidian que rumiar faltas de atención y agravios recibidos. Así conservarás la paz en tu corazón y harás algo en verdad efectivo para remediar los límites del prójimo. Que el Señor te asista. P. Natalio.

viernes, 11 de marzo de 2011

Nuestro amigo

Buenos días, amigo/a.

“Para poder comprender lo mucho que Dios nos ama, contemplemos, extasiados, el sol de cada mañana. Recorramos los jardines, las flores también nos hablan. ¿Quién pudo darles tanta belleza, de aroma, color y gala? Sólo el artista divino, nuestro Padre que nos ama. La naturaleza nos habla al corazón para decirnos, dulcemente, ¡cómo nos ama Dios!”.

Cuando se abre un camino ante nosotros, hay que seguirlo. Cuando nos dan un libro, hay que leerlo. Cuando un amigo habla, hay que escucharlo. Ahora bien, Dios viene constantemente a nuestro encuentro como un camino, como un libro y como un amigo. El camino que conduce hasta él, es la naturaleza. El libro que habla de él, es la Biblia El amigo que nos habla confidencialmente en la intimidad, es: Jesucristo.

Jesús es el modelo perfecto del hombre nuevo. Dios nuestro Padre nos invita a transformarnos en él, haciendo nuestros, sus sentimientos y actitudes. Para lograrlo nada mejor que meditar e interiorizar sus palabras y ejemplos cada día, con el Evangelio en la mano. Ojalá que como san Pablo puedas decir: “Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí”. P. Natalio.

jueves, 10 de marzo de 2011

El espejo que embellece

Buenos días, amigo/a.

En el antiguo templo de Apolo en la isla de Delos, había una inscripción que decía: “Conócete a ti mismo”. Los filósofos griegos afirmaron que quien se conoce es un sabio porque, al descubrir esa mezcla extraña de grandeza y miseria que hay en cada uno, sabe ubicarse y relacionarse adecuadamente con todo su entorno.

El horrible ogro odiado por todos compró en la tienda un gran espejo y lo fijó en una pared de su castillo. Podía verse en él de cuerpo entero. El vendedor le había asegurado: “Este espejo lo embellecerá, mi buen señor, se verá usted en él como siempre quiso verse”. Pasaba horas el repulsivo señor frente al espejo, comprobando sus bondades. Podía verse allí como siempre había soñado ser. Cambió el ogro su mirada sobre sí mismo y consiguió que todos lo vieran distinto, aunque su cuerpo no se había transformado. Ya no era tan horrible ni odiado por todos, porque había aprendido a apreciarse y quererse frente al espejo.

La moraleja de esta parábola es muy sabia: “Conócete a ti mismo con amor, para que los demás comiencen a quererte”. El conocimiento de tus fortalezas y debilidades es básico: con un ojo en tus virtudes para conservarlas y darles brillo, y con el otro en tus debilidades para neutralizarlas, ponte a realizar el proyecto de Dios sobre tu vida. P. Natalio.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Ora… y verás

Buenos días, amigo/a.

Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina, escribió acertadamente: “Un constante y silencioso milagro acontece, a cada hora, en los corazones de hombres y mujeres que han descubierto, con asombro, que la oración los enriquece con una continua corriente de fortaleza que los sostiene en sus vidas cotidianas”. Busca en la oración consuelo, fortaleza, alegría, paz...

Cuando estés triste, ora y verás cómo Dios te alivia y consuela. Cuando te sientas confundido, ora y verás cómo todo se aclara. Cuando te veas solo en la lucha, ora y experimentarás que Dios está a tu lado para apoyarte. Cuando creas que todos los caminos se te cierran, ora y verás cómo Dios te abre nuevas puertas. Cuando la vida se te llene de sombras, ora y verás cómo Dios alumbrará tus pasos. Cuando sientas que tu corazón está duro y reseco, ora y la gracia divina se derramará sobre ti como una lluvia refrescante. En fin, ora a cada instante, a cada minuto. Ora siempre.

Orar por cualquier necesidad —grande o pequeña, espiritual o material— te ofrece la ocasión de verificar la proximidad de Dios. Él quiere librarte de tus angustias y afanes y se pone a tu alcance para cualquier necesidad. De este modo entrarás en una relación afectuosa, verdadera y concreta con Dios. P. Natalio.

martes, 8 de marzo de 2011

Donando amor

Buenos días, amigo/a.

Ayudar y servir son dos expresiones concretas de un amor que se brinda generosamente a los demás. De este olvido de ti mismo, surgirá como por magia, tu propia felicidad y alegría, tu auténtica realización. Mira, pues, a tu alrededor: cuántos hoy necesitan de tu palabra, de tu sonrisa, de tu abrazo o simplemente de tu compañía. ¡Procede ahora mismo, ya!

Un periódico de Tokio, ha publicado la noticia de un donante anónimo que ha regalado 10 millones de yens a la Cruz Roja para refugiados de Camboya en Tailandia. La donante ha explicado el motivo de su decisión con estas palabras: “Hoy, al ver en la televisión la noticia en vivo de la situación de hambre y desnutrición de tantos niños, un primer plano mostraba a un niño famélico alargando la mano y pidiendo comida. Mi nietecito se ha quitado el "omochi" (pastel de arroz) de la boca y se ha ido a la pantalla de la televisión para dárselo al niño hambriento. Él no habla porque es muy pequeño, yo hago este donativo con su corazón”.

“Hay personas pobres que distribuyen sonrisas. Existen personas que sufren pero nos comunican alegría. Por allí van personas incomprendidas que saben comprendernos. Yo conozco personas que fueron ofendidas y supieron perdonar. Yo conozco todas esas personas… y su secreto es amar”. Amigo/a, pasa por el mundo desparramando gotitas de amor. P. Natalio.