martes, 14 de diciembre de 2010

El ciervo y el león


Buenos días, amigo/a.

Si quieres triunfar en la vida, aprende a capitalizar tus fracasos. El
éxito llegará a tu puerta cuando sepas afrontar las inevitables
contrariedades de cada día. Cada frustración, cada descalabro, cada
desilusión, lleva consigo el germen de una infinidad de capacidades
con las que personas pacientes y decididas han construido lo mejor de
sus vidas.

Agobiado por la sed, llegó un ciervo a un manantial. Después de beber,
vio su reflejo en el agua. Al contemplar su hermosa cornamenta, se
puso orgulloso, pero quedó desilusionado por sus piernas débiles y
finas. Mientras pensaba así, apareció un león que comenzó a
perseguirlo. Echó a correr y le ganó una gran distancia, pues la
ventaja de los ciervos está en sus piernas y la del león en su fuerza.
En la llanura el ciervo guardó la distancia que le salvaba; pero al
entrar en el bosque sus cuernos se engancharon a las ramas y, no
pudiendo escapar, fue atrapado por el león. A punto de morir, exclamó
para sí mismo: —¡Desdichado! Mis pies, que me molestaban, eran los que
me salvaban, y mis cuernos, en los que ponía todo mi orgullo, son los
que ahora me pierden.

Busca siempre la faz luminosa y positiva de todos los obstáculos y
reveses que te presente cada día. No olvides que puedes desarrollar la
escondida sabiduría de convertir un menos en más, un fracaso en
victoria y una cruz en resurrección y vida. Que pases un día muy
apacible. Hasta mañana. P. Natalio.

lunes, 13 de diciembre de 2010

En la flor más pequeña


Buenos días, amigo/a.

Vamos concluyendo 2010. Que transcurras estos días en un clima de
acción de gracias por todos los beneficios recibidos. Registra las
bendiciones que han alegrado tu vida este año que finaliza y
descubrirás la bondad infinita del Padre que piensa en ti con
admirable delicadeza. Aquí tienes un mensaje de la Reina de la Paz.

“¡Queridos hijos! Los invito a entregarse completamente a Dios. Que
todo lo que ustedes posean esté en manos de Dios, porque sólo así
tendrán gozo en sus corazones. Queridos hijitos, regocíjense en todo
lo que posean y den gracias a Dios porque todo es regalo de Dios para
ustedes. De esta forma, en sus vidas, ustedes podrán dar gracias por
todo y descubrir a Dios en todo, incluso en la flor más pequeña.
Ustedes experimentarán un gran gozo. Ustedes experimentarán a Dios.
Gracias por haber respondido a mi llamado! ”

En una síntesis panorámica, el pasado debería ser para ti un registro
de gratitud; el presente, un registro de servicios; y el futuro un
registro de esperanza. Que sepas, como María en su cántico, alabar a
Dios por las maravillas que hace en tu vida. P. Natalio.

domingo, 12 de diciembre de 2010

El bambú japonés


Buenos días, amigo/a

La única diferencia entre el adulto fracasado y el que ha tenido éxito
está en la diferencia de sus hábitos. Los buenos hábitos son la clave
de todo éxito. Por lo tanto valoriza el tiempo de formación, tiempo de
espera fructuosa en que pones la base de tu futuro. Persevera en el
esfuerzo, aun si no ves los resultados. Esto vale para los jóvenes y
también para toda la vida.

Algo muy curioso sucede al bambú japonés. Siembras la semilla, la
abonas y te ocupas de regarla. Durante los primeros meses no sucede
nada apreciable; en realidad no pasa nada durante siete años. Un
cultivador inexperto pensará que las semillas eran infértiles. Sin
embargo, durante el séptimo año en un período de tan solo seis semanas
la planta de bambú crece hasta treinta metros. ¿Tardó solo seis
semanas en crecer? No, la verdad es que se tomó siete años y seis
semanas en desarrollarse. Durante esos años de aparente inactividad el
bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le
permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete
años.

Tu crecimiento personal depende de los hábitos buenos que vas
incorporando a tu vida. Uno de estos hábitos es la actitud de
formación permanente, superándote de día en día, porque “crecer es un
aprendizaje constante y culmina cuando nos retiramos de esta fiesta
que es la vida”. El Señor te acompañe con su bondad. P. Natalio

sábado, 11 de diciembre de 2010

Mañana abriré


Buenos días, amigo/a.

Hoy te ofrezco un famoso soneto de Lope de Vega. Presenta a Jesús como
infatigable buscador del hombre, a pesar de su indiferencia, dureza y
frialdad de corazón. No se desanima cuando lo rechazamos, sino que
persiste una y otra vez en invitarnos al banquete de la amistad, la
alegría y la vida en abundancia. Es un buen tema para prepararte a la
próxima Navidad.

¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras? ¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío, pasas las noches del invierno a oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras, pues no te abrí!; ¡qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío secó las llagas de tus plantas puras!

Cuántas veces el ángel me decía: "Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuanto amor llamar porfía"!

¡Y cuántas, hermosura soberana: "Mañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!

Dios viene en Jesús a anular el pecado, el sufrimiento y la muerte,
viene a traernos consuelo y salvación para nuestros males profundos.
Que en esta Navidad “el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine tu
corazón para que puedas valorar la esperanza a la que has sido
llamado”. P. Natalio.

viernes, 10 de diciembre de 2010

El barquero y el filósofo


Buenos días, amigo/a

Tu vida, como la de todos, transcurre entre sencillas tareas. Puedes
caer en el grave error de juzgarlas sin importancia y hacerlas sin
implicarte con entusiasmo y amor. Otro error es desbordar vanidad por
la propia profesión y despreciar a los demás. Con razón dijo Madre
Teresa de Calcuta: “No es importante lo que uno hace, sino cómo lo
hace, cuánto amor, sinceridad y fe pone en lo que realiza”.

Un filósofo se acercó al barquero y le pidió que lo cruzara al otro
lado del ancho río. Una vez en la barca y para hacer alarde de sus
conocimientos, el intelectual le preguntó: —¿Has estudiado alguna vez
metafísica? —No, respondió el barquero, ni conozco esa palabra. —¡Pues
has perdido la mitad de tu vida! Le dijo el filósofo. Después de un
rato y cuando estaban en medio del ancho río, empezó a caer un
verdadero diluvio y el barquero le preguntó al filósofo altanero:
—¿Sabe usted nadar? —No, le dijo aquel. —Pues, entonces ha perdido
usted toda su vida, ¡nos estamos hundiendo!

Si te preocupas demasiado por ti mismo y tu propio entorno, no te
quedará tiempo para los demás. Si no vives para los demás, la vida
carecerá de sentido para ti. El científico Albert Einstein dijo:
“Comienza a manifestarse la madurez cuando sentimos que nuestra
preocupación es mayor por los otros que por nosotros mismos”. P.
Natalio.

jueves, 9 de diciembre de 2010

La alegría de servir


Buenos días, amigo/a.

Hoy te ofrezco un texto de la poetisa chilena Gabriela Mistral, que
obtuvo hace años el premio Nobel de literatura, cuando no era sino una
humilde maestra de zona rural. Sus reflexiones sobre la alegría y el
valor de servir a los demás son de una belleza clásica.

Toda la naturaleza es un anhelo de servicio. Sirve la nube, sirve el
viento, sirve el surco. Donde hay un árbol que plantar, plántalo tú;
donde hay un error que enmendar, enmiéndalo tú; donde hay un esfuerzo
que todos esquivan, acéptalo tú. Sé tú el que aparte la piedra del
camino, el odio entre dos corazones y los obstáculos de un problema.
Hay la alegría de ser sano y la de ser justo; pero hay, sobre todo, la
hermosa, la inmensa alegría de servir. Qué triste sería el mundo si
todo en él estuviera hecho, si no hubiera un rosal que plantar, una
empresa que emprender. Que no te llamen solamente los trabajos
fáciles. ¡Es tan bello hacer lo que otros esquivan! Pero no caigas en
el error de que sólo se hace mérito con los grandes trabajos; hay
pequeños servicios que son buenos servicios: adornar una mesa, ordenar
unos libros, peinar una niña. Aquel que critica, es el que destruye,
tú sé el que sirve.El servir no es tarea sólo de seres inferiores.
Dios, que da el fruto y la luz, sirve. Pudiera llamársele así: “El que
sirve”.Y tiene sus ojos fijos en nuestras manos y nos pregunta cada
día. ¿Serviste hoy? ¿A quién? ¿Al árbol, a tu amigo, o a tu madre?

Servir no es tarea de seres de inferior categoría. Al contrario, Dios
el creador del universo, es en realidad el modelo y prototipo del
verdadero servidor. El Sumo Pontífice fue llamado por la tradición
católica “Siervo de los siervos de Dios”. Y Jesús dijo “No he venido
para ser servido, sino para servir”. Que esta bellísima página te
motive a orientar tu vida. P. Natalio.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

A María Inmaculada


Buenos días, amigo/a.

San Francisco de Asís decía: “Cuando digo el Avemaría, los cielos
sonríen, los ángeles cantan y los demonios tiemblan y huyen”. Don
Bosco recordaba a los chicos: “María nos asegura que, si somos devotos
suyos, nos tendrá como hijos suyos, nos cubrirá con su manto, nos
colmará de bendiciones en este mundo para obtenernos después el
Paraíso”. Te presento hoy una sencilla y hermosa oración para celebrar
a nuestra Madre Inmaculada.

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se
recrea en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, Virgen
Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame
con compasión, no me dejes, Madre mía.

Concluye esta breve plegaria con un acto de gran confianza: la entrega
y abandono en su poderosa protección e intercesión maternal. ¿Por qué
no memorizarla y decirla al menos una vez cada día? Que el nombre de
María sea alegría para tu corazón, miel para tus labios y melodía para
tus oídos, como decía san Antonio de Padua. P. Natalio.